Efluvio telógeno
El efluvio telógeno es un aumento de la pérdida de cabello que provoca una pérdida de densidad. Es un tipo de alopecia transitoria que se resuelve de forma espontánea al desaparecer la causa subyacente.
Síntomas y causas
El efluvio telógeno o telegénico es la caída temporal del cabello de forma repentina y difusa, es decir, de forma homogénea en el cuero cabelludo, sin formar calvas. Se trata de un tipo de calvicie provocada por la alteración del ciclo capilar en la que se pierden alrededor de 300 cabellos diarios, mientras que la caída normal es de entre 50 y 100.
Dependiendo del tiempo de duración, el efluvio telógeno puede ser de dos tipos:
- Efluvio telógeno agudo: suele desaparecer en menos de seis meses. Tiene lugar como consecuencia de un evento estresante y se manifiesta alrededor de dos o tres meses después de que suceda.
- Efluvio telógeno crónico: se mantiene más de seis meses y, en algunos casos, puede persistir durante años. Se da de forma continuada durante todo el tiempo o en brotes estacionales. Suele estar relacionado con alteraciones hormonales, enfermedades crónicas o déficits nutricionales.
En la mayoría de los casos, el efluvio telógeno es reversible y el cabello vuelve a crecer de forma espontánea una vez que desaparece la causa subyacente.
Síntomas
Los síntomas más significativos del efluvio telógeno son:
- Mayor caída del cabello, que se detecta en la almohada, la ducha o el peine.
- Menor densidad de cabello en el cuero cabelludo.
- El pelo se vuelve más fino.
Causas
Las personas sanas tienen aproximadamente un 86 % de los folículos en fase de crecimiento (anágena), un 1 % en catágena (fase de reposo) y un 13 % en fase de caída (telógena). El efluvio telógeno sucede cuando el folículo piloso sufre un daño en la raíz y, como consecuencia, la fase anágena se detiene prematuramente dando paso a la fase de telógena antes de tiempo. En estos casos, la proporción es de un 70 % de folículos en crecimiento y un 30 % en caída.
El daño en los folículos pilosos se desencadena por una situación estresante para el organismo, ya sea física, hormonal o emocional. Las causas más frecuentes son:
- Cambios estacionales: la caída suele ser más intensa en primavera y otoño.
- Déficits nutricionales: falta de hierro, zinc o biotina (vitamina B7).
- Alteraciones endocrinas: desequilibrio en los niveles hormonales o incapacidad del cuerpo de responder a sus efectos:
- Hipertiroidismo: exceso de hormonas tiroideas.
- Hipotiroidismo: carencia de hormonas tiroideas.
- Postparto.
- Menopausia: por disminución de estrógenos y progesterona y aumento relativo de andrógenos.
- Aborto espontáneo.
- Suspensión de anticonceptivos hormonales.
- Enfermedades sistémicas: afecta a todo el cuerpo o a varios órganos simultáneamente.
- Cáncer.
- Fiebre.
- Traumatismos graves.
- Cirugía mayor.
- Estrés psicológico.
- Ansiedad.
- Depresión.
- Enfermedades inflamatorias del cuero cabelludo:
- Dermatitis seborréica.
- Psoriasis.
- Intoxicación con metales pesados.
- Determinados fármacos:
- Anticoagulantes.
- Antiagregantes.
- Antidepresivos.
- Anticonceptivos orales.
- Vacunas.
Es frecuente que se tarde en detectar la causa que provoca la caída porque la pérdida de cabello comienza un tiempo después del desencadenante, que pueden ser semanas o meses.
Factores de riesgo
Los factores que aumentan el riesgo de padecer efluvio telógeno son:
- Sexo: es más frecuente en las mujeres debido a los cambios hormonales que se dan a lo largo de su vida (ciclo menstrual, embarazo, postparto, menopausia, anticonceptivos orales).
- Edad: es más habitual entre los 30 y los 60 años.
- Seguir dietas restrictivas que puedan llevar a un déficit nutricional.
- Estrés emocional.
- Situaciones traumáticas.
- Padecer alguna de las enfermedades descritas en el apartado anterior.
Complicaciones
El efluvio telógeno no suele presentar complicaciones y, cuando se dan, son temporales del mismo modo que la propia enfermedad. Las más destacadas son:
- Cronicidad de la patología, que puede persistir durante años.
- Pérdida de hasta el 50 % del cabello.
- Baja autoestima.
- Aislamiento social.
Prevención
Aunque es difícil prevenir el efluvio telógeno, tener unos hábitos de vida saludables, reducir el estrés y seguir una dieta equilibrada reduce el riesgo de padecerlo.
¿Qué médico trata el efluvio telógeno?
El efluvio telógeno se trata en la especialidad de Dermatología médico-quirúrgica y Venereología.
Diagnóstico
El diagnóstico del efluvio telógeno suele seguir estos pasos:
- Historia clínica: se estudian los síntomas que ha percibido el paciente y cuándo comenzaron, así como el estilo de vida y los eventos significativos que hayan tenido lugar en los meses previos. Además, se toma nota de las enfermedades previas y los tratamientos que esté siguiendo.
- Exploración del cuero cabelludo: se observan diversos aspectos:
- El estado de la piel en busca de inflamación, descamación o áreas sin pelo.
- La densidad del cabello.
- La respuesta del pelo ante la tracción.
- Análisis de sangre: proporciona información relevante sobre el estado general de salud del paciente y posibles alteraciones hormonales o falta de nutrientes.
- Tricoscopia: cuando quedan dudas sobre el origen de la pérdida de cabello o el tipo de alopecia que tiene el paciente, se utiliza captan imágenes ampliadas del cuero cabelludo para comprobar con mayor detalle el estado de los folículos pilosos y el pelo.
Tratamiento
El efluvio telógeno no tiene un tratamiento específico, ya que lo fundamental es abordar la causa que lo ha provocado. Una vez que desaparece, el cabello comienza a crecer de nuevo de forma espontánea.
Aun así, para fomentar una buena salud capilar y evitar un deterioro mayor del pelo, es conveniente seguir estas recomendaciones:
- Llevar una alimentación equilibrada, rica en proteínas, vitaminas y hierro.
- No aplicar calor excesivo en el pelo.
- Evitar tratamientos capilares agresivos, como la decoloración o el alisado.
- Practicar ejercicio o técnicas de relajación para reducir el estrés.
Es posible que se administren suplementos nutricionales para corregir la deficiencia o minoxidil (oral o tópico), sobre todo en casos crónicos, para alargar la fase de crecimiento y reducir la de caída.
Para frenar el efluvio telógeno persistente son útiles los tratamientos regenerativos de mesoterapia, como:
- Microinyecciones de plasma rico en plaquetas: se utiliza el factor de crecimiento de la sangre del propio paciente para estimular los folículos pilosos.
- Microneedling: es un procedimiento de inducción de colágeno mínimamente invasivo. Se crean lesiones de tamaño microscópico en el cuero cabelludo para estimular la regeneración celular y aumentar la circulación sanguínea. De este modo, los folículos pilosos se reactivan.
- Láser de baja potencia: tratamiento no invasivo que estimula la circulación sanguínea en el cuero cabelludo y fortalece los folículos.



































































































