Divertículo de Zenker
Toda la información sobre las causas, los síntomas y el tratamiento de la formación de protuberancias en el esófago.
Síntomas y causas
El divertículo de Zenker es una enfermedad por la que se forman protuberancias o bolsas en el esófago que crecen paulatinamente. Estas bolsas suelen producirse como consecuencia de un exceso de presión que provoca que las capas mucosa y submucosa que recubren el esófago protruyan hacia el exterior a través del músculo. A diferencia del resto de divertículos, la protrusión no contiene tejido muscular.
En la mayoría de los casos, los divertículos de Zenker aparecen cerca de los esfínteres superior (evita que los alimentos regresen a la laringe) o inferior (cierra la entrada del estómago para prevenir que el contenido gástrico ascienda por el tubo digestivo) porque son zonas de debilidad muscular natural.
El divertículo de Zenker es una afección rara que, si crece en exceso debido al paso del tiempo, reduce significativamente la calidad de vida y puede derivar en complicaciones graves. Aun así, tiene un buen pronóstico si se sigue el tratamiento adecuado.
Síntomas
Los síntomas más característicos del divertículo de Zenker, que se acentúan a medida que avanza la enfermedad, son:
- Disfagia: dificultad para tragar. Suele darse en el paso de los alimentos desde la boca al esófago (disfagia alta).
- Molestias en el cuello.
- Sialorrea o ptialismo: exceso de salivación.
- Deglución ruidosa: se hacen ruidos al tragar.
- Gorgoteo en la parte posterior de la garganta.
- Halitosis: mal aliento.
- Ronquera.
- Regurgitación: expulsión de los alimentos desde el esófago hacia la boca sin necesidad de hacer un esfuerzo ni sentir náuseas.
- Sensación de que los alimentos quedan atrapados.
- Atragantamiento.
- Pérdida de peso.
Si se produce una microaspiración pulmonar, es decir, que una cantidad pequeña de alimentos o fluidos llega a los pulmones, suele manifestarse en forma de:
- Tos, que puede presentar flema o sangre.
- Dolor torácico.
- Dificultad para respirar.
- Fatiga.
- Cambios en la voz.
- Sibilancias: silbidos al respirar.
- Síncope tusígeno o tos irritativa sincopal: pérdida de consciencia derivada de un acceso de tos intenso.
Algunos pacientes no manifiestan síntomas, sobre todo si se encuentran en las primeras fases de enfermedad.
Causas
Las causas del divertículo de Zenker no están claras, aunque se cree que está relacionado con una alteración en la musculatura esofágica. Cuando los músculos no se relajan adecuadamente para dejar pasar los alimentos, pueden quedar atrapados y propiciar la formación de un saco de tejido.
Algunos estudios indican que el movimiento asíncrono de los músculos del esófago y el esfínter esofágico superior (la contracción de las paredes esofágicas no se produce al mismo tiempo que la relajación del esfínter) provocan un aumento de la presión endofaríngea (parte superior de la garganta) que favorece la protrusión de la mucosa a través del triángulo de Killian, que es la localización más frecuente del divertículo de Zenker. El triángulo de Killian es una zona de la parte posterior de la faringe que es naturalmente débil, ya que es el área en el que se juntan las fibras horizontales del músculo cricofaríngeo y las oblicuas del músculo constrictor inferior de la laringe.
Factores de riesgo
Los factores más destacados que aumentan el riesgo de padecer un divertículo de Zenker son:
- Edad: es más frecuente entre los 50 y los 80 años.
- Sexo: tiene una incidencia mayor en los hombres.
- Reflujo gastroesofágico: los contenidos del estómago ascienden desde el estómago hacia el esófago.
- Hernia de hiato: una parte del estómago sobresale hacia el pecho a través del diafragma.
- Cirugías previas en el esófago.
Complicaciones
El divertículo de Zenker puede causar alguna de estas complicaciones:
- Neumonía por aspiración: infección pulmonar derivada de la microaspiración.
- Malnutrición.
- Obstrucción esofágica si la protuberancia crece demasiado.
- Ocasionalmente, fístula traqueoesofágica: conexión entre el divertículo y la tráquea.
- En muy casos muy raros, cáncer. Pueden producirse cambios en las células internas del divertículo que deriven en un carcinoma de células escamosas.
- Diverticulitis: inflamación e infección del divertículo.
Prevención
El divertículo de Zenker no se puede prevenir. Aun así, para evitar que empeore y prevenir complicaciones, se recomienda:
- Seguir una dieta con alimentos blandos y evitar aquellos muy duros o con cáscara que tengan mayor facilidad para quedarse atrapados.
- Ingerir porciones pequeñas de alimento y masticarlas bien antes de tragarlas.
- Hidratación: Beber agua entre bocados para ayudar al paso de alimentos.
¿Qué médico trata el divertículo de Zenker?
El divertículo de Zenker se trata en las especialidades de Otorrinolaringología o Cirugía general y del aparato digestivo.
Diagnóstico
Después de recopilar la información más relevante sobre los antecedentes del paciente y los síntomas que presenta, se suelen hacer las siguientes pruebas para diagnosticar el divertículo de Zenker:
- Videofluoroscopia de la deglución: se administra una sustancia de contraste junto con alimentos o líquidos y se utilizan rayos X para obtener imágenes dinámicas de aquello que suceden en el interior del organismo cuando se traga. Este procedimiento sirve para comprobar el comportamiento del bolo alimenticio en la boca y la faringe en tiempo real.
- Estudio del tránsito esofágico o esofagograma con bario: es una prueba similar a la anterior, pero que sirve para comprobar el paso de los alimentos a través del esófago. Permite detectar bloqueos y anomalías estructurales.
En pacientes ya diagnosticados que presenten antecedentes de microaspiraciones, se hace un estudio de la función pulmonar antes de planificar una cirugía. Normalmente, se recurre a una espirometría, que mide la cantidad de aire que se puede exhalar y la rapidez con la que se expulsa.
Tratamiento
El tratamiento del divertículo de Zenker se centra en la eliminación de la protrusión y la reparación de los tejidos para prevenir su reaparición. Dependiendo del tamaño y la localización de la protuberancia, así como las características del paciente, se puede recurrir a diversos procedimientos:
- Tratamiento endoscópico: es una alternativa poco invasiva a la cirugía abierta, que conlleva riesgos mayores. Tras administrar anestesia general, se introduce un tubo con una cámara en el extremo a través de la boca. Guiado por las imágenes, el especialista destruye el divertículo con un dispositivo láser (diverticulectomía endoscópica) o mediante cauterización eléctrica.
- Endoscopia rígida: se utiliza una sonda rígida, que no tiene capacidad de doblarse.
- Endoscopia flexible: la sonda es flexible y se adapta a la anatomía mientras recorre el tubo digestivo. Es la opción más frecuente cuando se emplea electrocauterización.
- Cirugía abierta: es necesario practicar una incisión en el cuello para acceder a la zona en la que se encuentra el divertículo. Para conseguir el mejor resultado, se suelen combinar dos técnicas:
- Diverticulectomía: una vez expuesta la protrusión, se elimina el tejido siguiendo un procedimiento similar al de la endoscopia, con láser o electrocauterización.
- Miotomía cricofaríngea: se corta el músculo cricofaríngeo para aliviar la presión que ejerce sobre el esófago y facilitar la deglución.

































































































