Shock anafiláctico

El shock anafiláctico es una reacción alérgica súbita y muy grave que puede ser mortal si no se trata de forma inmediata.

Síntomas y causas

El shock anafiláctico (choque anafiláctico) es el tipo más grave de anafilaxia, una reacción alérgica extremadamente grave que afecta a todo el cuerpo y es potencialmente mortal.

Esta condición se manifiesta de forma súbita después de la exposición a un alérgeno, que es una sustancia, normalmente inocua, que provoca una respuesta exagerada del sistema inmunitario. Como mecanismo de defensa, el organismo produce unas sustancias químicas que provocan una reacción en cadena que afecta a diversos sistemas del cuerpo. En un shock anafiláctico esta reacción puede hacer que la cantidad de oxígeno que llega a los órganos vitales sea insuficiente.

Aunque es una emergencia grave y puede causar la muerte, el pronóstico del shock anafiláctico suele ser favorable si se recibe la atención médica adecuada.

Síntomas

Los síntomas de un shock anafiláctico aparecen de forma rápida, pocos minutos después del contacto con el alérgeno, y su intensidad varía dependiendo de cada persona. Los más frecuentes son:

  • Reacciones cutáneas:
    • Urticaria: manchas rojas e inflamadas con picazón.
    • Prurito.
    • Enrojecimiento o palidez de la piel.
    • Calor.
    • Acrocianosis: coloración azulada de las manos y los pies.
  • Problemas respiratorios:
    • Dificultad para respirar.
    • Opresión en la garganta.
    • Tos.
    • Taquipnea: frecuencia respiratoria alta.
    • Estridor laríngeo: ruido respiratorio similar a un chillido debido a una obstrucción parcial de la vía aérea superior.
    • Broncoespasmo: estrechamiento repentino de los bronquios por la contracción de los músculos.
    • Sibilancias: ruidos agudos al respirar que se producen como consecuencia del estrechamiento o la obstrucción de las vías respiratorias.
    • Insuficiencia ventilatoria: no llega suficiente sangre rica en oxígeno al organismo para que pueda funcionar adecuadamente.
  • Síntomas cardiovasculares:
    • Pulso débil y rápido.
    • Hipotensión: caída brusca de la tensión arterial.
    • Taquicardias: frecuencia cardiaca por encima de 100 latidos por minuto.
    • Arritmia: latido cardiaco irregular.
    • Angina de pecho: opresión o dolor en el pecho debido a que el corazón no recibe oxígeno suficiente.
    • Mareos.
    • Desmayo.
  • Síntomas gastrointestinales:
    • Disfagia: dificultad o imposibilidad de tragar.
    • Náuseas.
    • Vómitos.
    • Diarrea.
    • Dolor abdominal.
  • Angioedema: inflamación de los labios, la lengua, la garganta y la cara.
  • Pérdida de conocimiento.
  • Convulsiones.
  • Relajación de esfínteres.
  • Miedo.
  • Sensación de muerte inminente.

Causas

El shock anafiláctico se produce por una respuesta desproporcionada del sistema inmunitario ante un alérgeno. Las causas más comunes son:

  • Alergias mediadas por IgE: el sistema defensivo produce unos anticuerpos específicos llamados Inmunoglobulina E que activan la liberación de determinadas sustancias químicas, como la histamina (neurotransmisor y regulador del sistema digestivo y cardiovascular).
    • Alimentos: leche, huevo, pescado, marisco, frutos secos, tomate, trigo.
    • Determinados medicamentos, como algunos antibióticos, insulina, antidiabéticos orales, corticoides o vacunas.
    • Veneno de abeja, avispa o arácnidos.
    • Látex.
  • Alergias no dependientes de IgE: el organismo reacciona de forma anormal ante un antígeno, pero no produce Inmunoglobulina E, sino otro tipo de glóbulos blancos, como linfocitos T activados, eosinófilos o neutrófilos.
    • Medios de contraste radiológicos.
    • Aspirina y AINE (medicamentos antiinflamatorios no esteroideos).
    • Óxido de etileno (gas que se utiliza para fabricar determinados plásticos o esterilizar utensilios médicos).
    • Protamina (medicamento que frena el efecto de la heparina).
    • Opiáceos.
    • Aditivos alimentarios, como los sulfitos.
    • Enfermedad del restaurante chino: reacción anormal después de comer alimentos con glutamato monosódico (aditivo que potencia el sabor umami)
    • Relajantes musculares.
    • Luz solar.
    • Frío o calor.
    • Trasfusiones de sangre.

Factores de riesgo

La probabilidad de sufrir un shock anafiláctico aumenta si se cumplen estos factores:

  • Antecedentes personales de anafilaxia: haber sufrido previamente una reacción alérgica aumenta significativamente el riesgo de episodios futuros.
  • Alergias.
  • Asma.
  • Enfermedades cardiovasculares: predisponen a reacciones alérgicas más graves.
  • Mastocitosis: acumulación anormal de mastocitos, que son células del sistema inmunitario.

Complicaciones

Las consecuencias de un choque anafiláctico pueden ser muy graves si no se recibe tratamiento inmediato. La falta de oxígeno derivada del shock puede provocar:

  • Daño cerebral: destrucción de las células nerviosas que deriva en alteraciones físicas, cognitivas, emocionales o comunicativas.
  • Insuficiencia renal: los desechos de la sangre no se filtran adecuadamente.
  • Arritmias cardiacas: alteraciones en el ritmo y la frecuencia de los latidos del corazón.
  • Paro respiratorio: interrupción repentina de la respiración mientras el corazón sigue latiendo.
  • Paro cardiaco: el corazón deja de latir de forma repentina, por lo que el flujo de sangre al organismo se detiene.
  • Muerte.

¿Qué médico trata el shock anafiláctico?

El manejo inicial del shock anafiláctico se lleva a cabo en Urgencias. Una vez controlado, el diagnóstico de la causa, el seguimiento y el plan de prevención se realiza en la especialidad de Alergología o Inmunología.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en los criterios de shock anafiláctico clínicos, que se centran en la aparición rápida de los síntomas tras la exposición a un posible alérgeno. Para ello, se evalúan los síntomas cutáneos, respiratorios y cardiovasculares para diferenciarlos de un síncope vasovagal, una hipoglucemia, un envenenamiento o un ataque de ansiedad.

Tratamiento

El tratamiento del shock anafiláctico debe ser inmediato. Los abordajes fundamentales son:

  • Adrenalina (epinefrina): es el tratamiento principal. Se inyecta en el muslo esta medicación que replica las funciones de la hormona neurotransmisora que genera el cuerpo para afrontar las situaciones de alarma, miedo, estrés o peligro. Su acción contrae los vasos sanguíneos para aumentar la presión arterial y relaja los músculos de las vías respiratorias para facilitar la respiración.
  • Oxígeno: palía la dificultad respiratoria.
  • Antihistamínicos y corticoides, como la hidrocortisona: se administran por vía intravenosa para reducir la inflamación y ayudar a prevenir una reacción tardía.

Las personas con riesgo conocido de sufrir un shock anafiláctico deben llevar siempre un kit de emergencia con epinefrina autoinyectable. También puede incluir antihistamínicos o corticoides orales.

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