Enfermedad de Perthes
Todo sobre los síntomas, las complicaciones, los tratamientos y el pronóstico de la necrosis de los tejidos de la cabeza femoral.
Síntomas y causas
La enfermedad de Legg-Calvé-Perthes, conocida normalmente como enfermedad de Perthes, se produce cuando el riego sanguíneo que llega a la cabeza del fémur se interrumpe. Como consecuencia de la falta de nutrientes, el hueso se debilita progresivamente, pierde su forma esférica y los tejidos se mueren, por lo que puede llegar a romperse la cadera.
Por norma general, el flujo sanguíneo se restablece por sí solo y los tejidos recuperan su vitalidad. Aun así, si el hueso no es capaz de recuperar su forma esférica, las complicaciones pueden producir dolor crónico o rigidez en la articulación.
La enfermedad de Perthes suele darse en niños de entre cuatro y diez años y, con el seguimiento médico adecuado, tiene un buen pronóstico, aunque la recuperación completa pueda tardar varios años. Esta patología no afecta a los adultos, aunque algunos pueden presentar secuelas derivadas de los daños ocasionados por la enfermedad en su etapa infantil.
Síntomas
Los síntomas más frecuentes de la enfermedad de Perthes son:
- Dolor en la cadera, el muslo o, incluso, la rodilla.
- Cojera.
- Rigidez.
- Pérdida de movilidad en la cadera.
- Atrofia muscular en el muslo: se destruye parte del tejido del músculo, por lo que su tamaño disminuye y se pierde fuerza.
En la mayoría de los casos, el síndrome de Perthes afecta solamente a una de las articulaciones de la cadera. Es muy raro que se produzca en ambas a la vez.
Causas
La enfermedad de Perthes es una osteocondrosis, es decir, un trastorno de la placa de crecimiento de los huesos que suele producirse en una época de crecimiento rápido. Se desconocen las causas que desencadenan la disminución del flujo sanguíneo en el fémur.
Factores de riesgo
El riesgo de padecer la enfermedad de Perthes es mayor en estos casos:
- Edad: aunque puede darse en niños de todas las edades, es más frecuente entre los cuatro y los diez.
- Sexo: afecta a los varones en mayor medida.
Complicaciones
La enfermedad de Perthes puede derivar en complicaciones durante la edad adulta. Las probabilidades de que se produzcan aumentan cuanto mayor es el niño en el momento del diagnóstico. Las más comunes son:
- Deformidad permanente de la cabeza del fémur.
- Artritis de cadera.
- Artrosis de cadera.
- Desgaste temprano de la cadera.
Prevención
Como se desconocen las causas que la producen, la enfermedad de Perthes no se puede prevenir.
¿Qué médico trata la enfermedad de Perthes?
La enfermedad de Perthes es una patología que se diagnostica y se trata en la especialidad de Traumatología y Cirugía ortopédica pediátrica.
Diagnóstico
El diagnóstico de la enfermedad de Perthes se basa en las siguientes pruebas:
- Examen físico: se observa la cadera y se palpa la zona en busca de anomalías. Además, se comprueba si el movimiento produce dolor, si se presenta cojera o si hay limitación de movimiento.
- Radiografía: se utilizan rayos X para obtener imágenes de la articulación y comprobar si hay cambios en los huesos.
- Resonancia magnética: se emplean ondas de radiofrecuencia junto con un campo electromagnético para conseguir una representación detallada del estado de la cadera. No siempre es necesario hacerla, ya que suele bastar con una radiografía.
Tratamiento
La enfermedad de Perthes se resuelve por sí sola con el paso del tiempo, con más posibilidades de recuperación total cuanto menor es la edad del paciente. El tratamiento se centra en favorecer esta mejoría y evitar complicaciones a corto plazo. Por norma general, se recomienda:
- Medicación para tratar los síntomas: analgésicos para el dolor y antiinflamatorios para reducir la hinchazón.
- Reposo en cama para calmar el dolor y reducir el peso que soporta la cadera.
- Colocar una férula o una escayola para mantener la cabeza del fémur en su sitio e inmovilizar la cadera. Se utiliza cuando el hueso está muy desgastado o cuando el paciente no puede permanecer quieto.
- Fisioterapia para evitar que los músculos se atrofien.
- Intervención quirúrgica: solamente se recurre a la cirugía en mayores de seis u ocho años cuando la destrucción del hueso es grave. Pueden llevarse a cabo diferentes procedimientos, dependiendo de cada caso:
- Osteotomía: se corta el hueso para realinearlo y evitar malformaciones.
- Artrodiástasis: se separan las superficies que forman la articulación para evitar la compresión y favorecer la regeneración de los tejidos.
- Epifisiodesis: se detiene el crecimiento del hueso, temporal o definitivamente, para favorecer que la cabeza del fémur recupere su forma esférica.






































































































