El Hospital Universitario Infanta Elena refuerza la concienciación sobre seguridad asistencial a través de una correcta gestión de la medicación
Con motivo del Día Mundial de la Seguridad del Paciente

- El centro trasladó a pacientes, familiares y profesionales mensajes prácticos y ofreció herramientas que facilitan la correcta gestión de los tratamientos
- Conocer la medicación, informar de alergias y consultar dudas con los profesionales son gestos sencillos que ayudan a una atención sanitaria más segura
- El abordaje de los pacientes mayores requiere una visión global que tenga en cuenta la medicación, la fragilidad, la autonomía y el papel de familia y cuidadores
El uso seguro de la medicación es una de las claves para reforzar la seguridad del paciente y prevenir riesgos durante el proceso asistencial. Con este objetivo, el Hospital Universitario Infanta Elena
-hospital público de la Comunidad de Madrid- organizó el pasado jueves, coincidiendo con el Día Mundial de la Seguridad del Paciente, una mesa informativa dirigida a pacientes, familiares y profesionales para ofrecer mensajes prácticos y herramientas que ayuden a mejorar la gestión de los tratamientos, liderada por los servicios de Medicina Interna, Geriatría, Farmacia Hospitalaria y Enfermería del centro.
Como recuerdan desde el hospital valdemoreño, la seguridad en la atención sanitaria es una responsabilidad compartida en la que los pacientes también desempeñan un papel esencial. Por ello, la iniciativa buscó "concienciar sobre la importancia de conocer y mantener actualizada la información sobre los tratamientos, consultar las dudas con los profesionales sanitarios y participar activamente en las decisiones relacionadas con su salud", explica la Dra. Marta Pastor, jefa asociada de Medicina Interna del Hospital Universitario Infanta Elena.
Para ello, durante la jornada, los asistentes recibieron material informativo y recursos para favorecer una correcta gestión de su medicación, como documentos para registrar los fármacos que toman, los horarios, la forma de administración y el motivo de cada tratamiento, así como pastilleros individuales para facilitar la organización diaria. También se entregaron calendarios personalizados de medicación y hojas de información sobre medicaciones de algo riesgo, y se ofreció información sobre seguridad del paciente.
Uso seguro de la medicación y pacientes mayores
La correcta organización de los tratamientos resulta especialmente relevante en personas con varios fármacos prescritos, enfermedades crónicas o cambios recientes en su medicación, situaciones en las que una buena comunicación con los profesionales sanitarios puede ayudar a prevenir errores o incidencias.
En el caso de las personas mayores, este mensaje cobra especial importancia. "Desde Geriatría quisimos acercar la seguridad del paciente a los propios afectados, familiares y cuidadores de una forma práctica y sencilla", señala el Dr. Leopoldo Bárcena, jefe asociado de este servicio en el Infanta Elena. "Uno de los aspectos en los que hicimos hincapié fue en el uso seguro de la medicación, ya que muchas personas mayores toman varios fármacos y es fundamental conocer bien qué medicamentos toman, para qué sirven y cómo deben administrarse", añade.
Desde el hospital recuerdan que disponer de un registro actualizado de los tratamientos puede facilitar la continuidad asistencial en la atención sanitaria, especialmente cuando el paciente es atendido por distintos profesionales o servicios, o en diferentes niveles asistenciales. Saber qué medicamento se toma, en qué horario, cómo debe administrarse y por qué motivo permite mejorar la comunicación con el equipo sanitario y favorece una atención más segura. "Otros pequeños gestos, como informar de alergias o preguntar ante cualquier duda, contribuyen de manera decisiva a una atención sanitaria más segura para todos", incide la Dra. Pastor.
Además del uso seguro de la medicación, la mesa informativa permitió acercar a los visitantes otros recursos de apoyo, como el Corner de Salud, donde se realizan diferentes mediciones, se facilita información y se ayuda al registro en el Portal del Paciente. También se dio a conocer la Escuela de Cuidadores del Hospital de Día de Geriatría, que proporciona conocimientos y herramientas a quienes participan en el cuidado diario de pacientes mayores o dependientes.
En el Servicio de Geriatría, la seguridad del paciente se aborda desde una valoración amplia de la persona mayor. "La seguridad de este grupo poblacional requiere una visión global: no valoramos únicamente las patologías, también la situación funcional y cognitiva, la fragilidad, la nutrición, la medicación y el entorno social y familiar de cada persona", apunta el Dr. Bárcena.
