Infarto silencioso: señales menos conocidas y qué hacer ante un dolor sospechoso

Infarto silencioso: señales menos conocidas y qué hacer ante un dolor sospechoso

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30 de marzo de 2026
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Cuando pensamos en un infarto, solemos imaginar un dolor intenso en el pecho, en la zona del esternón que no se modifica con los movimientos ni con la respiración. Suele ser bastante intenso y en ocasiones se irradia hacia mandíbula, cuello y espalda, brazo izquierdo, y en algunos casos, brazo derecho. Sin embargo, en algunos casos, puede manifestarse con síntomas atípicos, leves o intermitentes, o incluso pasar desapercibido hasta que se detecta en una prueba. A eso se le conoce como "infarto silencioso".

Las enfermedades isquémicas del corazón - que incluyen el infarto y la angina de pecho- son la segunda causa de muerte más frecuente en España. En este sentido, diversos estudios comparativos apuntan a que los infartos asintomáticos o con presentaciones atípicas representan 1 de cada 3 eventos.

"Lo que complica el infarto silencioso es que puede confundirse con molestias digestivas, cansancio o ansiedad. En personas con antecedentes cardiovasculares, es más probable que cualquier síntoma sospechoso se interprete como una señal de alarma y se consulte antes. En cambio, en personas sanas, estos cuadros pueden infravalorarse, lo que aumenta el riesgo de retrasar la atención", explica la Dra. Angélica Ramírez, jefa del Servicio de Cardiología del Hospital Universitari Sagrat Cor.


Señales menos conocidas que pueden ser un infarto

En los llamados "infartos silenciosos" o de presentación atípica, el problema es precisamente que los síntomas no encajan con la imagen clásica y se atribuyen a causas digestivas, cansancio o ansiedad.

Además, hay diferencias relevantes por sexo: en mujeres es más frecuente que el infarto se exprese con síntomas menos específicos, como falta de aire, náuseas, cansancio extremo o malestar general, lo que puede retrasar la consulta si no se reconocen como una señal de alarma. En hombres, aunque también pueden aparecer síntomas atípicos, es más habitual el patrón de dolor torácico típico.

Además del dolor u opresión en el centro del pecho, conviene prestar atención a síntomas como:

  • Falta de aire (con o sin dolor en el pecho), sensación de "no me entra el aire" o de ahogo al mínimo esfuerzo o en reposo.

  • Dolor o molestia en mandíbula, cuello, espalda, hombros o uno/brazos, a veces como presión o pesadez.

  • Molestia en la "boca del estómago", náuseas, vómitos o sensación de indigestión que aparece de forma brusca o no encaja con comidas.

  • Sudor frío, palidez o sensación súbita de "me encuentro mal" sin causa clara.

  • Cansancio intenso o debilidad marcada, fuera de lo habitual, especialmente si aparece de manera repentina.

  • Mareo o sensación de desmayo.

Estos síntomas pueden aparecer solos o combinados, y a veces van y vienen. Si algo "no encaja" con tu normalidad, merece atención.

"Un criterio útil es pensar en ese cambio. Si notas una molestia nueva, intensa o extraña —sobre todo si se acompaña de falta de aire, sudor frío o debilidad— no lo atribuyas automáticamente a estrés o digestión. Es mejor descartarlo a tiempo", señala la Dra. Ramírez.


¿En quién son más frecuentes los síntomas atípicos?

Los infartos pueden presentarse de forma atípica en cualquier persona, pero hay perfiles en los que es más probable que no aparezca el dolor torácico típico o que los síntomas se interpreten peor:

  • Mujeres: con más frecuencia describen falta de aire, náuseas, cansancio extremo, malestar general o dolor menos localizado.

  • Personas mayores: pueden debutar con debilidad, mareo, confusión, falta de aire o empeoramiento brusco del estado general.

  • Personas con diabetes: pueden percibir menos dolor o describirlo de forma menos intensa, y predominar síntomas como fatiga, disnea o malestar.

"En este tipo de pacientes no es raro que el infarto se exprese sin el dolor torácico típico o se confunda con un cuadro digestivo o con cansancio. Por eso, si hay sospecha, la recomendación es acudir a urgencias para confirmarlo o descartarlo de forma rápida con un electrocardiograma y analítica, y eso cambia el pronóstico", señala la Dra. Dra. Angélica Ramírez.


Qué hacer ante un dolor o malestar sospechoso

Si hay sospecha de infarto, la prioridad es actuar rápido y con seguridad:

  • Llama al 112 y explica los síntomas con claridad: qué notas, desde cuándo, si hay falta de aire, sudor frío, náuseas/vómitos, mareo y si el dolor se irradia a brazo, mandíbula, cuello o espalda.

  • No conduzcas ni vayas "por tu cuenta" si te encuentras mal: es más seguro que te valore un equipo de emergencias y que puedan actuar en caso de ser necesario el traslado a un centro médico.

  • Detén la actividad y siéntate en una posición cómoda; evita esfuerzos y mantén la calma en lo posible.

  • Ten a mano medicación y antecedentes para comunicarlos con rapidez (si tomas anticoagulantes, tratamientos cardíacos, diabetes, alergias).

  • Si el 112 te da indicaciones concretas (incluida medicación), síguelas. No retrases la llamada por intentar "ver si se pasa".


"En cardiología, el tiempo importa. No buscamos alarmar: buscamos que la gente no ‘aguante’ en casa un dolor o un malestar sospechoso. Ante la duda, llamar y que un profesional valore es siempre la decisión más prudente", concluye la jefa del Servicio de Cardiología del Hospital Universitari Sagrat Cor.


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