Anafilaxia

La anafilaxia es la reacción alérgica más grave, que aparece de forma súbita y puede ser mortal, por lo que requiere un tratamiento inmediato.

Síntomas y causas

La anafilaxia, o reacción anafiláctica, es la manifestación alérgica más grave que existe, ya que puede ser mortal. Se trata de una reacción de hipersensibilidad sistémica, es decir, que afecta a todo el organismo, que se desencadena de forma rápida.

Dependiendo de la gravedad del cuadro clínico, la anafilaxia se clasifica en cuatro grados:

  • Anafilaxia leve: aparecen síntomas en la piel, los ojos, la nariz, el aparato digestivo o sibilancias aisladas en los bronquios.
  • Anafilaxia moderada: se presentan síntomas respiratorios más intensos, con dificultad respiratoria leve.
  • Anafilaxia grave: se producen síntomas respiratorios graves, piel azulada, pérdida de conciencia y caída de la saturación de oxígeno.
  • Shock anafiláctico: bajada repentina de la tensión arterial, pérdidas del ritmo del corazón, inflamación de la laringe, incapacidad para respirar y parada cardiaca.

En los últimos años, los casos de anafilaxia en bebés y niños han aumentado considerablemente. Se cree que influyen factores como el incremento general de las alergias alimentarias, los cambios den los hábitos de vida y, también, a un mayor conocimiento de los especialistas para identificarla.

Una alergia con anafilaxia requiere una actuación médica inmediata, ya que puede progresar en cuestión de minutos y poner en riesgo la vida del paciente.

Síntomas

Los síntomas de la anafilaxia suelen aparecer de forma súbita, generalmente entre 5 y 30 minutos después del contacto con el alérgeno, aunque en ocasiones pueden tardar más. Estos signos se manifiestan en varios órganos y sistemas a la vez. Los más característicos son:

  • Piel y mucosas:
    • Enrojecimiento.
    • Picor.
    • Urticaria (ronchas grandes, inflamación y picazón intensa).
    • Habones.
    • Angioedema (inflamación de los párpados, la lengua, los labios o la campanilla).
    • En los casos más graves:
      • Picor y enrojecimiento de las palmas de las manos y las plantas de los pies.
      • Cianosis (amoratamiento de la piel).
  • Ojos y nariz:
    • Lagrimeo.
    • Enrojecimiento de los ojos.
    • Picor ocular o nasal.
    • Edema palpebral (inflamación de los párpados por acumulación de líquido).
    • Estornudos.
    • Goteo nasal.
    • Taponamiento de la nariz.
  • Laringe:
    • Tos seca.
    • Afonía.
    • Disartria (dificultad para hablar).
    • Disfagia (dificultad para tragar).
    • Estridor(ruido agudo al tomar aire).
  • Bronquios:
    • Tos.
    • Sibilancias (sonido silbante y agudo al respirar).
    • Dolor torácico.
    • Dificultad para respirar.
    • Broncoespasmo (cierre completo de los bronquios, por lo que se pierde totalmente la capacidad respiratoria).
  • Aparato digestivo:
    • Vómitos.
    • Retortijones.
    • Diarrea.
    • Dolor abdominal.
  • Aparato circulatorio:
    • Hipotensión arterial.
    • Malestar generalizado.
    • Mareos.
    • Visión borrosa.
    • Pérdida de conciencia.
    • Convulsiones.
    • Hipoxemia (niveles bajos de oxígeno en la sangre).
  • Sistema nervioso:
    • Angustia.
    • Sensación de muerte inminente.
    • Ansiedad.
    • Confusión.

Aunque algunos de los síntomas no son graves de forma aislada, el peligro de la anafilaxia reside en que pueden empeorar de forma repentina. Por lo tanto, cualquier tipo de reacción alérgica se considera potencialmente grave.

