Insuficiencia venosa
Todo sobre las causas, los síntomas y los tratamientos más eficaces para las venas con problemas para impulsar la sangre desde la periferia al corazón.
Síntomas y causas
La insuficiencia venosa es una enfermedad que dificulta el retorno de la sangre de las venas hacia el corazón. Aunque puede producirse en vasos sanguíneos de las extremidades superiores e inferiores y en la pelvis, es más frecuente en las piernas.
Si se tiene en cuenta la forma en que se manifiesta, la insuficiencia venosa se divide en dos tipos:
- Insuficiencia venosa aguda: se produce repentinamente y suele necesitar atención urgente.
- Insuficiencia venosa crónica (IVC): es la más frecuente. Se desarrolla gradualmente y se mantiene durante un periodo largo de tiempo.
El pronóstico de la insuficiencia venosa depende de la gravedad de los daños ocasionados en las venas y del momento en el que se comienza el tratamiento. En la mayoría de los casos, los pacientes responden adecuadamente a las terapias y solo empeoran si no reciben un diagnóstico adecuado a tiempo.
Síntomas
Los síntomas más característicos de la insuficiencia venosa son:
- Pesadez.
- Dolor intenso que, en los casos agudos, comienza de forma repentina.
- Calambres.
- Edema (inflamación), con frecuencia es mayor por la tarde.
- Cambios en el color y la textura de la piel.
- Varices: dilatación de las venas por el aumento de presión.
- Sensibilidad al tacto.
- Úlceras venosas: heridas crónicas que surgen por el mal funcionamiento de las venas.
Causas
La insuficiencia venosa se produce por un aumento de presión en el interior de las venas, que puede ser la consecuencia de dos circunstancias diferentes
- Malfuncionamiento de las válvulas venosas que permite al flujo sanguíneo periférico retroceder hacia el corazón.
- Obstrucción de las venas debido a un coágulo o a la compresión por parte de una estructura externa, como puede ser una arteria.
Factores de riesgo
El riesgo de insuficiencia venosa aumenta en los siguientes casos:
- Edad: las válvulas comienzan a fallar debido al envejecimiento de los tejidos.
- Sexo: el efecto de las hormonas femeninas hace que las mujeres sean más propensas a padecer esta enfermedad.
- Trombosis venosa profunda: las válvulas pueden estar dañadas como consecuencia de un coágulo previo.
- Obesidad: la presión aumenta en las venas de las piernas.
- Embarazo: los cambios hormonales, la mayor presión en las venas de la pelvis y el aumento del volumen sanguíneo favorecen la insuficiencia venosa.
- Pasar mucho tiempo de pie o sentado.
- Sedentarismo.
- Tabaquismo, ya que daña el tejido venoso.
- Predisposición genética.
Complicaciones
Cuando la insuficiencia venosa no se trata adecuadamente, puede derivar en las siguientes complicaciones:
- Úlceras en la piel que pueden infectarse.
- Trombosis venosa: formación de coágulos de sangre.
- Síndrome postrombótico: afección crónica que surge después de una trombosis, cuando se dañan los tejidos debido al coágulo. Provoca fallos en las válvulas y la obstrucción de la vena.
- Embolia pulmonar.
Prevención
Las recomendaciones para prevenir la insuficiencia venosa son:
- Hacer ejercicio de forma regular.
- Siempre que sea posible, evitar la inmovilidad prolongada.
- Elevar las piernas por encima del nivel del corazón varias veces al día.
- Si se debe permanecer mucho tiempo parado o se tienen antecedentes familiares, utilizar medias de compresión para ayudar a los músculos a empujar la sangre.
- Tener un peso saludable.
- No fumar.
- Mantenerse hidratado.
- Evitar la ropa muy ajustada y los zapatos de tacón alto.
¿Qué médico trata la insuficiencia venosa?
La insuficiencia venosa es una enfermedad que se diagnostica y se trata en la especialidad de Angiología y Cirugía vascular.
Diagnóstico
El diagnóstico de la insuficiencia venosa es eminentemente clínico y se basa en los siguientes pilares:
- Historia clínica y estudio de los síntomas.
- Examen físico: se comprueba la presencia de varices, se evalúa el grado de inflamación y se analizan los cambios en la piel.
- Clasificación CEAP: es un documento de consenso que se basa en las manifestaciones clínicas (C), la etiología (E), la distribución anatómica (A) y la fisiopatología (P) para evaluar la gravedad de la enfermedad. En un primer análisis, se estadifican las manifestaciones clínicas debido a la facilidad para identificarlas:
- C0: no hay signos visibles ni palpables.
- C1: arañas vasculares.
- C2: venas varicosas.
- C3: edemas.
- C4: cambios en la piel.
- C4a: eccema y cambios de pigmentación.
- C4b: endurecimiento de la piel y manchas blancas atróficas.
- C4c: corona flebectásica, es decir, venas intradérmicas que se forman alrededor del tobillo.
- C5: úlcera cicatrizada.
- C6: úlcera activa.
En algunos casos, se hace una ecografía DopplerEcografía DopplerEcografía para comprobar el flujo sanguíneo y descartar la trombosis venosa profunda.
Tratamiento
El tratamiento de la insuficiencia venosa se personaliza para cada paciente, teniendo en cuenta la gravedad de la enfermedad y sus características generales.
- Medias de compresión: facilitan el retorno de la sangre desde las piernas al corazón.
- Escleroterapia: es una intervención quirúrgica en el que se eliminan las venas dañadas. Tradicionalmente, se inyectaba una solución salina para que el vaso se endureciera y, posteriormente, desapareciera. Actualmente, es más frecuente utilizar una espuma compuesta por gases fácilmente solubles en la sangre y sustancias esclerosantes que inhabilitan la vena.
- Sellado con adhesivo médico: es un procedimiento en el que se inyecta un pegamento específico para mantener la vena cerrada, por lo que la sangre busca vías alternativas para desplazarse. Es una técnica poco invasiva que no requiere ni anestesia ni hospitalización.
- Termoablación: las venas afectadas se eliminan mediante la aplicación de calor.
































































































