Dolor neuropático: qué es, cómo se diagnostica y qué opciones de tratamiento existen

Dolor neuropático: qué es, cómo se diagnostica y qué opciones de tratamiento existen

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13 de marzo de 2026
Hospital Quirónsalud del Vallèsen/health-centers/hospital-quironsalud-valles
Unidad del Doloren/specialities/unidad-dolor

Sentir dolor no siempre significa que exista una lesión activa en un músculo o una articulación. En algunos casos, el origen está en el propio sistema nervioso: los nervios que deberían "transmitir" la información funcionan de forma alterada y generan señales de dolor de manera persistente o desproporcionada.

Eso es lo que ocurre en el dolor neuropático, un tipo de dolor que puede volverse crónico y afectar al descanso, el estado de ánimo y la vida diaria. En España, según la Sociedad Española de Neurología, afecta a 3 millones de personas y, cada año, se suman 400.000 nuevos casos.

"Es uno de los dolores crónicos más complejos, y en consulta lo vemos con más frecuencia a partir de los 55 años y en mujeres. No suele responder a analgésicos convencionales y necesita un abordaje específico, con tratamientos dirigidos al mecanismo del dolor y un seguimiento estrecho para mejorar la calidad de vida de los pacientes", explica el Dr. Francisco Duca Rezzulini, jefe de la Unidad del Dolor del Hospital Quirónsalud del Vallès.


Qué es el dolor neuropático y por qué es diferente

Se define como el dolor que se origina por una lesión o enfermedad que afecta al sistema somatosensorial, es decir, a la parte del sistema nervioso encargada de procesar sensaciones como el dolor, la temperatura, el tacto o la postura corporal. Cuando estos mecanismos se alteran, el sistema puede responder de forma anormal a estímulos que, en condiciones normales, no deberían doler.

En la práctica, esto se traduce en un dolor con características típicas —por ejemplo, ardor, descarga eléctrica, pinchazos o hipersensibilidad— y, a menudo, con una evolución persistente si no se aborda de forma específica.

Según la zona del sistema nervioso afectada, se distingue entre dolor neuropático central —cuando la lesión afecta al cerebro o a la médula espinal— y dolor neuropático periférico, el más frecuente, cuando afecta a nervios periféricos o ganglios.

Además, según cómo se distribuya el dolor, puede ser localizado —cuando existe un área concreta y bien delimitada donde el dolor es máximo y consistente— o difuso o irradiado, cuando no se limita a un punto sino que se extiende.

"No hablamos de un dolor por inflamación o por sobrecarga muscular; es una alteración del propio sistema nervioso. Los pacientes con frecuencia comparten descripciones de sus síntomas que son muy específicas", señala el Dr. Duca Rezzulini.


¿Cómo se manifiesta?

Síntomas positivos:

  • Dolor espontáneo intenso, punzante, ardiente o persistente.

  • Parestesias: hormigueo, entumecimiento o sensación extraña.

  • Disestesias: tacto desagradable que puede resultar doloroso.

  • Alodinia: dolor ante un estímulo habitualmente no doloroso.

  • Hiperalgesia: respuesta exagerada a un estímulo doloroso.

  • Áreas hipersensibles, temblores o contracciones involuntarias.

  • Cambios autonómicos, como exceso de sudoración.


Síntomas negativos:

  • Menor sensibilidad al tacto o a la temperatura (hipoestesia).

  • Menor sensibilidad al dolor (hipoalgesia) o ausencia de dolor ante estímulos dolorosos (analgesia).

  • Zonas con anestesia (falta total de sensibilidad).

  • Disminución de la sudoración.

  • Debilidad o pérdida parcial de la función muscular en casos concretos.



¿Qué lo desencadena y cómo se diagnostica?

El dolor neuropático puede aparecer por distintas lesiones o enfermedades que afectan al sistema nervioso. En el caso del dolor neuropático central, puede deberse a accidentes cerebrovasculares, enfermedades desmielinizantes como la esclerosis múltiple, lesiones o inflamación de la médula espinal, quistes o tumores medulares y algunas enfermedades neurodegenerativas.

Entre las posibles causas del dolor neuropático periférico se encuentran la compresión de raíces nerviosas, algunas infecciones como el herpes zóster o el VIH, y trastornos metabólicos o autoinmunes como la diabetes, la artritis reumatoide o el lupus.

El diagnóstico se basa en criterios clínicos consensuados internacionalmente (IASP), que permiten clasificar el dolor neuropático como posible, probable o definitivo según la historia clínica, la exploración y las pruebas complementarias.

Se apoya en una historia clínica detallada y una exploración neurológica dirigida, valorando sensibilidad, reflejos, fuerza y respuesta a distintos estímulos. Según cada caso, pueden solicitarse pruebas complementarias como:

  • Electromiografía y estudios de conducción nerviosa.

  • Resonancia magnética o TAC.

  • Analítica para detectar causas metabólicas, infecciosas o inflamatorias.


Impacto en la calidad de vida y cómo abordarlo

El dolor neuropático puede afectar de forma significativa al sueño, al estado de ánimo y a la funcionalidad diaria. Por ello, el abordaje debe ser escalonado y personalizado.

Combinamos tratamientos farmacológicos específicos con técnicas intervencionistas cuando están indicadas, siempre con seguimiento y ajustes individualizados.

  • Fármacos de primera línea como antidepresivos duales y gabapentinoides.

  • Parches de lidocaína o capsaicina en casos de dolor neuropático localizado.

  • Bloqueos nerviosos diagnósticos y terapéuticos.

  • Técnicas de radiofrecuencia.

  • Neuromodulación en casos refractarios.

Nuestro objetivo es que el paciente recupere calidad de vida y que el dolor deje de marcar su día a día.


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