Infecciones de orina en mujeres y cómo prevenirlas

Infecciones de orina en mujeres y cómo prevenirlas

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20 de enero de 2026
Hospital Universitari General de Catalunyaen/health-centers/hospital-universitari-general-catalunya

Las infecciones del tracto urinario (ITU) constituyen un problema de salud frecuente en la población femenina. Según la Asociación Española de Urología y diversas guías clínicas, entre el 50 % y el 60 % de las mujeres presentará al menos un episodio de ITU a lo largo de su vida, con una mayor incidencia durante la edad fértil.

En la mayoría de los casos, estas infecciones cursan de forma no complicada - entre el 50 % y el 80 % de los episodios de cistitis se resuelven sin problemas asociados. Sin embargo, alrededor del 25 % de las mujeres volverá a presentar una infección tras un primer episodio, lo que pone de manifiesto la relevancia clínica de las infecciones del tracto urinario recurrentes (ITU-R).

"Cuando una mujer presenta infecciones de repetición, es fundamental analizar las causas y plantear un abordaje que vaya más allá de tratar cada episodio de forma aislada", explica el Dr. Salvador Esquena, director de UROCAT y Jefe del Servicio Transversal de Urología del Hospital Universitario General de Cataluña, Hospital Universitario Sagrat Cor y Hospital Quirónsalud del Vallès.


¿Cuándo hablamos de infecciones urinarias recurrentes (ITU-R)?

Desde el punto de vista clínico, se considera que una mujer presenta ITU-R cuando sufre dos o más episodios de infección urinaria en seis meses, o tres o más en el plazo de un año.

Esto implica cambiar el enfoque asistencial y pasar de tratar episodios aislados a analizar las causas que favorecen su repetición para diseñar una estrategia que permita reducir la frecuencia de nuevas infecciones.

"No todas las mujeres con ITU-R necesitan estudios complejos, pero sí una evaluación rigurosa que permita identificar factores predisponentes y evitar el uso repetido e innecesario de antibióticos", señala el especialista.


Factores asociados a una mayor predisposición

La recurrencia de las infecciones urinarias no suele responder a una única causa, sino a la combinación de varios factores que facilitan la llegada y persistencia de bacterias en la vejiga.

  • Relaciones sexuales: la actividad sexual es uno de los principales factores de riesgo, tal como recoge la Asociación Española de Urología. Durante las relaciones sexuales puede producirse el desplazamiento de bacterias desde la zona perineal hacia la uretra. Dado que la uretra femenina es corta, estas bacterias pueden ascender con mayor facilidad hasta la vejiga y desencadenar una infección.

    La presencia de una nueva pareja sexual o el uso de métodos anticonceptivos como diafragmas también puede aumentar este riesgo al alterar la flora vaginal protectora.

  • Factores anatómicos: la anatomía femenina favorece el ascenso bacteriano: la uretra es más corta y se encuentra próxima al área genital y anal, donde habitan bacterias intestinales como Escherichia coli, principal causante de la cistitis.

  • Cambios hormonales: en la posmenopausia, la disminución de los estrógenos provoca cambios en la mucosa vaginal y uretral y altera la flora vaginal. Esta pérdida de protección natural facilita la colonización por microorganismos patógenos y aumenta el riesgo de infecciones urinarias recurrentes.

  • Factores funcionales: hábitos miccionales inadecuados, como retrasar la micción de forma habitual, el estreñimiento crónico o un vaciado incompleto de la vejiga, favorecen la permanencia de bacterias en el tracto urinario.

  • Antecedentes personales: haber presentado infecciones urinarias previas incrementa el riesgo de recurrencia, especialmente si no se han identificado y corregido los factores predisponentes.


"Comprender los mecanismos que están favoreciendo estas infecciones urinarias recurrentes es el primer paso para definir medidas preventivas que se ajusten a la situación de cada mujer", sostiene el Dr. Esquena.


Confirmar la infección antes de tratar

El diagnóstico de una infección del tracto urinario comienza por una correcta valoración clínica. El dolor en la parte baja del abdomen, relacionado con el llenado o el vaciado de la vejiga, junto con síntomas miccionales como escozor, urgencia o aumento de la frecuencia urinaria, hace pensar en la posibilidad de una cistitis.

Sin embargo, la presencia de estos síntomas no siempre implica que exista una infección urinaria. De hecho, se estima que entre el 30 % y el 40 % de las mujeres con síntomas compatibles presentan urocultivos negativos, lo que indica que el origen del malestar puede ser distinto y no responder a una infección bacteriana. Por esta razón, es fundamental la realización de pruebas sencillas, como el cultivo de orina.

Esto permite identificar la bacteria responsable de la infección y seleccionar el antibiótico más adecuado. En la mayoría de los casos, la cistitis está causada por la bacteria Escherichia coli, responsable de entre el 70 % y el 80 % de las infecciones urinarias no complicadas.

Aun así, la realización de análisis y cultivo de orina es fundamental, ya que tratar de forma empírica o repetida sin confirmación microbiológica puede favorecer la aparición de resistencias bacterianas, un problema creciente en salud pública, y alterar la flora protectora del tracto urinario, aumentando el riesgo de nuevos episodios.

"El tratamiento antibiótico debe dirigirse a la bacteria concreta responsable de la infección. En las ITU recurrentes, el cultivo de orina es clave para ajustar el tratamiento y reducir el riesgo de resistencias, y no debería sustituirse únicamente por una tira reactiva o por la presencia de síntomas", subraya el Dr. Salvador Esquena.


Prevención de la cistitis: hábitos que ayudan a reducir las recurrencias

Adoptar determinados hábitos de forma continuada puede reducir de manera significativa la frecuencia de los episodios. Entre las recomendaciones más habituales se incluyen:

  • Mantener una hidratación adecuada, que favorezca la eliminación de bacterias a través de la orina.

  • No retrasar la micción y procurar orinar de forma regular, aproximadamente cada 2–3 horas, para evitar la acumulación de orina en la vejiga.

  • Orinar tras las relaciones sexuales cuando existe relación temporal con los episodios de infección.

  • Evitar productos de higiene íntima agresivos o perfumados, que pueden alterar los mecanismos de defensa locales.

  • Limitar sustancias irritantes para la vejiga, como cafeína o alcohol, en mujeres sensibles.

  • Favorecer una adecuada flora vaginal, especialmente en etapas hormonales como la posmenopausia.

  • En determinados casos, valorar el uso de extracto de arándano rojo americano, que puede dificultar la adhesión de las bacterias a la pared del tracto urinario.

"Estas medidas no sustituyen al tratamiento antibiótico cuando hay una infección confirmada, pero sí son clave para reducir las recurrencias cuando se integran en el estilo de vida", concluye el director de UROCAT y Jefe del Servicio Transversal de Urología del Hospital Universitario General de Cataluña, Hospital Universitario Sagrat Cor y Hospital Quirónsalud del Vallès.


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