Ascitis
La ascitis es la presencia de una cantidad excesiva de líquido en la cavidad abdominal. Es la consecuencia de diversas afecciones, especialmente, de la cirrosis hepática.
Síntomas y causas
La ascitis es la acumulación anormal de líquido en la cavidad peritoneal, que es el espacio existente entre el revestimiento del interior del abdomen (peritoneo) y los órganos abdominales. Los pacientes sanos tienen una cantidad pequeña de líquido peritoneal para evitar la fricción cuando las vísceras se mueven de forma natural, pero si el volumen aumenta provoca malestar y puede afectar a las funciones vitales.
Los motivos por los que se produce la ascitis, que es el síntoma de una enfermedad y no una patología en sí misma, son variados. Por lo tanto, es fundamental identificar la causa subyacente lo antes posible para aplicar el tratamiento más adecuado en cada caso.
La ascitis se clasifica en cuatro tipos dependiendo de las características del fluido acumulado:
- Ascitis quilosa: se acumula quilo, que es líquido linfático de aspecto lechoso, como consecuencia de la rotura u obstrucción de los vasos linfáticos.
- Ascitis exudativa: el líquido, de aspecto turbio, tiene un contenido alto de proteínas y células inflamatorias. Suele producirse por una infección o la formación de un tumor canceroso.
- Ascitis hemorrágica: hay presencia de glóbulos rojos en el fluido acumulado, por lo que se debe a un sangrado interno. Se asocia con las neoplasias, los traumatismos, la cirrosis o la rotura vascular.
- Ascitis trasudativa: el líquido contiene pocas proteínas, por lo que se descarta su origen infeccioso o inflamatorio. Es frecuente en casos de cirrosis o insuficiencia cardiaca.
La presencia de líquido en el abdomen, aunque molesta, no supone por sí sola un riesgo para la vida del paciente. El pronóstico de la ascitis, por lo tanto, depende de la gravedad de la enfermedad que la ha provocado y de las posibles comorbilidades que presente el paciente.
Síntomas
Los síntomas más destacados de la ascitis, que pueden aparecer lentamente o de forma repentina, son:
- Dolor en el abdomen.
- Distensión abdominal: aumento visible del tamaño del abdomen, sensación de plenitud y presión.
- Aumento de peso sin causa aparente.
- Disminución del apetito.
- Edemas (acumulación de líquido) en las piernas.
- Cuando hay mucho líquido acumulado, dificultad para respirar porque el diafragma asciende y comprime parte de los pulmones.
Cuando la cantidad de líquido acumulada en el abdomen es pequeña, el proceso suele ser asintomático.
Causas
La ascitis se produce cuando los sistemas fisiológicos del organismo dejan de trabajar adecuadamente o no lo hacen de forma coordinada, algo fundamental para mantener el equilibrio interior necesario para que el cuerpo funcione. Los factores más destacados son:
- Hipertensión portal: aumento de la presión en las venas portas que llevan sangre al hígado, por lo que el retorno venoso se ve alterado.
- Retención renal: el riñón acumula agua y sodio como consecuencia de una malfunción de los mecanismos neurohormonales.
- Aumento de la permeabilidad de los capilares venosos.
- Niveles bajos de albúmina en la sangre: esta proteína se encarga de ejercer la presión osmótica necesaria para que el agua vaya hacia el interior de los vasos sanguíneos. Cuando hay un defecto de albúmina, se favorece el filtrado de líquido hacia la cavidad abdominal.
Las enfermedades capaces de provocar estas alteraciones en la fisiología del organismo son:
- Ascitis benigna: se debe a patologías no oncológicas.
- Cirrosis hepática: es la causa más común de la ascitis. Se forman cicatrices en el tejido del hígado como consecuencia del consumo excesivo de alcohol o por enfermedades como la hepatitis (infección vírica que inflama el hígado) o la esteatohepatitis no alcohólica (acumulación de grasa e inflamación del hígado).
- Insuficiencia cardiaca congestiva: enfermedad crónica por la que el corazón no bombea sangre adecuadamente, por lo que la presión en las venas aumenta y se favorece la acumulación de líquido en el abdomen, los pulmones o las piernas.
- Infecciones: algunas de las más habituales son la tuberculosis peritoneal (infección bacteriana por el bacilo de Koch) o la brucelosis (enfermedad infecciosa causada por bacterias Gram negativas).
- Síndrome nefrótico: trastorno renal que provoca la pérdida excesiva de proteínas a través de la orina, por lo que el nivel de albúmina en la sangre desciende.
