Un conducto auditivo estrecho, la diabetes o la psoriasis pueden favorecer la reiteración de infecciones de oído en la playa y la piscina

Un conducto auditivo estrecho, la diabetes o la psoriasis pueden favorecer la reiteración de infecciones de oído en la playa y la piscina

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30 de abril de 2026
Hospital Quirónsalud Campo de Gibraltaren/health-centers/hospital-quironsalud-campo-gibraltar
Otorrinolaringologíaen/specialities/otorrinolaringologia

La otitis externa aumenta a partir de estas fechas, en las que las zonas de costa con mejor clima comienzan a llenarse de bañistas. Es así principalmente por la exposición repetida al agua, que favorece la retención de humedad en el conducto auditivo. Esta humedad altera el equilibrio natural de la piel del oído, disminuye sus mecanismos de defensa y facilita el crecimiento de bacterias u hongos.

Además, factores como el calor, la sudoración y la manipulación del oído (por ejemplo, al secarlo o rascarlo) pueden dañar la piel del conducto, creando un entorno aún más propicio para la infección.

dr Correadr Correa

El doctor Eduardo Javier Correa, especialista en Otorrinolaringología en el Hospital Quirónsalud Campo de Gibraltar, señala que hay personas con mayor predisposición a desarrollar otitis externa. "Son más frecuentes en quienes tienen conductos auditivos estrechos, ya que favorecen la retención de agua. También en personas con diabetes o enfermedades dermatológicas como dermatitis o psoriasis, que alteran la barrera protectora de la piel".

El facultativo agrega que "el uso habitual de auriculares, tapones o bastoncillos puede irritar el conducto auditivo y facilitar la infección". Por último, apunta que los nadadores frecuentes o quienes pasan mucho tiempo en el agua "tienen un mayor riesgo por la exposición continuada a la humedad".

Al respecto de si es más frecuente que se produzcan estas infecciones en el agua o la piscina, el especialista señala que "el riesgo existe en ambos entornos, pero puede variar según las condiciones del agua. Las piscinas pueden favorecer la aparición de otitis por la presencia de bacterias y por el efecto irritante del cloro sobre la piel del conducto auditivo. Por otro lado, en el mar, también puede haber microorganismos, especialmente en zonas con mayor contaminación. En la práctica, más que el tipo de agua, lo que realmente influye es la exposición prolongada y repetida, la retención de humedad en el oído y las características individuales de cada persona", especifica el médico.

Para el doctor Correa, la prevención se basa principalmente en evitar la humedad mantenida en el oído y proteger la piel del conducto auditivo. Entre las recomendaciones clave, están "secar bien los oídos tras el baño, inclinando la cabeza y, si es necesario, utilizando una toalla pero sin introducir en el conducto auditivo; evitar el uso de bastoncillos u otros objetos dentro del oído, ya que pueden lesionar la piel y favorecer la infección; utilizar tapones específicos o gorro de baño en personas con tendencia a repetir episodios; en casos seleccionados, puede ser útil aplicar soluciones acidificantes o secantes tras el baño, siempre bajo recomendación médica; y mantener una buena higiene de auriculares y dispositivos que se introducen en el oído". A ello añade que "en personas con antecedentes de otitis externa, estas medidas son especialmente importantes para reducir recaídas".

El especialista recomienda, además, "suspender los baños desde los primeros síntomas". En este sentido, el Correa comenta que, "cuando aparece dolor, picor o sensación de oído taponado, el conducto auditivo ya está inflamado, y la entrada de agua puede empeorar la irritación y favorecer el crecimiento de bacterias u hongos, dificultando la curación". El facultativo puntualiza que "seguir bañándose puede hacer que el proceso se prolongue o se agrave, aumentando el dolor y el riesgo de complicaciones. Por ello, lo más prudente es evitar la exposición al agua hasta que los síntomas hayan desaparecido y, si es necesario, tras valoración médica".

El doctor Correa señala que "la gran mayoría de estas infecciones pueden ser evaluadas por el médico en Urgencias quien indicará el tratamiento apropiado, según su evaluación. Se recomienda consultar con un especialista cuando aparece dolor intenso, especialmente si aumenta al tocar la oreja, o si los síntomas no mejoran en 48–72 horas a pesar del tratamiento médico indicado. También se debe acudir si hay supuración, pérdida de audición, sensación de oído muy taponado o fiebre. En personas con enfermedades crónicas, como diabetes, o con defensas bajas, la valoración médica debe ser más precoz". El especialista añade que durante el tratamiento puede ser necesario realizar una limpieza del conducto auditivo por parte del especialista para facilitar que el tratamiento actúe correctamente. De igual modo, considera importante completar el tratamiento indicado y evitar la entrada de agua en el oído durante la recuperación.

El especialista en Otorrinolaringología en el Hospital Quirónsalud Campo de Gibraltar asegura que, "en la mayoría de los casos, la otitis externa se resuelve sin dejar secuelas si se trata adecuadamente". Sin embargo, cuando no se trata correctamente o se repite con frecuencia, "puede producir una inflamación crónica del conducto auditivo, estrechamiento del mismo o acumulación de detritos, lo que puede generar sensación persistente de taponamiento y disminución de la audición".

No obstante, aclara que "las complicaciones graves o permanentes son poco frecuentes, pero pueden aparecer en casos avanzados o en personas con factores de riesgo, como pacientes diabéticos o inmunodeprimidos. Por ello, es importante tratar precozmente cada episodio y evitar recaídas, para prevenir problemas a largo plazo".

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