Picor en el ano
El picor en el ano suele ser la consecuencia de patologías leves que remite en poco tiempo sin complicaciones.
Síntomas y causas
El picor en el ano, conocido en términos médicos como prurito anal, es un síntoma muy frecuente entre la población general. Esta sensación de comezón en el ano puede presentarse de forma constante o intermitente, con frecuencia se intensifica por la noche o después de defecar.
El pronóstico suele ser bueno, ya que en raras ocasiones es indicativo de un problema grave. Aun así, puede ser muy molesto y afectar negativamente a la calidad de vida.
Síntomas
El síntoma principal del prurito en el ano es el picor, que puede ser de distinta intensidad, pero no suele presentarse solo. Con frecuencia, está acompañado de los siguientes signos:
- Escozor: sensación de ardor en la piel perianal.
- Enrojecimiento e inflamación.
- Irritación y sensibilidad al tacto.
- Sensación de que la zona no está completamente seca.
- Dolor y molestias.
- Piel engrosada: la textura de la piel puede cambiar debido al rascado.
- Sangrado leve.
Causas
El origen del picor en el ano puede ser muy diverso. Entre las causas más frecuentes, están:
- Irritación: la piel que rodea el ano es muy sensible, algo que aumenta las probabilidades de que se produzcan escoceduras debido a:
- Higiene deficiente.
- Limpieza excesiva con jabones que no respetan el pH de la piel o con papel higiénico demasiado áspero.
- Humedad derivada del sudor, del secado inadecuado o del uso de ropa interior ajustada o de materiales sintéticos.
- Alergias: reacciones adversas al papel higiénico, las cremas, los detergentes o los suavizantes.
- Dermatitis perianal: inflamación de la piel que rodea el ano.
- Hemorroides: es una de las causas más frecuentes. Las venas del ano se inflaman y forman varices.
- Fisura anal: se forman grietas de pequeño tamaño en la piel.
- Fístula anal: se forma una unión anormal entre el canal anal y la piel.
- Candidiasis: es una infección fúngica que prolifera en ambientes cálidos y húmedos.
- Parásitos: es la causa más común entre los niños. El picor aumenta durante las noches porque es el momento en que las lombrices depositan los huevos en los márgenes del ano.
- Infecciones de transmisión sexual (ITS): los condilomas (verrugas anales) provocados por el virus del papiloma humano (VPH) pueden producir picor.
- Alimentación desequilibrada: el exceso de café, té, bebidas de cola, alcohol, chocolate, cítricos, tomates o alimentos picantes pueden irritar el ano en el momento de la defecación.
- Estrés y ansiedad: las afecciones cutáneas son signos habituales de estos trastornos de la salud mental.
- Cáncer de ano: aunque no es un síntoma frecuente, el prurito anal puede indicar la presencia de un tumor si está acompañado de sangrado, dolor, cambios en los hábitos gastrointestinales o protuberancias palpables.
Factores de riesgo
Los factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar o agravar el picor en el ano son:
- Humedad excesiva en la zona, ya sea por el sobrepeso, demasiado sudor, actividad física intensa o el uso de ropa interior inapropiada.
- Exceso o defecto de higiene.
- Diarrea crónica.
- Incontinencia fecal.
- Dieta con exceso de alimentos picantes, alcohol, cítricos o café.
- Sistema inmunitario debilitado.
- Diabetes.
- Psoriasis.
- Dermatitis atópica.
- Sedentarismo.
Complicaciones
Por norma general, el picor en el ano y las patologías que lo provocan no causan complicaciones. Aun así, es posible que deriven en:
- Heridas o fisuras por rascado.
- Infecciones bacterianas secundarias, cuando las lesiones producidas por el rascado se infectan.
- Liquenificación: endurecimiento de la piel que produce picor crónico.
- Insomnio: el picor nocturno puede alterar el ciclo del sueño.
¿Qué médico trata el picor de ano?
El prurito anal se aborda en las especialidades de Medicina familiar y comunitaria, Aparato digestivo, Dermatología médico-quirúrgica y Venereología o Proctología.