- Pancreatitis: por rotura o fuga del conducto pancreático.
- Ascitis maligna: se relaciona con enfermedades cancerosas.
- Cáncer peritoneal: es un tipo raro de tumor que aparece en la membrana peritoneal.
- Carcinomatosis peritoneal: es la metástasis de cánceres originados en otros órganos (normalmente, los ovarios, el colon, el páncreas o el estómago), que disemina células cancerosas en el peritoneo.
Factores de riesgo
Los factores que aumentan el riesgo de ascitis son:
- Consumo excesivo de alcohol.
- Dieta alta en sodio.
- Hipoalbuminemia: niveles bajos de albúmina en la sangre.
- Hipertensión portal.
- Enfermedades hepáticas.
- Enfermedades renales.
- Enfermedades cardiacas.
- Cáncer de ovario, páncreas, hígado o colon.
Complicaciones
La ascitis puede derivar en alguna de estas complicaciones:
- Peritonitis bacteriana espontánea: es la infección del líquido ascítico que está acumulado en el abdomen, normalmente, por la bacteria E. coli o Klebsiella que causa fiebre, dolor abdominal y deterioro de la función renal. Es frecuente en pacientes con cirrosis.
- Síndrome hepatorrenal: es una insuficiencia renal que no afecta a la estructura del riñón, por lo que es reversible. Es la consecuencia de la llegada insuficiente de sangre por la constricción de los vasos sanguíneos.
- Hernias abdominales: la presión interna aumenta, por lo que el contenido abdominal puede protruir al exterior. Las hernias inguinales y umbilicales son las más frecuentes.
- Ascitis refractaria: acumulación de líquido en el abdomen que no responde al tratamiento con diuréticos y a la restricción de consumo de sal o que reaparece repentinamente tras una paracentesis (procedimiento médico para extraer el líquido).
¿Qué médico trata la ascitis?
La ascitis se diagnostica y se trata en la especialidad de Aparato digestivo. Es posible que intervengan cirujanos generales o médicos internistas.
Diagnóstico
El diagnóstico de la ascitis incluye los siguientes procedimientos:
- Historia clínica: se recopilan y estudian los antecedentes del paciente, los síntomas que presenta y los detalles sobre su estilo de vida.
- Exploración física: aumento de peso, distensión y dolor abdominal, percusión abdominal.
- Análisis de sangre: ofrece información sobre los niveles electrolíticos, las funciones hepática y renal, la presencia de marcadores tumorales y el estado general de salud del paciente.
- Ecografía abdominalEcografía abdominalEcografía : se utilizan ondas de ultrasonido para obtener imágenes en movimiento del interior del abdomen. Permiten detectar la presencia de líquido acumulado, incluso si son cantidades muy pequeñas.
- TC (tomografía computarizada) abdominal: se emiten rayos X desde distintos ángulos para conseguir imágenes tridimensionales de la cavidad abdominal. Se utiliza para detectar infecciones o tumores cancerosos.
- Paracentesis diagnóstica: con ayuda de una aguja que atraviesa la piel del abdomen, se toma una muestra del líquido ascítico para analizarla en el laboratorio y determinar su naturaleza según las características que presente.
Tratamiento
El tratamiento de la ascitis varía en función de la causa subyacente y las características del paciente. Los abordajes habituales son:
- Cambios en el estilo de vida: se recomienda una alimentación baja en sodio (menos de 2 gramos al día) y reposo relativo.
- Medicación: los fármacos más eficaces son:
- Diuréticos: ayudan a eliminar el exceso de sodio y agua. Son eficaces en pacientes con cirrosis.
- Antibióticos para tratar las infecciones.
- Soluciones ricas en albúmina para expandir el volumen sanguíneo y restablecer la presión adecuada en los vasos sanguíneos.
- Paracentesis terapéutica: se introduce una aguja en el abdomen para extraer el exceso de líquido. En el mismo procedimiento, se administra albúmina para restablecer el equilibrio hemodinámico (estabilidad entre la presión, el flujo y la resistencia en el sistema circulatorio).
- Trasplante de hígado: cuando la cirrosis está avanzada y la ascitis se presenta de forma recurrente, se sustituye el hígado dañado por uno sano.






































































































