Día Mundial contra el Cáncer de mama: hábitos saludables, revisiones y señales a las que prestar atención

El cáncer de mama es el tumor más frecuente entre las mujeres en España y, según las estimaciones de la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN), en 2026 se podrían diagnosticar más de 38.000 nuevos casos.
Con motivo del Día Mundial del Cáncer de Mama, que se conmemora cada 19 de octubre, el Hospital Universitari General de Catalunya pone el foco en la importancia de la prevención, los controles periódicos y el conocimiento de las señales que pueden ayudar a identificar la enfermedad.
"La prevención sigue siendo una de nuestras mejores herramientas frente al cáncer de mama. Adoptar hábitos saludables puede ayudar a reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad, mientras que los programas de cribado nos permiten identificar posibles lesiones en fases iniciales, cuando generalmente existen más opciones de tratamiento", afirma el Dr. Xavier González Farre, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitari General de Catalunya.
Hábitos que pueden ayudar a reducir el riesgo
El cáncer de mama es una enfermedad multifactorial. La edad, determinados antecedentes familiares y genéticos o algunos factores hormonales y reproductivos pueden aumentar el riesgo, aunque su presencia no implica necesariamente que vaya a desarrollarse la enfermedad.
Junto a ellos existen factores modificables sobre los que sí es posible actuar. Practicar actividad física regularmente, mantener un peso saludable y evitar el consumo de alcohol son algunas de las principales recomendaciones. También conviene valorar con el médico los beneficios y riesgos de los tratamientos hormonales durante la menopausia.
"Seguir unos hábitos de vida saludables tiene un efecto acumulativo a lo largo del tiempo. Mantener una alimentación equilibrada, practicar ejercicio físico de forma regular y evitar el consumo de alcohol y tabaco son medidas importantes para cuidar nuestra salud", señala el especialista.
La mamografía y los cribados, una herramienta clave de prevención
Las pruebas de cribado permiten detectar el cáncer de mama antes de que la mujer haya notado síntomas o pueda palparse una lesión. En España, los programas de cribado contemplan una mamografía cada dos años entre los 45 y los 75 años.
No obstante, los antecedentes familiares, determinadas alteraciones genéticas o algunas lesiones mamarias previas pueden hacer necesario un seguimiento diferente al de la población general. En estos casos, la valoración individualizada permite establecer cuándo iniciar los controles y qué pruebas son las más adecuadas.
Si una mamografía detecta una alteración sospechosa, pueden ser necesarias pruebas complementarias, como una ecografía, una resonancia magnética o una biopsia, para determinar su naturaleza.
Cambios en la mama que conviene consultar
Junto con la participación en los programas de cribado, es importante prestar atención a cambios nuevos en la mama para consultar con un especialista si se detecta, por ejemplo:
- Un bulto palpable en la mama o en la axila.
- Cambios en la forma o aparición de una asimetría.
- Alteraciones de la piel, como aspecto de piel de naranja.
- Retracción del pezón.
- Sangrado a través del pezón.
- Lesiones similares a un eccema en el pezón.
La aparición de alguno de estos signos no significa necesariamente que exista un cáncer, pero sí requiere una valoración médica para determinar su causa. Algunos tipos menos frecuentes, como el cáncer de mama inflamatorio, pueden manifestarse con enrojecimiento, hinchazón y aumento de temperatura de la mama, y confundirse inicialmente con otros procesos.
"Hoy disponemos de más herramientas diagnósticas y opciones terapéuticas cada vez más personalizadas. Por eso, es importante seguir insistiendo en la detección precoz: acudir a los controles recomendados y consultar cualquier cambio sospechoso puede marcar una diferencia importante en el abordaje de la enfermedad", concluye el jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitari General de Catalunya.





