Dismenorrea

La dismenorrea es un dolor intenso que se produce durante la menstruación y que puede llegar a impedir el desarrollo de las actividades diarias.

Síntomas y causas

La dismenorrea es el dolor que se siente antes o durante la menstruación, caracterizado por calambres en la parte baja del abdomen. Estos cólicos pueden estar acompañados de otros síntomas o presentarse de forma aislada.

A pesar de no ser una afección grave, la dismenorrea puede interferir en las actividades diarias y causar absentismo laboral o escolar. Un diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado reduce el malestar y mejora considerablemente la calidad de vida de las pacientes.

Síntomas

Los síntomas característicos de la dismenorrea son:

  • Dolor pélvico en forma de cólico que suele comenzar a la vez que la menstruación (en algunos casos, antes) y se mantiene durante uno o dos días. Las molestias se agudizan en las primeras 24 horas.
  • Calambres: contracciones dolorosas del útero de diversa intensidad.

Algunas mujeres también manifiestan:

  • Dolor irradiado hacia la espalda o los muslos.
  • Malestar general.
  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Diarrea o estreñimiento.
  • Dolor de cabeza.
  • Fatiga.
  • Aumento de la necesidad de orinar (polaquiuria).
  • Inflamación del abdomen.
  • Sangrado abundante.
  • Expulsión de coágulos.

Causas

El dolor de regla se clasifica en dos tipos dependiendo de las causas que lo provocan:

  • Dismenorrea primaria: los cólicos menstruales se producen desde las primeras reglas y no están asociados a una patología subyacente. Se cree que los dolores son consecuencia del efecto de las prostaglandinas, moléculas similares a las hormonas que propician la vasoconstricción y las contracciones uterinas necesarias para expulsar el endometrio (tejido mucoso que se engrosa mensualmente en el útero para alojar a un posible embrión).
  • Dismenorrea secundaria: el dolor es la consecuencia de una enfermedad o situación concreta:
    • Endometriosis: crecimiento del revestimiento uterino fuera del útero.
    • Pólipos uterinos: crecimientos de tejido sólido benigno que sobresalen del endometrio.
    • Miomas uterinos: tumores benignos formados por tejido muscular del útero.
    • Quistes ováricos: sacos llenos de líquidos que se forman en el ovario. Normalmente, son benignos y desaparecen por sí solos.
    • Adherencias uterinas: formación de bandas de tejido cicatricial que unen las paredes del útero y causan daños en el endometrio. Suelen ser la consecuencia de infecciones o procedimientos médicos, como el legrado o la cesárea.
    • Enfermedades de transmisión sexual (ETS): infecciones bacterianas, víricas o parasitarias que se transmiten por contacto sexual.
    • Enfermedad inflamatoria pélvica: infección en los órganos reproductores femeninos (útero, ovarios o trompas de Falopio) derivada de una enfermedad de transmisión sexual.
    • Trastornos emocionales: el estrés crónico, la ansiedad o la depresión provocan un desequilibrio hormonal que puede aumentar la percepción del dolor.
    • Posición y ángulo del útero anormales: cuando el útero no está colocado de la forma habitual, puede provocar dolor menstrual.
  • Retroversión: el útero está inclinado hacia atrás (hacia el recto) en lugar de hacia adelante.
  • Anteflexión: angulación acentuada hacia adelante del cuerpo del útero que se inclina sobre la vejiga.
  • Retroflexión: angulación extrema hacia atrás del cuerpo uterino mientras que el cérvix se mantiene en su posición normal.
  • Dispositivo intrauterino (DIU): método anticonceptivo que se coloca en el útero. Puede evitar la gestación mediante la liberación de hormonas o con el uso de un aparato de cobre que causa la inmovilidad de los espermatozoides. En ocasiones, el cobre incrementa la producción de prostaglandinas, con las consiguientes contracciones.

Factores de riesgo

Los factores que aumentan el riesgo de dismenorrea son:

  • Menarquia temprana: aparición de la regla entre los 9 y los 11 años.
  • Periodos menstruales largos: el sangrado dura más de 7 u 8 días.
  • Sangrado menstrual abundante.
  • Nuliparidad: no haber dado a luz o haber tenido un embarazo superior a 20 semanas.
  • Edad: es más frecuente entre las menores de 30 años.
  • Tabaquismo: el tabaco provoca inflamación generalizada en el organismo, que causa un aumento en la producción de prostaglandinas.
  • Consumo excesivo de alcohol: la deshidratación del cuerpo aumenta la sensación de malestar.
  • Antecedentes familiares de dolor menstrual: algunas afecciones que causan dismenorrea, como la endometriosis, los miomas uterinos o los niveles altos de prostaglandinas tienen una predisposición genética.

Complicaciones

Las complicaciones más frecuentes de la dismenorrea son:

  • Dolor pélvico crónico.
  • Bajo rendimiento académico o laboral.
  • Aislamiento social.
  • Irritabilidad.

¿Qué médico trata la dismenorrea?

La dismenorrea se trata en la especialidad de Ginecología y Obstetricia.

Diagnóstico

La dismenorrea se diagnostica en base a los síntomas referidos por la paciente. Para determinar su gravedad y la causa que la provoca, se llevan a cabo diversas pruebas complementarias:

  • Examen pélvico: exploración de la vulva, la vagina, el cuello del útero, los ovarios y el útero. Consiste en varias fases:
    • Examen visual externo en busca de cambios de color o presencia de llagas, inflamación o irritación.
    • Examen visual interno: con ayuda de un espéculo, que facilita la apertura de la vagina, se observa el estado de la vagina y el cuello del útero.
    • Exploración pélvica: se palpa la zona abdominal con una mano mientras se mantienen un par de dedos (lubricados y enguantados) de la otra en el interior de la vagina. Es un procedimiento que permite conocer la forma y el tamaño del útero y los ovarios, así como detectar posibles tumoraciones.
    • Pruebas de ETS: se toma una muestra de orina y se analiza en el laboratorio para detectar la presencia de ADN de patógenos causantes de infecciones de transmisión sexual.
    • Ecografía pélvica: se utilizan ultrasonidos para conseguir imágenes en tiempo real del interior del útero, los ovarios y las trompas de Falopio. Este procedimiento puede ser abdominal, se desliza la sonda sobre el abdomen, o intravaginal, se introduce la sonda a través de la vagina para obtener imágenes más detalladas.

Tratamiento

El tratamiento inicial de la dismenorrea es el uso de medicamentos para calmar el dolor. Los más eficaces son los inhibidores de las prostaglandinas, como los antiinflamatorios no esteroideos. Se recomienda comenzar a tomarlos ante los primeros signos de dolor y mantenerlos hasta el segundo día del ciclo.

En aquellos casos de dismenorrea primaria en los que el dolor no remite con los fármacos, se prescribe el uso de anticonceptivos hormonales. Este tipo de anticonceptivos inhiben la ovulación y afinan el endometrio, por lo que la inflamación es menor, el sangrado se reduce y bajan los niveles de prostaglandinas.

Puede resultar beneficioso aplicar calor sobre el abdomen y realizar ejercicio suave.

La dismenorrea secundaria suele remitir cuando se sigue un tratamiento adecuado para la enfermedad que la causa.

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