Diagnóstico
Para encontrar la causa exacta del picor, se realizan las siguientes pruebas:
- Anamnesis: se hace una historia clínica exhaustiva para conocer los antecedentes médicos del paciente, así como los hábitos de higiene y las características del picor.
- Inspección visual: es un examen para detectar fisuras, hemorroides, enrojecimiento, piel engrosada, descamación o cualquier otra anomalía.
- Test de Graham: se coloca una cinta transparente en la zona anal por la mañana para intentar atrapar los huevos de oxiuros (lombrices).
- Raspado cutáneo o cultivo en caso de sospecha de infección por bacterias o por hongos.
- Tacto rectal: se evalúa el tono del esfinter anal y se descarta la presencia de masas o anomalías internas.
- Pruebas de alergia si existe sospecha de dermatitis de contacto por productos de higiene.
- Anoscopia o colonoscopia: en pacientes mayores de 50 años, puede recomendarse esta prueba para descartar afecciones graves. Para ello, se introduce un tubo flexible con una cámara en el extremo a través del ano y se observa el estado del colon, el recto y el ano. En este procedimiento, se pueden tomar muestras para su posterior análisis si hay sospecha de malignidad.
- Biopsia: se toma una muestra de tejido para analizarla en el laboratorio y determinar el agente que causa una infección o si hay marcadores tumorales.
Tratamiento
En la mayoría de los casos, el picor de ano se alivia con remedios caseros:
- Higiene adecuada: limpiar la zona con agua tibia y jabón neutro después de defecar y secar sin frotar, dando pequeños toques.
- Mantener la zona seca: asegurarse de que el ano queda completamente seco después de la limpieza. Para ello, se pueden utilizar gasas de algodón o aplicar polvos de talco sin aroma.
- Utilizar ropa interior holgada y de algodón para favorecer la transpiración.
- Evitar rascarse para no dañar la piel.
- Llevar una dieta equilibrada: aumentar la ingesta de fibra y agua para prevenir el estreñimiento, eliminar los alimentos irritantes (café, alcohol, cítricos, picantes, té, tomates).
Si los cuidados en casa no son suficientes para aliviar el picor en el ano, el especialista pude indicar diversos tratamientos, como:
- Medicación tópica: dependiendo de las causas del prurito, se recomiendan los siguientes tipos de pomadas:
- De barrera, con óxido de zinc, para proteger la piel.
- Con corticoides para reducir la inflamación.
- Antifúngicas para tratar las infecciones por hongos.
- Antibióticas para combatir las infecciones por bacterias.
- Antihistamínicos orales: ayudan a controlar el picor, sobre todo el nocturno.
- Las hemorroides suelen responder bien a las cremas antiinflamatorias y descongestionantes. Si el malestar persiste, se pueden eliminar mediante:
- Electrocoagulación: se aplica corriente eléctrica para cortar el flujo sanguíneo de las hemorroides cuando son pequeñas.
- Escleroterapia: se inyecta microespuma esclerosante para cerrar los vasos sanguíneos que riegan las hemorroides.
- Hemorroidectomía: se extraen las hemorroides de tamaño grande en una intervención quirúrgica.
- Las fisuras leves se tratan con medicación tópica para favorecer la cicatrización y la regeneración de la piel, calmar el dolor y reducir la inflamación. Cuando son más graves, se recurre a:
- Inyecciones de toxina botulínica para relajar el esfínter y permitir que llegue una cantidad mayor de sangre y, por lo tanto, una cicatrización más rápida.
- Esfinterotomía: cirugía para seccionar el esfínter lateral interno y reducir los espasmos.
- Las ETS necesitan tratamientos con antibióticos o antivirales, dependiendo del tipo. Las verrugas por VPH suelen eliminarse con medicamentos tópicos, cirugía láser o crioterapia.



































































































