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Con motivo del Día Mundial contra el Dolor 2026, queremos poner el foco en uno de los tipos de dolor más complejos, incomprendidos y, con frecuencia, infradiagnosticados: el dolor neuropático.

Muchas personas describen lo que sienten como una descarga eléctrica, una quemazón constante, un hormigueo o un dolor que aparece simplemente al rozar la piel con la ropa. En ocasiones, las pruebas de imagen apenas muestran alteraciones, lo que genera frustración tanto en el paciente como en su entorno.

Sin embargo, ese dolor es real. Y tiene una explicación.

En este artículo, el Dr. Víctor Mayoral Rojals, especialista en Medicina del Dolor en Unidad de Tratamiento del Dolor Teknon - MIVI Salud Instituto Aliaga, explica qué es el dolor neuropático, cómo reconocerlo y por qué es tan importante diagnosticarlo y tratarlo de forma adecuada.


¿Qué es el dolor neuropático?

El dolor neuropático aparece cuando existe una lesión o enfermedad del propio sistema nervioso.

Puede sentirse como quemazón, descargas eléctricas, pinchazos, hormigueo o adormecimiento. A veces, incluso el roce de la ropa o un contacto suave pueden resultar dolorosos. Si afecta a vías y nervios con componente motor, puede también aparecer una paresia, por ejemplo, de una extremidad.

En este tipo de dolor, el propio sistema nervioso transmite señales de dolor de forma alterada. Una forma sencilla de entenderlo es imaginar un cable eléctrico dañado que envía señales incorrectas.


¿Cómo reconocerlo?

El dolor neuropático suele presentar características muy diferentes a otros tipos de dolor.

Los pacientes lo describen habitualmente como:

  • Sensación de quemazón o ardor.
  • Descargas eléctricas.
  • Pinchazos intensos.
  • Hormigueos persistentes.
  • Sensación de corriente.
  • Entumecimiento acompañado de dolor.
  • Hipersensibilidad al tacto.
  • Dolor provocado por estímulos que normalmente no deberían doler, como el roce de una sábana.

Además, puede aparecer de forma continua o en crisis muy intensas que afectan significativamente a la calidad de vida.


¿Cuáles son las causas más frecuentes?

Existen numerosas enfermedades y lesiones capaces de producir dolor neuropático.

Entre las más habituales encontramos:

  • Hernias discales con afectación nerviosa, como ciática o cervicobraquialgia.
  • Cirugías de columna.
  • Neuropatía diabética.
  • Neuralgia del trigémino.
  • Herpes zóster y neuralgia postherpética.
  • Lesiones traumáticas de nervios.
  • Síndrome de dolor regional complejo tipo II.
  • Lesiones medulares e ictus.
  • Dolor tras amputaciones, como dolor de miembro fantasma.
  • Neuromas.
  • Algunos tratamientos oncológicos, como ciertas quimioterapias o radioterapia.

¿Por qué es tan importante diagnosticarlo correctamente?

Uno de los principales problemas del dolor neuropático es que no responde igual que otros tipos de dolor.

Muchos pacientes pasan meses tomando antiinflamatorios o analgésicos convencionales sin obtener mejoría, simplemente porque ese tratamiento no actúa sobre el mecanismo que está produciendo el dolor.

Identificar correctamente el origen neuropático permite diseñar un tratamiento mucho más eficaz y evitar años de sufrimiento innecesario.

Por ello, el diagnóstico realizado por especialistas en Medicina del Dolor en colaboración con otros especialistas resulta esencial.


El dolor neuropático no solo afecta al cuerpo

Dormir mal, evitar caminar, abandonar el deporte, dejar de conducir o incluso no poder soportar el contacto de la ropa son situaciones frecuentes entre quienes conviven con este tipo de dolor.

Con el tiempo aparecen también ansiedad, aislamiento social, fatiga e incluso síntomas depresivos.

Por eso, hoy sabemos que el tratamiento debe ir mucho más allá de intentar disminuir la intensidad del dolor.

El verdadero objetivo consiste en recuperar la funcionalidad y mejorar la calidad de vida del paciente.


¿Cómo se trata el dolor neuropático?

Actualmente disponemos de múltiples alternativas terapéuticas que permiten aliviar este tipo de dolor de forma personalizada.

Dependiendo del origen y de las características de cada paciente, el tratamiento puede combinar:

  • Diferentes antiepilépticos y ciertos antidepresivos.
  • Infiltraciones guiadas por ultrasonidos y fluoroscopia.
  • Bloqueos nerviosos diagnósticos e hidrodisección.
  • Radiofrecuencia convencional y pulsada.
  • Neuromodulación espinal y periférica.
  • Tratamientos farmacológicos intravenosos con antihiperalgésicos o lidocaína.
  • Tratamientos tópicos como parches de capsaicina en dolor neuropático periférico.
  • Estimulación eléctrica o magnética transcraneal.
  • Técnicas psicológicas que modulan el dolor.

No existe un tratamiento único para todos los pacientes. Cada caso requiere una valoración individual y un plan terapéutico adaptado.


El compromiso de MIVI Instituto Aliaga con los pacientes

En MIVI Instituto Aliaga, integrado en Centro Médico Teknon, llevamos décadas dedicados al diagnóstico y tratamiento de los casos de dolor más complejos, entre ellos el dolor neuropático.

Nuestro equipo multidisciplinar trabaja con un objetivo claro: identificar el origen del dolor y ofrecer la alternativa terapéutica más adecuada para cada persona, evitando tratamientos innecesarios y apostando por técnicas basadas en la evidencia científica.

Disponemos de tecnología avanzada para el diagnóstico y realizamos procedimientos intervencionistas de alta precisión que permiten tratar directamente las estructuras responsables del dolor cuando están indicados.

Pero, sobre todo, entendemos que detrás de cada paciente existe una historia diferente. Escuchar, acompañar y personalizar el tratamiento forma parte de nuestra manera de entender la Medicina del Dolor.


Un mensaje en el Día Mundial contra el Dolor

Con motivo del Día Mundial contra el Dolor 2026, queremos recordar que ningún paciente debería resignarse a convivir con un dolor que condiciona su vida.

El dolor neuropático puede ser complejo, pero hoy existen herramientas diagnósticas y terapéuticas que hace apenas unos años no estaban disponibles.

Buscar ayuda especializada de forma precoz puede marcar la diferencia entre aprender a convivir con el dolor o recuperar la capacidad de vivir sin que el dolor lo condicione todo.

Porque comprender el dolor es el primer paso para tratarlo. Y porque detrás de cada avance en Medicina del Dolor hay un objetivo que nunca cambia: devolver calidad de vida a quienes la han ido perdiendo con el paso del tiempo.