Herpes simple

Información sobre las causas, los síntomas y los tratamientos de esta infección vírica de la piel y las mucosas.

Síntomas y causas

El herpes simple, normalmente conocido como herpes, es una infección vírica que se propaga con facilidad y se contagia por contacto directo piel con piel.

Los síntomas se manifiestan en la piel y las mucosas, normalmente, en los labios o los genitales. Aun así, en algunas ocasiones pueden extenderse a los ojos, el hígado o el encéfalo. Si la encefalitis herpética avanza, puede ser potencialmente mortal. Por lo tanto, el diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado del herpes es fundamental para evitar complicaciones.

El virus se mantiene en el organismo incluso después de que se haya controlado la infección. Permanece latente en los ganglios nerviosos durante toda la vida y puede reactivarse en cualquier momento o transmitirse a otra persona. El tratamiento, por lo tanto, se enfoca en eliminar los síntomas y en reducir la frecuencia de los brotes.

Síntomas

El herpes simple no suele provocar síntomas y, cuando se presentan, suelen ser leves. Los más habituales son:

  • Úlceras o vesículas dolorosas que, cuando se secan, forman costras. Pueden aparecen en las siguientes zonas:
    • Piel alrededor de la boca.
    • Labios.
    • Mucosa bucal.
    • Genitales.
    • Vagina.
    • Cuello del útero.
    • Ano.
    • Conjuntiva.
  • Picor o quemazón.
  • Fiebre.
  • Cansancio.
  • Malestar general.

Causas

El herpes está causado por una infección por el virus del herpes simple (VHS), que puede ser de dos tipos:

  • Tipo 1 (VSH-1): en la mayoría de los casos, se propaga por contacto bucal y puede afectar a la boca y los labios (herpes labial) y los genitales (herpes genital). En las raras ocasiones en las que se produce, es el responsable del herpes ocular. Puede derivar en encefalitis herpética.
  • Tipo 2 (VSH-2): es una infección de transmisión sexual que se desarrolla en los genitales. Aunque es muy poco frecuente, puede extenderse hasta el cerebro.

Factores de riesgo

El herpes simple se da en todo tipo de personas, de hecho, se estima que la mayoría de los adultos tienen la infección. El riesgo de que los síntomas sean más graves o de que la enfermedad cause complicaciones es mayor en los siguientes casos:

  • Personas inmunodeprimidas:
    • VIH o SIDA.
    • Tratamientos con quimioterapia.
    • Medicación inmunosupresora (corticoides, inhibidores de la calcineurina, anticuerpos o antiproliferativos).
  • Dermatitis atópica.
  • Relaciones sexuales de riesgo.
  • Contactos sexuales sin protección.
  • Tener más de una pareja sexual.
  • Sexo: el herpes genital es más frecuente y grave entre las mujeres debido a las características de su aparato reproductor.
  • Recién nacidos con madre infectada con el VHS.

Complicaciones

La infección por el virus del herpes simple puede derivar en complicaciones graves, como:

  • VIH: el VHS-2 aumenta el riesgo de contraer el virus de la inmunodeficiencia humana.
  • Encefalitis herpética: el cerebro se inflama y puede causar convulsiones y déficit neurológico.
  • Queratitis herpética: inflamación de la córnea que puede derivar en ceguera.
  • Sepsis: infección generalizada que puede dañar a los órganos vitales.
  • Herpes neonatal: aunque es poco frecuente, se puede transmitir el virus en el momento del parto. En recién nacidos, puede provocar una discapacidad neurológica o la muerte.

Prevención

Para prevenir el contagio del herpes simple, se recomienda:

  • No compartir objetos que entran en contacto con la saliva (cubiertos, vasos, cosméticos labiales, chupetes, etc.).
  • Evitar el contacto bucal y genital con personas con síntomas de infección con VHS.
  • Uso de preservativo durante las relaciones sexuales.

¿Qué médico trata el herpes simple?

La infección con el virus del herpes simple se diagnostica y trata en la especialidad de Dermatología médico-quirúrgica y Venereología. Si se extiende a otros órganos, pueden intervenir los especialistas en Oftalmología y Neurología.

Diagnóstico

En la mayoría de los casos, el herpes simple se diagnostica mediante el estudio de los síntomas y la observación de la zona afectada. Cuando se tienen dudas, se toma una muestra de las úlceras para hacer un cultivo y estudiarlo en el laboratorio.

Aunque no es habitual, es posible que se haga un análisis de sangre para comprobar si hay presencia de anticuerpos frente al virus. Además, permite diferenciar entre la infección por el VHS-1 y el VHS-2.

Cuando se sospecha de herpes ocular, se examina el ojo con lámpara de hendidura para comprobar el estado de la córnea. Si hay indicios de infección cerebral, se lleva a cabo una resonancia magnética para detectar cambios en la estructura del encéfalo o una punción lumbar para analizar el líquido cefalorraquídeo.

Tratamiento

El tratamiento frente al herpes consiste en medicamentos antivirales, orales o tópicos, para eliminar las úlceras o prevenir su aparición. En infecciones recurrentes en las que se produce dolor, pueden administrarse anestésicos tópicos para calmarlo.

Se recomienda comenzar el tratamiento cuando empiezan a percibirse los primeros síntomas, si es posible, cuando se nota hormigueo en la piel aunque no hayan salido las úlceras todavía.

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