Esta valoración permite detectar riesgos que pueden pasar desapercibidos y adaptar las decisiones a las necesidades reales de cada paciente. Entre ellos, el especialista destaca la polimedicación, que puede aumentar el riesgo de interacciones, efectos adversos y errores en la toma de los tratamientos. "Nuestro objetivo -subraya- es que los tratamientos sean no solo eficaces, sino también seguros y adecuados a la situación de la persona mayor, intentando preservar al máximo su autonomía y su calidad de vida".
Información, comunicación y participación en beneficio de la seguridad
La mesa informativa puso también el foco en la importancia de que los pacientes comuniquen a los profesionales sanitarios cualquier duda o información relevante relacionada con su salud. Informar de cambios en el tratamiento, efectos no esperados o dificultades para seguir una pauta puede ayudar a identificar posibles riesgos y a adaptar la atención a las necesidades de cada persona.
En ese sentido, la Dra. Laura Aparicio, farmacéutica del Servicio de Farmacia Hospitalaria del hospital -que contribuye a una asistencia más segura y personalizada y de mayor calidad gracias al trabajo multidisciplinar que ofrece- apunta que se realizaron varias revisiones de medicación de pacientes polimedicados, comentando uno a uno los distintos fármacos e identificando posibles problemas de tolerancia o adherencia, facilitando indicaciones o recomendaciones para la correcta administración de la medicación y resolviendo dudas al respecto.
Y es que este servicio desempeña un papel esencial en la seguridad del paciente, garantizando que los medicamentos se utilicen de forma adecuada, eficaz y segura. "Los farmacéuticos hospitalarios participan en todo el proceso farmacoterapéutico, desde la validación de los tratamientos hasta el seguimiento de los resultados, identificando posibles riesgos, interacciones o duplicidades antes de que puedan afectar al paciente", incide la Dra. Aparicio.
En este contexto, la revisión de la medicación y la conciliación de tratamientos son, a su juicio, "herramientas fundamentales para prevenir errores y asegurar la continuidad asistencial, especialmente en momentos de transición como los ingresos, traslados o altas hospitalarias, en los que permiten verificar que los tratamientos sean correctos, detectar discrepancias y adaptar la terapia a las necesidades reales de cada persona".
Asimismo, la información y educación al paciente constituyen un elemento clave para mejorar la adherencia y reducir problemas relacionados con los medicamentos. "Explicar cómo tomar los tratamientos, resolver dudas y fomentar un uso responsable contribuye a que el paciente participe activamente en su cuidado y obtenga mejores resultados en salud", insiste.
En el caso de las personas mayores, la comunicación entre pacientes, familia, cuidadores y equipos sanitarios resulta especialmente importante, y ayuda a prevenir, entre otros, errores de medicación, caídas, descompensaciones o pérdidas de autonomía. Según el Dr. Bárcena, revisar periódicamente que cada fármaco sigue siendo necesario y facilitar que el paciente o sus cuidadores comprendan correctamente cómo debe administrarse son medidas clave.
También señala la importancia de favorecer la movilización, evitar periodos innecesarios de inmovilidad, prevenir caídas, mantener una adecuada alimentación e hidratación y detectar precozmente cambios en el estado funcional, cognitivo o general. "Durante una hospitalización -dice-, hay que prestar especial atención a problemas frecuentes en las personas mayores, como el delirium o síndrome confusional agudo, la pérdida de movilidad, la desnutrición o la disfagia".
"Una persona bien informada y un cuidador formado pueden detectar antes los problemas y contribuir de forma muy importante a que la atención sea más segura, tanto dentro como fuera del hospital", afirma el jefe asociado de Geriatría.
Una cultura de seguridad compartida
La jornada permitió, además, destacar el compromiso permanente en este ámbito del Hospital Universitario Infanta Elena, que cuenta con protocolos, procedimientos y grupos de trabajo específicos orientados a identificar riesgos y prevenir incidentes. "La seguridad del paciente constituye una prioridad estratégica para nuestro hospital y forma parte del trabajo diario de sus profesionales, que desarrollan múltiples iniciativas para ofrecer una atención cada vez más segura, de mayor calidad y centrada en las necesidades de las personas", apostilla la Dra. Pastor.