Causas

La anafilaxia ocurre cuando el sistema inmunitario reacciona de forma exagerada a una sustancia que normalmente es inofensiva (alérgeno). Las causas más frecuentes de esta reacción alérgica son:

  • Anafilaxia alimentaria: es una de las más habituales, especialmente en niños. La reacción grave por alergia alimentaria suele producirse por el consumo de frutos secos, marisco, leche, huevos o pescado.
  • Anafilaxia por picaduras de insectos: la reacción alérgica al veneno de las abejas o las avispas es muy común.
  • Anafilaxia por medicamentos: aunque puede estar causada por cualquier fármaco, los más frecuentes son los antibióticos y los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs).
  • Anafilaxia por látex: lo habitual es que se presente una reacción anormal al utilizar guantes o manipular globos.
  • Anafilaxia inducida por ejercicio: ocurre cuando se realiza ejercicio después de haber consumido un alimento específico, por lo que se está estudiando la posibilidad de que se dé como consecuencia de una hipersensibilidad alimentaria subyacente.
  • Anafilaxia catamenial: es un tipo raro por el que los síntomas de la alergia alimentaria se agravan debido a la influencia de la progesterona. Por lo tanto, algunas mujeres presentan reacciones alérgicas más graves en los días previos o durante la menstruación.
  • Anafilaxia idiopática: es aquella en la que no se ha identificado la causa.

Factores de riesgo

El riesgo de sufrir una reacción anafiláctica aumenta cuando se cumple alguna de estas condiciones:

  • Antecedentes de anafilaxia: haber sufrido una reacción alérgica previamente aumenta significativamente las probabilidades de tener otra.
  • Alergias identificadas.
  • Asma, especialmente si está mal controlado.
  • Mastocitosis: enfermedad rara por la que se tiene un número elevado de mastocitos, que son un tipo de glóbulo blanco que tienen un papel fundamental en las reacciones alérgicas.

Complicaciones

La anafilaxia bifásica es una de las complicaciones más relevantes. Consiste en la reaparición de los síntomas unas horas después de que la reacción inicial se haya controlado, sin necesidad de que haya contacto de nuevo con el alérgeno.

El shock anafiláctico, por su parte, es la complicación más grave de la anafilaxia. En estos casos, se produce un fallo respiratorio o cardiaco que puede provocar la muerte en pocos minutos.

¿Qué médico trata la anafilaxia?

Un episodio agudo de anafilaxia es una emergencia médica que debe atenderse en un servicio de Urgencias. Una vez que el paciente está estabilizado, intervienen los especialistas en Alergología para identificar la causa y hacer el seguimiento posterior.

Los casos de reacciones alérgicas leves pueden tratarse en las especialidades de Medicina familiar y comunitaria o Pediatría y sus áreas específicas.

Diagnóstico

El diagnóstico de la anafilaxia es eminentemente clínico y se basa en los siguientes pasos:

  • Anamnesis: el especialista analiza la información sobre los antecedentes familiares y personales de alergias, el estado general de salud y el estilo de vida. Además, tiene en cuenta si se ha tenido contacto con los alérgenos más comunes, como determinados alimentos, medicamentos, látex o picaduras de insectos.
  • Observación: la aparición de los síntomas es fundamental para diagnosticar la anafilaxia, especialmente si se dan varios al mismo tiempo (signos cutáneos, respiratorios y cardiovasculares).
  • En ocasiones, análisis de sangre: sirve para valorar la cantidad de triptasa (enzima que liberan los mastocitos cuando hay una reacción alérgica) presente en el suero. Esta enzima puede detectarse hasta tres horas después de la anafilaxia.
  • Una vez superado el episodio, se suelen hacer pruebas de alergia para detectar el desencadenante. El procedimiento consiste en una exposición controlada a diversos alérgenos, normalmente, mediante contacto cutáneo.

Tratamiento

El tratamiento de la anafilaxia debe ser inmediato, por lo que es fundamental acudir a urgencias ante cualquier sospecha de reacción alérgica. Los especialistas siguen el algoritmo de la anafilaxia para valorar los síntomas y seguir el protocolo de actuación, en el que los abordajes más eficaces son:

  • Administración de adrenalina: es el pilar fundamental del tratamiento y debe administrarse lo antes posible. La dosis varía según la edad y el peso del paciente. Puede ser de tres tipos:
    • Adrenalina intramuscular (IM): se suele inyectar en la cara anterolateral del muslo.
    • Adrenalina intravenosa (IV): es de uso hospitalario en casos de anafilaxia grave y shock.
    • Adrenalina subcutánea: ha quedado en desuso porque su absorción es más lenta.
  • Otros medicamentos: de forma secundaria, se pueden utilizar:
    • Antihistamínicos: alivian el malestar cutáneo, como el picor o las ronchas, pero no palían los síntomas graves.
    • Corticoides: previenen la anafilaxia bifásica, pero no son el tratamiento para los síntomas urgentes.
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