Adicción a los videojuegos
La adicción a los videojuegos es la necesidad irracional de pasar el tiempo jugando. Es una enfermedad que provoca alteraciones graves de la salud física y mental.
Síntomas y causas
La adicción a los videojuegos es un tipo de ludopatía asociado a la necesidad irrefrenable de entretenerse con juegos online o tecnológicos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la reconoció en 2018 como una enfermedad englobada dentro de los trastornos de adicción.
Aunque es más frecuente en niños y adolescentes, la adicción a los videojuegos afecta a personas de cualquier edad. Se trata de una patología en continuo crecimiento que, aunque no supone el uso de sustancias, produce efectos muy dañinos en la salud física y mental.
El pronóstico de la adicción a los videojuegos es favorable cuando se detecta a tiempo y se sigue un tratamiento personalizado con un terapeuta especializado. En estos casos, los pacientes son capaces de recuperar su vida sin grandes complicaciones. Sin embargo, si el trastorno se desarrolla durante un tiempo prolongado, que puede ser de varios años, puede causar un deterioro grave en las relaciones y el rendimiento laboral o académico, además de modificar las estructuras cerebrales y cambiar la función cognitiva.
Síntomas
Los síntomas de la adicción a los videojuegos pueden ser diferentes dependiendo de cada persona. Los más frecuentes son:
- Preocupación excesiva por los videojuegos, que se convierten en la actividad principal del día.
- Ansiedad por jugar.
- Uso continuo de los videojuegos a pesar de conocer los riesgos.
- Tolerancia: cada vez se necesita dedicar más tiempo a jugar para obtener satisfacción.
- Dejación de responsabilidades laborales, sociales o académicas.
- Cambios en el comportamiento: aparecen conductas disruptivas.
- Alteración de los patrones de sueño.
- Engaño a familiares y terapeutas sobre el tiempo que se dedica a jugar.
- Uso de los videojuegos para evadirse de la realidad y aliviar emociones negativas.
- Pérdida de interés por otras actividades que antes resultaban gratificantes.
- Deterioro de las relaciones personales.
- Aislamiento social.
- Intentos fallidos de dejar la adicción o reducir el tiempo de juego.
Causas
La adicción a los videojuegos se produce por una combinación de factores de distinta naturaleza:
- Causas psicológicas:
- El juego es una vía de escape ante los problemas, ya que proporcionan alivio inmediato, aunque temporal.
- Los videojuegos están diseñados para ser gratificantes. Cada vez que se supera una fase o se consiguen recompensas, el cerebro libera dopamina, una sustancia relacionada con el placer.
- La autoestima mejora cuando se consiguen buenos resultados.
- Causas sociales:
- Los juegos online crean una comunidad que fomenta el sentimiento de pertenencia, aunque la relación originada en el videojuego no sea real.
- La presión del grupo puede llevar a estar al día en el juego para no quedar aislado.
- Causas biológicas:
- La activación del sistema de recompensa del cerebro refuerza el comportamiento, por lo que se entra en un ciclo difícil de cortar.
- Se cree que hay una predisposición genética que aumenta el riesgo de desarrollar la adicción.
Factores de riesgo
El riesgo de adicción a los videojuegos aumenta en estos casos:
- Edad: es más frecuente entre los 18 y los 25 años.
- Sexo: los varones tienen mayor predisposición.
- Problemas previos de salud mental (ansiedad, depresión, comportamientos impulsivos).
- Autoestima baja.
- Pocas habilidades sociales.
- Interés excesivo por las nuevas tecnologías.
- Entorno familiar desestructurado.
- Falta de límites por parte de los progenitores.
- Facilidad de acceso al ordenador, la videoconsola o el móvil.
Complicaciones
Los pacientes con adicción a los videojuegos pueden desarrollar otros trastornos a medio y largo plazo. Los más destacados son:
- Ansiedad.
- Depresión.
- Irritabilidad.
- Cambios bruscos de humor.
- Insomnio.
- Fatiga crónica.
- Dolor de cabeza.
- Problemas de visión.
- Tendinitis.
- Obesidad.
Prevención
Para prevenir la adicción a los videojuegos se recomienda seguir estas pautas, sobre todo en hogares con niños y adolescentes:
- Establecer unos días específicos y un horario para jugar. Es importante que esta regla se cumpla sin hacer excepciones, ya que pueden terminar convirtiéndose en lo habitual.
- Supervisar el tiempo que juegan los hijos, además del tipo de videojuegos que utilizan para evitar los más adictivos.
- Fomentar otras aficiones, como la lectura o los deportes.
- Organizar actividades en familia y al aire libre.
- Mantener una comunicación familiar abierta, inspirando confianza para que los hijos sientan que pueden hablar de cualquier tema con sus padres.
En la prevención de esta adicción es importante conocer el potencial adictivo de los distintos tipos de videojuegos, para saber cuáles se deben evitar en mayor medida:
- Videojuegos clásicos: presentan un riesgo menor. Están ideados para un solo jugador y sin conexión a internet, por lo que una vez que se completa, se da por finalizado.
- Videojuegos online: al poder jugar con miles de personas de distintas partes del mundo y tener infinitas posibilidades, el riesgo de adicción es mayor, ya que hay infinitas posibilidades. La experiencia ayuda a mejorar las habilidades y, por lo tanto, a mejorar en la clasificación, que es un aliciente para continuar practicando.
- Videojuegos online con componente de azar: son los más peligrosos. Además de compartir el juego con otras personas, se pueden obtener recompensas que varían las condiciones del juego de forma aleatoria y que se pueden utilizar en cualquier momento de la partida.
¿Qué médico trata la adicción a los videojuegos?
La adicción a los videojuegos se trata en la especialidad de Psicología clínica.
Diagnóstico
El diagnóstico de la adicción a los videojuegos se basa en el estudio de los síntomas y los antecedentes personales y familiares de trastornos psicológicos. Normalmente, el paciente acude a la consulta pensando que no tiene un problema porque un ser querido ha detectado los signos de alarma.
Durante la evaluación psicopatológica se realizan entrevistas personales y se llevan a cabo una serie de test que determinan el nivel de adicción y ayudan a comprender los factores que han contribuido a la adicción.
Tratamiento
El tratamiento de la adicción a los videojuegos comienza haciendo entender al paciente que tiene un problema. No se recomienda comenzar la terapia antes de que lo reconozca, ya que su predisposición es fundamental para conseguir los objetivos.
La terapia suele tener las siguientes fases, aunque se adapta a cada paciente:
- Desintoxicación digital: periodo de abstinencia a los videojuegos y, preferiblemente, a internet en general, para romper el ciclo de adicción. En este periodo, se debe afrontar el síndrome de abstinencia.
- Terapia cognitivo-conductual: se centra en comprender los motivos por los que se ha desarrollado la adicción y adquirir las herramientas necesarias para afrontarla. El objetivo es que el paciente aprenda a gestionar el tiempo, a resolver los problemas y a tomar decisiones coherentes con sus necesidades por sí mismo. Durante las sesiones se buscan alternativas de ocio para ocupar el tiempo que antes se dedicaba al juego.
- Prevención de las recaídas: como toda adicción, volver a jugar es muy común cuando se está en mitad del tratamiento. Para intentar evitarlo, se trabaja en diversas estrategias para luchar contra esa necesidad. De esta forma, se podrá tener una relación sana con los videojuegos y no será necesario prescindir de ellos por completo.
- Terapia familiar: el apoyo del entorno y los seres queridos es muy importante en estos casos. Los familiares deben conocer a fondo la adicción y saber cómo actuar en las distintas fases del proceso para favorecer la recuperación del paciente.









































































