Cara torcida, dificultad para hablar o pérdida de fuerza: ¿cómo reconocer un ictus?

En España, cada año se producen alrededor de 90.000 nuevos casos de ictus, según la Sociedad Española de Neurología (SEN). Esta alteración brusca de la circulación sanguínea en el cerebro puede producirse por la obstrucción de un vaso sanguíneo —ictus isquémico— o por su rotura —ictus hemorrágico—. En ambos casos, reconocer los síntomas y actuar con rapidez es fundamental.
Una desviación repentina de la boca, la dificultad para hablar o entender y la pérdida de fuerza en un brazo o una pierna son algunas de las señales más características. Lo que debe hacer sospechar es, especialmente, su aparición súbita.
"Las primeras horas son decisivas, sabemos que actuar durante las seis primeras horas desde el inicio de los síntomas puede reducir las complicaciones en más de un 25 %. Por eso, reconocer las señales de alerta y recibir asistencia médica cuanto antes puede marcar una diferencia importante", explica el Dr. Francisco José Gil, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Universitari Sagrat Cor.
Tres gestos sencillos que pueden ayudar a reconocerlo
Ante un cambio repentino, tres comprobaciones pueden ayudar a detectar algunos de los signos más frecuentes:
- Pedir a la persona que sonría. Si un lado de la cara queda caído o la boca se desvía, puede existir una alteración facial.
- Pedirle que levante los dos brazos. La dificultad para elevar o mantener uno de ellos debe hacer sospechar.
- Pedirle que diga una frase sencilla. Hay que prestar atención si arrastra las palabras, no consigue expresarse o parece no comprender.
Además, existen otras señales de alerta que no conviene pasar por alto:
- Pérdida de sensibilidad o adormecimiento de un lado del cuerpo.
- Alteraciones repentinas de la visión.
- Inestabilidad, pérdida de equilibrio o dificultad para caminar.
- Dolor de cabeza muy intenso y de inicio súbito.
"A veces se tiende a asociar el ictus únicamente con una parálisis evidente, pero puede manifestarse de otras formas. Los síntomas dependen de la zona del cerebro afectada y, en ocasiones, pueden ser menos evidentes, como una alteración de la visión o una pérdida repentina de equilibrio", señala el Dr. Gil.
No es necesario que aparezcan varios síntomas a la vez. Ante cualquiera de estas alteraciones de forma brusca, se debe llamar inmediatamente al 112 para recibir asistencia médica urgente.
¿Y si los síntomas desaparecen?
Que la desviación de la boca, la dificultad para hablar o la pérdida de fuerza duren solo unos minutos no significa que el episodio haya dejado de ser relevante. En algunos casos, como en un ataque isquémico transitorio (AIT), los síntomas pueden desaparecer por completo, pero requieren igualmente valoración médica urgente.
"Un ataque isquémico transitorio puede preceder a un ictus establecido. Por eso, aunque la persona se haya recuperado aparentemente, es necesario estudiar la causa del episodio e identificar posibles factores de riesgo para prevenir nuevos eventos cerebrovasculares", apunta el especialista.
La importancia de la prevención
Además de reconocer los síntomas, la prevención desempeña un papel fundamental. La hipertensión arterial es el principal factor de riesgo modificable del ictus, aunque también influyen otros factores como el tabaquismo, la diabetes, el colesterol elevado, la obesidad, las apneas de sueño o la fibrilación auricular.
Según la SEN, cerca del 90 % de los casos de ictus podrían evitarse mediante un adecuado control de los factores de riesgo vascular y la adopción de hábitos de vida saludables. Mantener una alimentación equilibrada, practicar ejercicio físico de forma regular, evitar el tabaco y limitar el consumo de alcohol son algunas de las principales medidas preventivas.
"El control de la presión arterial es especialmente importante, porque la hipertensión puede avanzar durante años sin provocar síntomas. Detectarla y tratarla adecuadamente, junto con el seguimiento de otros factores de riesgo cardiovascular, permite reducir las probabilidades de sufrir un primer ictus o de que vuelva a producirse", concluye el Dr. Gil.




