Baja autoestima

La falta de autoestima es la percepción negativa y devaluada de uno mismo que afecta negativamente a la salud física, emocional y mental.

Síntomas y causas

La autoestima es el valor que una persona se da a sí misma, una percepción que se construye con el paso de los años y está basada en los sentimientos propios y aquellos que transmiten las personas de referencia. La baja autoestima es una percepción devaluada, que suele ser el origen de muchos trastornos mentales.

Las personas con falta de autoestima tienen una visión negativa de sí mismos, con un marcado sentimiento de incompetencia en distintos aspectos de su vida. Como consecuencia, suelen adquirir conductas de evitación y autosabotaje. A diferencia de los momentos de duda que cualquier persona puede tener, los pacientes con la autoestima baja tienen esta percepción de forma constante.

Síntomas

Los síntomas más característicos de la falta de autoestima son:

  • Inseguridad.
  • Menosprecio hacia sí mismos.
  • Autocrítica severa y uso de palabras despectivas hacia sí mismos.
  • Duda de las capacidades propias.
  • Atención excesiva a los defectos.
  • Subestimación de los logros.
  • Sentimiento de inferioridad, inutilidad o incompetencia.
  • Necesidad de aprobación externa.
  • Comparación constante con otras personas de las que sienten envidia.
  • Miedo al fracaso, a asumir riesgos o nuevos desafíos.
  • Temor a equivocarse.
  • Perfeccionismo excesivo.
  • Incapacidad para aceptar cumplidos.
  • Dificultad para tomar decisiones o decir «no», por lo que priorizan las necesidades de los demás.
  • Tolerancia a las relaciones insatisfactorias o abusivas debido a la creencia de no merecer nada mejor.
  • Miedo al rechazo o abandono.
  • Sentimiento de culpa.
  • Tristeza.
  • Soledad.
  • Dependencia de otras personas para realizar tareas o cualquier actividad.
  • Manifestaciones físicas: postura encorvada, o lenguaje corporal defensivo, dificultad para mantener contacto visual, voz temblorosa o baja al expresarse.

Causas

La baja autoestima puede estar ocasionada por causas muy diversas entre las que destacan:

  • Progenitores o profesores estrictos y muy exigentes que destacan especialmente las cosas que se hacen mal y con expectativas muy elevadas.
  • Padres poco afectuosos.
  • Sobreprotección en la infancia.
  • Malos tratos físicos o psicológicos.
  • Abuso sexual.
  • Dificultades de aprendizaje.
  • Bullying (acoso escolar).
  • Mobbing (acoso laboral).
  • Body shaming: burlas a propósito de la apariencia física.
  • Pérdida de un ser querido.
  • Enfermedades que dañan la imagen corporal o empeoran la calidad de vida.
  • Presión social derivada de la constante comparación con ideales de belleza o éxito inalcanzables.

La adolescencia es una etapa crítica para el desarrollo de la autoestima, por lo que las experiencias que se viven en este tiempo son fundamentales, ya que se tiene una mayor sensibilidad a los estímulos externos. Los problemas familiares, la excesiva presión académica, los cambios físicos y, últimamente, la influencia de las redes sociales pueden influir para que se desarrolle una falta de autoestima patológica.

Factores de riesgo

La falta de autoestima está condicionada por la forma en que se interpreta el entorno. Algunos de los factores de riesgo más destacados son:

  • Pensamiento rígido: creencias fijas y muy arraigadas que no permiten flexibilidad, por lo que no se admiten los cambios, las situaciones inesperadas o las nuevas experiencias.
  • Pensamiento dicotómico: solo hay lugar para los extremos (blanco o negro, todo o nada, bueno o malo). Se trata de una distorsión cognitiva que simplifica la realidad hasta el punto de generar ansiedad y frustración, además de que se abandonen las tareas antes de emprenderlas.
  • Abstracción selectiva: se sacan conclusiones generales de un hecho concreto, por lo que la visión del mundo y la percepción de uno mismo es sesgada.
  • Necesidad de control sobre uno mismo, las propias emociones y el entorno.

Complicaciones

La autoestima baja afecta negativamente al estado físico y mental de los pacientes. Algunas de las complicaciones más frecuentes son:

  • Depresión: es la consecuencia de la falta de un propósito en la vida y la desesperanza.
  • Ansiedad: se produce debido a la negatividad, los pensamientos de inseguridad y el miedo al rechazo.
  • Aislamiento social: está provocado por el miedo al rechazo.
  • Conductas autodestructivas.
  • Comportamientos suicidas.
  • Alcoholismo.
  • Anorexia nerviosa.
  • Bulimia.

¿Qué médico trata la falta de autoestima?

La baja autoestima se trata en la especialidad de Psicología clínica.

Diagnóstico

La falta de autoestima, aunque no tiene un diagnóstico clínico, se evalúa mediante una serie de cuestionarios y análisis del comportamiento y los pensamientos del paciente. Normalmente, en las sesiones de psicoanálisis se abordan los siguientes aspectos:

  • Historia personal y familiar, así como las preocupaciones y la autopercepción.
  • Escala de autoestima de Rosenberg: es un cuestionario con 10 ítems reconocido internacionalmente como el estándar para valorar la autoestima. El paciente puntúa cada afirmación dependiendo de si está muy de acuerdo (4) o muy en desacuerdo (1).
  • Evaluación del lenguaje corporal y las interacciones con el terapeuta.
  • Exploración de los patrones de pensamiento, como las distorsiones cognitivas.
  • Análisis de posibles trastornos asociados, normalmente, depresión o ansiedad.
  • Exploración de las experiencias en la infancia y de las relaciones familiares.

Tratamiento

El objetivo de los tratamientos de la baja autoestima es que el paciente se cuestione la percepción negativa que tiene de sí mismo y ayudarle a componer una visión más equilibrada. La terapia requiere una combinación de distintos enfoques adaptados a las necesidades de cada paciente:

  • Psicoterapia: conversaciones entre el terapeuta y el paciente para abordar las causas que provocan la falta de autoestima.
  • Terapia cognitivo conductual para cuestionar las creencias negativas.
  • Prácticas de autocompasión, para tratarse a uno mismo con amabilidad, y de asertividad, para aprender a poner límites.
  • Afirmaciones positivas que reafirmen el carácter.
  • Meditación, ya que a menudo ayuda a aumentar el autoconocimiento.

Se recomienda, de vez en cuando, acudir a grupos de apoyo para conocer el punto de vista de otras personas con el mismo trastorno. Saber que no se es el único, sirve de ayuda para estar más receptivo al tratamiento.

Además de la atención psicológica, la práctica de ejercicio ayuda a mejorar el estado de ánimo y aumentar la confianza en uno mismo.

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