Delirium tremens
El delirium tremens es la manifestación más grave del síndrome de abstinencia en personas con alcoholismo crónico que dejan de consumir de forma repentina.
Síntomas y causas
El delirium tremens (delirio tembloroso) es la forma más grave de síndrome de abstinencia. La dependencia del alcohol es tal que, al dejar de consumirlo de forma drástica, se manifiestan problemas médicos severos, que pueden llegar a causar la muerte.
Por norma general, el delirium tremens afecta a personas con adición crónica al alcohol, que presentan alteraciones cognitivas, conductuales y físicas en las primeras 48 o 96 horas sin consumir. Los síntomas de mayor riesgo suelen darse a las 72 horas. En algunos casos, aunque no es habitual, los signos se presentan una vez transcurridos varios días.
Se estima que la tasa de mortalidad por delirium tremens o por complicaciones asociadas al síndrome es del 5 % en pacientes con tratamiento, pero que puede aumentar hasta el 40 % si no se trata. Por lo tanto, el diagnóstico temprano es fundamental para que el pronóstico sea favorable.
Síntomas
Los síntomas del delirium tremens se presentan de forma progresiva, normalmente, en tres fases diferenciadas:
- Fase inicial: comienza a las 5 o 6 horas de consumir la última bebida alcohólica.
- Temblores: vibración intensa de las manos y, generalmente, otras extremidades.
- Ansiedad.
- Insomnio.
- Sudoración excesiva.
- Palidez.
- Náuseas y vómitos.
- Fase aguda (intermedia): se da alrededor de 15 o 30 horas después del último consumo. Es la etapa de mayor gravedad.
- Se intensifican los síntomas de la fase inicial.
- Alucinaciones: son tan reales que provocan pánico y agitación.
- Visuales: se ven personas, bichos, sombras o figuras indefinidas.
- Auditivas: se escuchan voces, normalmente, amenazantes.
- Táctiles: se siente picazón o insectos recorriendo el cuerpo.
- Confusión severa: desorientación espacial, temporal o personal, por lo que se pierde la capacidad de reconocer la propia identidad.
- Taquicardia: la frecuencia cardiaca aumenta.
- Taquipnea: aumento de la frecuencia respiratoria.
- Hipertensión.
- Fiebre.
- Dilatación de las pupilas.
- Cambios rápidos del estado de ánimo.
- Inquietud o sueño profundo.
- Mayor sensibilidad al tacto, los sonidos o la luz.
- Fase de resolución (final): es la fase crítica que suele comenzar entre 48 y 72 horas después de tomar alcohol por última vez. Cuando el paciente está en tratamiento, los síntomas comienzan a ser menos intensos, pero no desaparecen por completo hasta que no han pasado varios días o semanas.
Causas
El delirium tremens está causado por la abstinencia en pacientes con alcoholismo crónico. Como el organismo está habituado al alcohol, que tiene un efecto depresor, cuando deja de recibirlo se produce un desequilibrio neuroquímico en el cerebro que desencadena los síntomas (disminuye el sistema GABA y aumenta el glutamato).
Este desequilibrio neuroquímico afecta principalmente a:
- Sistema GABA (ácido gamma-aminobutírico): es un neurotransmisor inhibidor del sistema nervioso central, encargado de frenar la actividad neuronal excesiva.
- Glutamato: es un neurotransmisor excitador del cerebro, que regula la plasticidad de las neuronas y la excitabilidad de las células.
Factores de riesgo
El riesgo de delirium tremens es mayor en los siguientes casos:
- Consumo excesivo y prolongado de alcohol.
- Abstinencia abrupta: aunque puede ser por decisión del paciente, que quiere dejar de consumir alcohol, suele darse en situaciones de emergencia o durante un ingreso hospitalario.
- Antecedentes de delirium tremens: aquellas personas que ya han tenido un episodio tienen más probabilidades de repetirlo.
- Tener, en el momento de dejar de consumir alcohol, infecciones, enfermedades hepáticas o haber sufrido un traumatismo.
- Antecedentes de convulsiones.
