Nefropatía diabética
Información sobre la prevención, los síntomas y los tratamientos del fallo renal provocado por la diabetes.
Síntomas y causas
La nefropatía diabética, también llamada enfermedad renal diabética, es una complicación de la diabetes tipo 1 o tipo 2 que produce un fallo en el funcionamiento de los riñones. Se trata de una esclerosis glomerular (cicatrización del tejido de los glomérulos encargados de filtrar la sangre) provocada por una hiperglucemia persistente que produce proteinuria, es decir, presencia de proteínas en la orina.
Se estima que uno de cada tres diabéticos desarrolla este tipo de enfermedad renal, por lo que las revisiones periódicas son fundamentales para detectarla a tiempo y ralentizar su desarrollo. Estos chequeos son especialmente importantes porque la nefropatía diabética no suele manifestar síntomas hasta que no se encuentra en fases avanzadas.
La nefropatía diabética se clasifica en cinco estadios, según su gravedad:
- Estadio I:
- Presión arterial normal.
- Ausencia de proteinuria.
- Microalbuminuria superior 20 mg/min (se considera normal un valor inferior a 30 mg/g)
- Hiperfiltración glomerular: superior a 150 ml/min (se considera normal un valor entre 90 y 150 ml/min)
- Estadio II:
- Hipertensión arterial.
- Ausencia de proteinuria.
- Filtrado glomerular normal o hiperfiltración.
- Microalbuminuria superior a 20 mg/min.
- Estadio III:
- Proteinuria entre 150 y 500 mg/24 horas.
- Filtrado glomerular entre 130 y 160 mg/min.
- Microalbuminuria 20-200 mg/min.
- Estadio IV:
- Hipertensión arterial.
- Proteinuria superior a 500 mg/24 horas.
- Filtrado glomerular entre 10 y 130 ml/min.
- Microalbuminuria por encima de 200 mg/min.
- Estadio V: el paciente tiene enfermedad renal crónica en etapa terminal, es decir, los riñones no funcionan adecuadamente por sí mismos. El filtrado glomerular es inferior a 10 ml/min.
El pronóstico de la enfermedad renal diabética es variable, ya que depende de la forma en que se trate. Suele ser bueno cuando se lleva un control adecuado tanto de la tensión arterial como de los niveles de glucosa. Sin embargo, si no se detecta a tiempo o no se siguen las pautas indicadas por el especialista, puede derivar en insuficiencia renal.
Síntomas
Los síntomas de la nefropatía diabética aparecen progresivamente a medida que la enfermedad avanza. Los más habituales son:
- Nicturia: necesidad de orinar con frecuencia durante la noche.
- Hipertensión.
- Fatiga.
- Debilidad.
- Pérdida de apetito.
- Edema (inflamación) en las piernas, los tobillos o los pies.
- Picazón en la piel.
- Dificultad para concentrarse.
- Problemas para dormir.
- Contracturas musculares.
Causas
La nefropatía diabética deriva de los cambios hemodinámicos (alteraciones en el flujo sanguíneo y la presión arterial) y metabólicos (reacciones químicas anormales que dificultan la transformación de los alimentos en energía) causados por la diabetes. En concreto, las siguientes alteraciones:
- Hiperglucemia persistente: daña los glomérulos encargados de filtrar la sangre.
- Hipertensión arterial: deteriora los vasos sanguíneos.
- Inflamación: provoca el deterioro del riñón.
Factores de riesgo
La nefropatía diabética solamente aparece en pacientes con diabetes. El riesgo aumenta si además presentan alguno de estos factores:
- Niveles altos de glucosa en la sangre no controlados.
- Hipertensión.
- Hipercolesterolemia.
- Tabaquismo.
- Antecedentes familiares de enfermedad renal.
Complicaciones
Las complicaciones más destacadas de la nefropatía diabética son:
- Edema en las extremidades.
- Edema pulmonar.
- Enfermedad cardiovascular.
- Accidente cerebrovascular.
- Anemia: deficiencia de glóbulos rojos.
- Enfermedad renal en etapa terminal, es decir, daño irreversible en los riñones.
Prevención
La mejor forma de prevenir la nefropatía diabética es seguir estas recomendaciones:
- Mantener un peso adecuado.
- Seguir las indicaciones médicas para controlar la diabetes, especialmente los picos de hiperglucemia.
- Controlar la hipertensión.
- No fumar.
¿Qué médico trata nefropatía diabética?
Los especialistas en Nefrología diagnostican y tratan la nefropatía diabética, aunque, dado su origen, suelen intervenir también Endocrinología y Nutrición.
Diagnóstico
El diagnóstico de la nefropatía diabética se realiza en las pruebas rutinarias para controlar la diabetes, que incluyen:
- Análisis de orina: se presta una atención especial a estos parámetros:
- Nivel de albúmina en la sangre. Si es demasiado alto es un indicador de que los riñones no funcionan correctamente.
- Proporción de albúmina/creatinina. Si se obtienen dos resultados elevados en el estudio de tres muestras, indica que los riñones no filtran la sangre adecuadamente.
- Análisis de sangre: se estudia la tasa de filtración glomerular. Si hay poca creatinina en la sangre, indica que la función renal está afectada.
En algunos casos, se hace una ecografía de los riñones para comprobar si hay obstrucciones en los conductos o si el tamaño es anormal. Para determinar el alcance de los daños en el riñón y detectar otras patologías, se lleva a cabo una biopsia renalBiopsia renalBiopsia .
Tratamiento
El tratamiento de la nefropatía diabética en sus primeros estadios se centra en vigilar la diabetes y la hipertensión. Para ello, el paciente debe hacer cambios en su estilo de vida:
- Practicar ejercicio moderado de forma regular.
- Mantener un peso adecuado.
- No fumar.
- Llevar una dieta equilibrada y saludable, limitando el consumo de alimentos ricos en sodio.
Además, se deben tomar los medicamentos necesarios para controlar la glucemia, la presión arterial y el colesterol.
Los pacientes con nefropatía diabética de nivel IV, deben someterse a diálisis renal para eliminar los deshechos de la sangre. En algunos casos, la mejor opción es hacer un trasplante de riñón para mejorar la calidad de vida.
































































