Pseudoartrosis

Información sobre las causas, los síntomas y los tratamientos para las fracturas que no se curan de forma adecuada.

Síntomas y causas

La pseudoartrosis se produce cuando una fractura ósea no se cura adecuadamente, es decir, el hueso no se une por completo y se forma una falsa articulación. Normalmente, se debe a que el organismo percibe los fragmentos como huesos independientes, por lo que no activa los recursos necesarios para que se fusionen.

Ocurre con más frecuencia en huesos largos, los más afectados suelen ser: húmero, fémur y tibia.

A diferencia del retraso en la consolidación, una de las complicaciones que se pueden sufrir tras una fractura, en una pseudoartrosis hay una ausencia absoluta de consolidación, que es el proceso natural en el que se forma un callo que une los fragmentos para remodelarse con el paso del tiempo y formar un nuevo hueso fuerte y maduro.

Según su viabilidad y su evolución, la pseudoartrosis puede ser de dos tipos:

  • Pseudoartrosis hipertrófica: se forma una cantidad excesiva de hueso, por lo que los fragmentos no se unen correctamente. Suele darse cuando la fractura es inestable.
  • Pseudoartrosis oligotrófica: es un punto intermedio entre la hipertrófica y la atrófica. La formación de callo óseo para reparar la fractura es insuficiente.
  • Pseudoartrosis atrófica: los fragmentos de hueso se vuelven delgados y débiles debido a la falta de riego sanguíneo o una mala alineación.

El pronóstico de la pseudoartrosis varía en función de las causas y del hueso fracturado. Los tratamientos actuales permiten una recuperación completa, aunque en algunos casos es un proceso largo y complejo.

Síntomas

Los síntomas de la pseudoartrosis son:

  • Falta de movilidad.
  • Dolor.
  • Inestabilidad (sensación de que los huesos se mueven en la zona de la fractura).
  • Chasquidos.
  • Enrojecimiento.
  • Fiebre.

Causas

La pseudoartrosis se clasifica en distintos tipos dependiendo de las causas que la provoquen:

  • Pseudoartrosis séptica: el hueso no se consolida debido a una infección, que suele darse en fracturas abiertas o tratadas con cirugía.
  • Pseudoartrosis aséptica: no está relacionada con una infección. Suele darse por una combinación de diversos factores:
    • Daño en los vasos sanguíneos.
    • Mala alineación de los fragmentos.
    • Fijación inadecuada.
    • Problemas de salud que dificultan el proceso de curación, en especial, diabetes, obesidad o anemia.
  • Pseudoartrosis congénita: es muy poco frecuente. Se trata de un defecto presente en el momento de nacer en el que, normalmente, uno de los huesos largos (tibia, peroné, fémur, clavícula) no está completamente unido y presenta una falsa articulación.

Factores de riesgo

El riesgo de pseudoartrosis aumenta en los siguientes casos:

  • Edad avanzada.
  • Fracturas abiertas.
  • Fracturas multifragmentarias.
  • Traumatismos del alta energía.
  • Falta de vascularización (odontoides, escafoides y cuello femoral).
  • Carencias nutricionales (proteínas, calcio, vitamina D).
  • Hepatopatías.
  • Alteraciones metabólicas (diabetes, hipotiroidismo, osteoporosis).
  • Tabaquismo.
  • Determinados fármacos: quimioterapia, anticoagulantes, corticoides.
  • Dosis elevadas de radiación.
  • Material de osteosíntesis (placas, tornillos, agujas) colocado incorrectamente.

Complicaciones

La falta de tratamiento o un abordaje de la pseudoartrosis inadecuado puede derivar en las siguientes complicaciones:

  • Inestabilidad.
  • Rigidez.
  • Dificultades de movilidad.
  • Dolor crónico.
  • Deformidad y acortamiento.
  • Daño en los músculos, los nervios o los vasos sanguíneos.
  • Mala alineación de los fragmentos.
  • Inflamación con degeneración ósea (síndrome de Sudeck).

