Ictericia

La ictericia se produce cuando la piel, las mucosas y las membranas de los ojos adquieren un color amarillento. Es el síntoma de una enfermedad, normalmente relacionada con alteraciones del hígado.

Síntomas y causas

La ictericia es la coloración amarillenta de la piel, las mucosas y, normalmente, las membranas oculares. Aunque en la mayoría de los casos se debe a un aumento de la bilirrubina en la sangre, puede estar ocasionada por otros motivos.

En los adultos, la ictericia es un indicio claro de enfermedad, por lo que se debe acudir al médico para que evalúe el caso concreto. La ictericia infantil, sin embargo, se presenta en los recién nacidos y los lactantes y, con frecuencia, es un trastorno benigno que se resuelve sin causar complicaciones.

El pronóstico de la ictericia varía en función de la causa subyacente, la rapidez en el diagnóstico y la edad del paciente. En algunas ocasiones, la coloración amarillenta se da solamente en la piel y las mucosas, sin que los ojos cambien de color. Esto se debe a que no se produce por alteraciones en el metabolismo de la bilirrubina, por lo que el pronóstico es mejor en estos casos.

Síntomas

Los síntomas característicos de la ictericia son:

  • Piel, mucosas y membranas de los ojos de color amarillo.
  • Coluria: orina oscura.
  • Acolia: heces de color claro.
  • Prurito (picor).
  • En los casos asociados a enfermedades de mayor gravedad, como la hepatitis o el cáncer de hígado, también se producen:
    • Vómitos.
    • Fatiga.
    • Pérdida de peso.

Causas

En la mayoría de los pacientes, la ictericia se produce por un aumento de la bilirrubina (una sustancia de desecho de la hemoglobina) en la sangre. Esto puede estar causado por:

  • Aumento del ritmo de destrucción de los glóbulos rojos.
  • Hepatitis A, B, C, D o E.
  • Cirrosis.
  • Hígado graso no alcohólico.
  • Cáncer de hígado.
  • Cálculos biliares.
  • Tumores biliares.
  • Cáncer de páncreas.
  • Anomalías congénitas:
    • Síndrome de Gilbert: afección hepática benigna por la que el hígado no procesa adecuadamente la bilirrubina.
    • Síndrome de Dubin-Johnson: trastorno genético hereditario raro que produce una hiperbilirrubinemia crónica no hemolítica, es decir que el nivel de bilirrubina en la sangre es más alto de lo normal, pero no se produce una destrucción de glóbulos rojos.
    • Síndrome de Rotor: trastorno hereditario benigno que causa un aumento de bilirrubina en la sangre de forma similar al síndrome anterior.
    • Síndrome de Crigler-Najjar: afección genética de tipo familiar que impide la descomposición de la bilirrubina.
    • Sobredosis de paracetamol.

En los recién nacidos, la ictericia (llamada ictericia fisiológica) se da por la inmadurez del hígado, que no es capaz de eliminar la bilirrubina al ritmo necesario.

Factores de riesgo

Los principales factores que aumentan el riesgo de ictericia son:

  • Prematuridad: nacer antes de la semana 38 de gestación.
  • Bebés con grupo sanguíneo diferente al de sus madres.
  • Recién nacidos con dificultad para lactar o para obtener los nutrientes necesarios.
  • Bebés con deshidratación o ingesta baja de calorías. Es más habitual en aquellos que se alimentan solamente con lactancia materna.
  • Disfunción hepática.
  • Obstrucción de las vías biliares.
  • Sepsis: reacción extrema del sistema inmunitario ante una infección, que produce disfunción orgánica.
  • Deficiencia de enzimas digestivas: el páncreas no produce las proteínas suficientes para digerir las grasas y los nutrientes.

Complicaciones

Las complicaciones más destacadas de la ictericia en adultos son:

  • Ascitis: acumulación de líquido en el abdomen.
  • Hipertensión portal: al elevarse la presión en la vena que lleva la sangre al hígado (vena porta) puede producirse un sangrado en el estómago o el esófago.
  • Encefalopatía hepática: deterioro mental provocado por la acumulación de sustancias tóxicas en la sangre, que llegan al cerebro. Suele caracterizarse por somnolencia y confusión.
  • Coagulopatía: mayor tendencia al sangrado.

En los niños, la ictericia se suele resolver sin problemas, pero, cuando se producen, destacan los siguientes:

  • Encefalopatía bilirrubínica aguda: las toxinas en el cerebro de los bebés pueden causar daños graves y permanentes. Suele detectarse porque presentan apatía, hipotonía (disminución del tono muscular, en fase temprana), dificultad para caminar, alimentación deficiente, llanto intenso o arqueo del cuerpo hacia atrás por hipertonía (aumento del tono muscular, en fase intermedia).
  • Ictericia nuclear: es una de las consecuencias de la enfermedad anterior. Esta patología provoca movimientos involuntarios, pérdida de audición o mirada ascendente permanente.

¿Qué médico trata la ictericia?

La ictericia se trata en las especialidades de Aparato digestivo, Hepatología o Pediatría y sus áreas específicas.

Diagnóstico

La ictericia se diagnostica mediante una exploración física. El especialista observa el estado y, sobre todo, el color de la piel, las mucosas y las membranas de los ojos.

Para confirmar que hay un exceso de bilirrubina, se hace un análisis de sangre, con estudio de bilirrubina total y fraccionada, también se solicita perfil hepático y hemograma (para valorar destrucción de glóbulos rojos).

Tratamiento

La ictericia en los adultos es un síntoma de enfermedad sin que pueda causar daños en el organismo por sí sola. Por lo tanto, el tratamiento se enfoca en la patología que la causa:

  • Hepatitis A, B, C, D o E: se resuelve con reposo, hidratación, cambios en la alimentación y el estilo de vida y, en algunos casos, con antivirales.
  • Cirrosis: se frena con cambios en el estilo de vida, absteniéndose de beber alcohol y, cuando está muy avanzada, con un trasplante de hígado.
  • Hígado graso no alcohólico: se recomienda perder peso, llevar una dieta saludable, practicar ejercicio, no consumir alcohol y, en diabéticos, un control estricto de azúcar en la sangre.
  • Cáncer de hígado o páncreas: se extirpa el tumor (en ocasiones, con parte del tejido sano) y se eliminan las células cancerosas que hayan podido quedar en el organismo con terapia dirigida, radio o quimioterapia.
  • Cálculos biliares: se practica una colecistectomía para extirpar la vesícula biliar si las piedras no se disuelven con medicamentos.
  • Las anomalías congénitas que provocan aumento de la bilirrubina no suelen requerir un tratamiento específico porque son benignas y no dañan el organismo. Se recomienda un control periódico y llevar una vida saludable.

En la ictericia infantil, sin embargo, la afección se soluciona definitivamente con estos abordajes:

  • Interrumpiendo la lactancia materna.
  • Fototerapia: consiste en la exposición del neonato a luz azul para que la bilirrubina no conjugada (aquella que no es soluble) se transforme en conjugada (sustancia soluble que se suele obtener al pasar por un hígado sano) y el niño pueda expulsarla sin esfuerzo.
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