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Muchas mujeres notan que, tras la llegada de la menopausia, el calor del verano resulta más difícil de soportar. Los sofocos aparecen con más frecuencia, las noches se vuelven más incómodas y síntomas como la sequedad vaginal o la sensibilidad de la piel pueden intensificarse.

Aunque pueda parecer una percepción subjetiva, existe una explicación científica. La disminución de los niveles de estrógenos afecta a los mecanismos que regulan la temperatura corporal, haciendo que el organismo sea más sensible a pequeños cambios de temperatura.

"La menopausia no aumenta la temperatura corporal, pero sí hace que el cerebro perciba antes el exceso de calor. Por eso, cambios térmicos que antes pasaban desapercibidos pueden desencadenar un sofoco", explica la Dra. CastagnoEste enlace se abrirá en una ventana nueva, ginecóloga especializada en Menopausia en el Hospital Universitari DexeusEste enlace se abrirá en una ventana nueva.

¿Por qué el verano agrava los síntomas?

Los estrógenos participan en el funcionamiento del hipotálamo, la región cerebral encargada de actuar como un auténtico "termostato" del organismo. Cuando sus niveles disminuyen, el sistema de regulación térmica se vuelve más sensible.

Por este motivo, las altas temperaturas ambientales, el ejercicio físico o incluso determinadas emociones pueden provocar una respuesta exagerada del organismo, desencadenando sudoración intensa y sofocos.

Además, durante el verano aumenta el riesgo de deshidratación y empeora la calidad del sueño, dos factores que contribuyen a que los síntomas resulten más intensos.

"El verano no causa los sofocos, pero sí facilita que aparezcan y que sean más frecuentes e intensos. Mantener una buena hidratación y evitar el exceso de calor puede ayudar a reducir su impacto", señala la especialista.

Más allá de los sofocos

Aunque los sofocos son el síntoma más conocido de la menopausia, no son el único que puede verse afectado durante los meses de calor.

La disminución de estrógenos también puede favorecer la sequedad vaginal y las molestias urinarias, problemas que pueden agravarse por el uso prolongado de bañadores húmedos o el aumento de la sudoración. Asimismo, la piel suele volverse más seca y sensible, aparecen con mayor facilidad manchas asociadas al daño solar acumulado y el cabello puede mostrarse más frágil.

Las altas temperaturas también influyen en el descanso nocturno. Cuando el calor dificulta el sueño y se suma a los sofocos nocturnos, es habitual que aumenten el cansancio y el malestar durante el día.

Consejos para afrontar mejor el calor durante la menopausia

Los especialistas recomiendan adoptar algunas medidas sencillas para minimizar el impacto de los síntomas:

  • Mantener una hidratación adecuada durante todo el día.
  • Utilizar ropa ligera y transpirable.
  • Evitar la exposición solar en las horas centrales.
  • Dormir en ambientes frescos y bien ventilados.
  • Practicar ejercicio físico a primera hora de la mañana o al atardecer.
  • Proteger la piel del sol e hidratarla diariamente.
  • Cambiar el bañador húmedo lo antes posible.
  • Consultar con un especialista si los síntomas afectan al descanso o a la calidad de vida.

Los expertos recuerdan que los sofocos intensos, el insomnio o las molestias íntimas no deben considerarse una consecuencia inevitable de la edad.

"Actualmente disponemos de tratamientos eficaces, tanto hormonales como no hormonales, que permiten controlar los síntomas en la mayoría de las mujeres y mejorar significativamente su calidad de vida", concluye la Dra. CastagnoEste enlace se abrirá en una ventana nueva.

La menopausia es una etapa natural y, con la información adecuada y un abordaje personalizado, también puede seguir siéndolo el verano.