Prevención

No hay una forma específica de prevenir la pseudoartrosis, pero se pueden seguir las recomendaciones médicas para cuidar la salud ósea en general:

  • No fumar.
  • Evitar el consumo de alcohol.
  • Seguir una dieta equilibrada, rica en calcio y vitamina D.
  • Practicar ejercicio de forma regular.
  • Garantizar la exposición diaria al sol durante las tareas habituales, sin necesidad de tomarlo directamente.
  • Prevenir y tratar las infecciones adecuadamente.
  • Inmovilización adecuada de la fractura.

¿Qué médico trata la pseudoartrosis?

La pseudoartrosis se diagnostica y trata en la especialidad de Traumatología y Cirugía ortopédica.

Diagnóstico

El diagnóstico de la pseudoartrosis incluye los siguientes procedimientos:

  • Exploración física: se observa y se palpa la zona para determinar la presencia de:
    • Alteraciones en el estado de la piel.
    • Deformidades.
    • Inflamación.
    • Asimetrías.
    • Falta o limitación de la movilidad.
    • Dolor.
  • Radiografías: se obtienen imágenes del hueso fracturado y de las articulaciones cercanas para comprobar su estado. Normalmente, se toman en extensión y en flexión, para observar el arco de movimiento.
  • Tomografía computarizada: ofrece una representación más detallada que las radiografías, ya que muestra la parte del hueso esclerosada (que se ha vuelto más densa y dura como respuesta a la lesión). Con esta prueba se puede ver el puente de unión, si existe, entre los dos fragmentos.
  • Resonancia magnética: se utiliza para ver el estado de los tejidos blandos que rodean la fractura, es decir, los músculos, los ligamentos, los tendones, los cartílagos y los nervios. Con estas imágenes se perciben indicios de regeneración, fibrosis o necrosis.
  • Gammagrafía óseaGammagrafía óseaGammagrafía : se administra un radiofármaco que facilita la detección de determinados tejidos y se utiliza una cámara con forma de tubo para captar imágenes desde todos los ángulos
  • SPECT-TAC: esta prueba combina una tomografía por emisión de fotón único (SPECT) y una tomografía axial computarizada (TAC) para conseguir imágenes en tres dimensiones de la estructura de la fractura y la funcionalidad del hueso. Es una prueba muy precisa que sirve para estadificar el daño y descartar complicaciones.

Tratamiento

El tratamiento de la pseudoartrosis se elige en función de las características de la fractura y las necesidades de cada paciente. Los más frecuentes son:

  • Estimulación biológica: se fomenta el funcionamiento del organismo para que regenere los tejidos óseos por sí mismo.
    • Plasma rico en plaquetas (PRP): se toma una muestra de sangre del paciente y se trata en el laboratorio para obtener una concentración elevada de factores del crecimiento. Con ayuda de una ecografía, se inyectan directamente en la zona fracturada del hueso.
    • Células madre: suelen proceder de la médula ósea del paciente. Cuando se administran en la zona afectada, inician un proceso de regeneración.
  • Estimulación electromagnética: es un método no invasivo, ya que se administrar a través de la piel. Se emplean ondas electromagnéticas dirigidas hacia la fractura que estimulan la formación de tejido óseo.
  • Inmovilización prolongada: se coloca un vendaje o una escayola para que el hueso no se mueva y facilitar la consolidación de la fractura.
  • Cirugía: en la mayoría de los casos, se necesita una intervención quirúrgica para tratar la pseudoartrosis.
    • Injertos: es un tipo de estimulación biológica que se debe aplicar mediante una operación. Se obtienen células óseas del propio paciente o de un donante para inyectarlas en la zona dañada y promover la reparación de los huesos.
    • Osteosíntesis: se coloca un dispositivo mecánico en la fractura para favorecer el crecimiento del hueso y la unión de la fractura. Una vez que se comprueba que el hueso ha soldado correctamente, se puede retirar el material ortopédico.
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