Complicaciones
El delirium tremens puede derivar en complicaciones muy graves, entre las que destacan:
- Convulsiones.
- Insuficiencia cardiaca.
- Pérdida de conocimiento o estado de coma.
- Hipertermia: fiebre muy alta que indica una disfunción autonómica grave.
- Estrés físico: tensión corporal que causa la liberación de adrenalina y cortisol.
- Deshidratación: la sudoración excesiva, los vómitos, la hipertensión y la taquicardia propician la pérdida de líquidos corporales y el consiguiente desequilibrio electrolítico.
- Lesiones traumáticas: debidas a la agitación y a las alucinaciones.
- Sepsis: infección generalizada que puede estar derivada del estrés y la deshidratación.
- Daño cerebral permanente.
- Muerte.
¿Qué médico trata el delirium tremens?
El delirium tremens se trata en las especialidades de Urgencias, Medicina interna y Psiquiatría.
Diagnóstico
El diagnóstico del delirium tremens suele consistir en un examen físico. El especialista, una vez que es consciente de que el paciente ha dejado de consumir alcohol de forma repentina, observa la existencia de signos relevantes, como:
- Sudoración.
- Latidos irregulares.
- Alteración del movimiento ocular.
- Respiración agitada.
- Temblores musculares.
- Aumento del reflejo de sobresalto.
- Fiebre.
- Taquicardia.
Para confirmar el diagnóstico, determinar su gravedad o descartar otras afecciones con síntomas similares, es frecuente hacer pruebas adicionales:
- Escala de evaluación del síndrome de abstinencia alcohólica (CIWA-Ar): consiste en 10 ítems que se puntúan según la intensidad de los síntomas (de 0 a 67) para medir la gravedad del síndrome de abstinencia.
- Análisis de sangre: es fundamental para valorar las posibles complicaciones. Ofrece información sobre los niveles de glóbulos rojos, glóbulos blancos, hierro o glucosa. Además, muestra indicios de desequilibrio electrolítico (niveles de potasio o magnesio por debajo de lo normal), alteración de la función hepática o problemas en la función renal.
- Examen toxicológico: muestra la ausencia o el descenso de los niveles de alcohol en la sangre. También se utiliza para conocer si el paciente ha consumido otras sustancias tóxicas.
- Electrocardiograma: monitoriza la función cardiaca para detectar posibles arritmias y valorar si hay riesgo de muerte súbita.
- Electroencefalograma: registra la actividad cerebral para descartar crisis epilépticas, infecciones, trastornos metabólicos o hematomas subdurales.
- TAC craneal: sirve para descartar hemorragias cerebrales, hematomas o infecciones.
- Punción lumbar: se utiliza para descartar la meningitis.
Tratamiento
El delirium tremens es una emergencia médica que debe recibir un tratamiento urgente en un centro médico. El abordaje inicial incluye:
- Rehidratación: se administran líquidos vía intravenosa para restaurar el equilibrio electrolítico.
- Medicación: el tratamiento farmacológico suele centrarse en prevenir las complicaciones:
- Benzodiacepinas: controlan la agitación y previenen las convulsiones.
- Antipsicóticos: reducen las alucinaciones y el estado extremo de agitación.
- Sedantes: estabilizan el estado del paciente, además de reducir el riesgo de convulsiones y controlar la agitación.
- Suplementos vitamínicos: la vitamina B1 y el magnesio ayudan a corregir la deshidratación, los desequilibrios electrolíticos y los trastornos neurológicos.
- Monitorización de los signos vitales y el estado mental: el control continuo permite reaccionar a tiempo ante cualquier imprevisto.
Una vez superado el episodio grave de abstinencia, los especialistas establecen un plan de acción para abordar las complicaciones derivadas.
En pacientes con alcoholismo crónico es fundamental prevenir el delirium tremens. Para ello, se recomienda incluirlos en programas de desintoxicación supervisada.




















































































