Demencia vascular
Toda la información sobre las causas, los síntomas y el pronóstico de la pérdida de capacidad cognitiva debido al deterioro de los vasos sanguíneos del cerebro.
Síntomas y causas
La demencia vascular es una enfermedad por la que se pierde la capacidad cognitiva como consecuencia de la disminución del flujo sanguíneo en el cerebro. Es la segunda causa de demencia, solo por detrás del Alzheimer.
A pesar de que muchas veces el desencadenante es alguna afección que se transmite de padres a hijos (hipercolesterolemia, hipertensión, trastornos cardiacos), la demencia vascular no es una enfermedad hereditaria en sí misma.
Una de las diferencias con respecto a otros tipos de demencia, es que, aunque la evolución de la enfermedad suele ser progresiva, puede presentar empeoramientos bruscos si se producen nuevos daños cerebrovasculares.
El pronóstico de la demencia vascular varía dependiendo de cada persona. En la mayoría de los casos, la esperanza de vida es de entre cinco y diez años desde el diagnóstico. En este tiempo, la independencia del paciente se limita gradualmente hasta alcanzar la dependencia total.
Síntomas
Los síntomas de la demencia son distintos en función del área del cerebro afectada por el daño vascular. Los más habituales son:
- Problemas de atención.
- Falta de memoria.
- Menor capacidad para procesar la información.
- Dificultad para planificar.
- Desorientación temporal y espacial.
- Apatía.
- Cambios de humor.
- Irritabilidad.
- Agresividad.
- Alucinaciones.
- En ocasiones, dificultad para hablar o tragar, problemas de movimiento o incontinencia urinaria.
Estos síntomas se presentan escalonadamente, por lo que la demencia vascular se clasifica en siete etapas en las que el estado del paciente empeora paulatinamente:
- Etapa 1: no se manifiestan signos, aunque el daño vascular haya comenzado.
- Etapa 2: es la etapa inicial, en la que se comienzan a tener fallos de memoria.
- Etapa 3: el deterioro cognitivo es leve. Los olvidos aumentan y se comienzan a tener dificultades para encontrar las palabras que expresen un pensamiento, organizar y planificar, encontrar objetos o retener el aprendizaje reciente.
- Etapa 4: se trata de una demencia moderada que dificulta la realización de tareas cotidianas, como asearse, vestirse, cocinar o comer.
- Etapa 5: resulta imposible llevar a cabo las tareas descritas anteriormente, por lo que se necesita ayuda para hacerlas. Comienza a resentirse el juicio y la memoria personal.
- Etapa 6: la enfermedad está en una fase severa, en la que se producen alucinaciones y cambios de personalidad, además de tener dificultad para recordar a los familiares y para ubicarse en el espacio, con riesgo de pérdida.
- Etapa 7: el deterioro cognitivo es muy grave y puede llegar a afectar al habla o a la capacidad de mantenerse sentado o caminar. Se necesita asistencia durante las 24 horas del día.
Causas
La demencia vascular surge cuando los vasos sanguíneos del cerebro se dañan y, por lo tanto, la cantidad de sangre que llega no es la suficiente para que los tejidos reciban el oxígeno y los nutrientes necesarios para funcionar adecuadamente. Este daño puede darse como consecuencia de alguna de las siguientes afecciones:
- Accidente cerebrovascular en el que se bloquea una arteria cerebral con un coágulo sanguíneo. Normalmente, se trata de infartos cerebrales isquémicos.
- Hemorragia cerebral: un vaso sanguíneo debilitado, con frecuencia debido a la hipertensión, se rompe y provoca la filtración de sangre al cerebro.
- Estrechamiento de los vasos sanguíneos: hacen que sea más costoso el paso de la sangre a través de ellos. Suelen ser la consecuencia de la hipertensión, la hipercolesterolemia, la ateroesclerosis o la diabetes.
Factores de riesgo
Algunos de los factores que aumentan el riesgo de padecer demencia vascular son:
- Edad: suele diagnosticarse a partir de los 65 años.
- Antecedentes personales de accidente cerebrovascular o ataque cardiaco.
- Hipercolesterolemia.
- Hipertensión.
- Ateroesclerosis, que es el estrechamiento de los vasos sanguíneos.
- Diabetes.
- Obesidad.
Complicaciones
Las personas con demencia vascular suelen padecer otros problemas de salud asociados, como:
- Desnutrición.
- Deshidratación.
- Disfagia (dificultad para tragar).
- Neumonía por aspiración: al no deglutir adecuadamente, los alimentos o las secreciones bucales pueden llegar a los pulmones a través de las vías respiratorias.
- Fracturas por golpes y caídas.
- Insomnio.
- Deambulación nocturna.
- Ansiedad.
- Aislamiento social.
Prevención
Prevenir la demencia vascular no siempre es posible, aunque llevar un estilo de vida saludable contribuye a mantener el corazón y los vasos sanguíneos sanos, por lo que se reducen las posibilidades de padecerla. Algunos de los hábitos que más recomendados son:
- Seguir una dieta equilibrada.
- No fumar.
- Controlar los niveles de azúcar y colesterol en la sangre.
- Practicar ejercicio regularmente.
¿Qué médico trata demencia vascular?
Los especialistas en Neurología son los médicos que diagnostican y tratan la demencia vascular. También pueden intervenir Neuropsicólogos y especialistas en Medicina física y Rehabilitación.
Diagnóstico
El diagnóstico de la demencia vascular sigue estos pasos:
- Anamnesis e historia clínica: se estudian los síntomas, los antecedentes y el estilo de vida del paciente.
- Análisis de sangre: proporciona información sobre la presión arterial y el nivel de azúcar y colesterol. Es posible que se analicen otros parámetros para descartar otras afecciones con síntomas iniciales.
- Examen neurológico: se centra en evaluar el tono muscular, la fuerza, los reflejos, la capacidad de movimiento, la coordinación y el equilibrio.
- Valoración cognitiva: se llevan a cabo pruebas de memoria, razonamiento, orientación, lenguaje y atención.
- Pruebas de imagen cerebrales: permiten ver daños en los vasos sanguíneos del cerebro. Suele hacerse una resonancia magnética, ya que ofrece más detalles que la tomografía computarizada (TC).
Tratamiento
La demencia vascular no tiene cura, por lo que los tratamientos se adaptan al estado de cada paciente con la intención de ralentizar su avance. Los más eficaces son:
- Medicación para controlar las enfermedades que pueden causar daños en los vasos sanguíneos (hipercolesterolemia, hipertensión, diabetes).
- Anticoagulantes que favorezcan la circulación de la sangre.
- Estimulación cognitiva para mejorar las funciones cerebrales:
- Ejercicios de memoria.
- Puzles y rompecabezas.
- Sopas de letras.
- Manualidades.
- Recetas de cocina.
- Retos de actividades cotidianas: abrochar un botón, vestirse, poner la mesa, etc.
- Fisioterapia: terapia manual combinada con ejercicios para mejorar la capacidad motora.


























































































