sindrome-compartimental-medicina-interna-dolor-lesiones-hospital-universitari-dexeussindrome-compartimental-medicina-interna-dolor-lesiones-hospital-universitari-dexeus

Después de una sesión intensa de ejercicio es normal sentir cansancio muscular o incluso molestias que desaparecen con el descanso. Sin embargo, cuando el dolor aparece de forma repetida, siempre durante la actividad física y en la misma zona del cuerpo, podría tratarse de una afección menos conocida: el síndrome compartimental.

"Muchas personas normalizan el dolor porque creen que forma parte del entrenamiento. Sin embargo, cuando aparece siempre con el mismo esfuerzo y limita la actividad física, es importante estudiarlo para descartar un síndrome compartimental", explica el Dr. Ángel Charte.

Esta patología se produce cuando aumenta la presión dentro de un compartimento muscular, dificultando el flujo sanguíneo y la llegada de oxígeno a músculos y nervios. Como consecuencia, aparecen dolor, sensación de tensión e incluso limitaciones para realizar determinados movimientos.


Aunque suele relacionarse con deportistas de alto nivel, el síndrome compartimental también puede afectar a personas que practican actividad física de manera habitual. Corredores, ciclistas, remeros o aficionados al entrenamiento de fuerza son algunos de los perfiles más expuestos debido a la repetición constante de determinados movimientos y al esfuerzo mantenido sobre grupos musculares concretos.

Los síntomas suelen manifestarse durante el ejercicio y remiten al detener la actividad. El dolor intenso es la señal más frecuente, aunque también pueden aparecer sensación de ardor, hormigueo o dificultad para mover correctamente la extremidad afectada.

"Una de las características que nos ayuda a sospechar un síndrome compartimental es que los síntomas se repiten una y otra vez cuando la persona realiza el mismo esfuerzo físico. No se trata de una molestia puntual ni de una simple fatiga muscular", señala el Dr. Charte.

Precisamente, una de las dificultades de esta patología es que puede confundirse con una sobrecarga muscular. La diferencia es que la fatiga derivada del ejercicio suele ser ocasional y mejora progresivamente con el reposo. En cambio, el síndrome compartimental provoca síntomas recurrentes que reaparecen cada vez que se repite la actividad que los desencadena.

Para llegar al diagnóstico es fundamental una valoración médica especializada. La exploración física, especialmente después del ejercicio, suele aportar información relevante. Además, pueden realizarse pruebas complementarias como resonancias magnéticas en reposo y tras el esfuerzo para confirmar la afectación y valorar su grado.

En cuanto al tratamiento, inicialmente se opta por medidas conservadoras, como adaptar la actividad física, reducir temporalmente los entrenamientos, realizar estiramientos específicos o seguir tratamiento fisioterapéutico. Sin embargo, cuando los síntomas persisten y limitan significativamente la práctica deportiva o las actividades cotidianas, puede ser necesario recurrir a una intervención quirúrgica para aliviar la presión acumulada en el compartimento muscular.

"La mayoría de las personas piensa que el dolor forma parte del ejercicio, pero cuando aparece de forma repetitiva y condiciona el rendimiento o la calidad de vida, conviene consultar con un especialista para identificar la causa y evitar que el problema avance", concluye el Dr. Charte.