Vómitos
Los vómitos se producen como un acto involuntario en el que se expulsa el contenido gástrico a través de la boca. Es la respuesta del cerebro a los impulsos del organismo, que pueden ser de orígenes muy diferentes.
Síntomas y causas
El vómito (también llamado emesis) es el acto reflejo, involuntario y repentino por el que el organismo expulsa el contenido del estómago a través de la boca. Se trata de una respuesta a los estímulos que recibe el bulbo raquídeo, que es la estructura que conecta el cerebro con el resto del cuerpo mediante el envío de señales nerviosas que coordinan las funciones automáticas esenciales, como la respiración, el ritmo cardiaco, la sudoración o la salivación.
El centro del vómito, que es como se denominan los núcleos neuronales del bulbo raquídeo que coordinan el reflejo que causa la emesis, provoca la devolución del contenido gástrico en cuatro etapas:
- Náuseas: malestar estomacal que provoca ganas de vomitar.
- Inspiración: se cierra la glotis para proteger la vía aérea y evitar que el contenido del estómago acceda a los pulmones.
- Arcadas: contracciones de los músculos de la pared abdominal de intensidad suficiente para ejercer la presión que se necesita para devolver.
- Expulsión: el esfínter esofágico superior se relaja, por lo que el contenido gástrico puede ascender hasta la boca, desde donde sale al exterior del cuerpo.
Los vómitos se producen como consecuencia de estímulos de distintos orígenes, normalmente, el cerebro los recibe desde el sistema nervioso central, el sistema vestibular o el tracto gastrointestinal. Es decir, la emesis puede estar provocada por causas muy diversas. En la mayoría de los casos, se resuelven por sí solos en pocos días, como es el caso de las intoxicaciones alimentarias o las infecciones víricas, aunque pueden ser el síntoma de condiciones graves que requieren un tratamiento específico para no poner en riesgo la salud del paciente.
Existen distintos tipos de vómito, teniendo en cuenta su contenido y su apariencia:
- Vómito alimentario: aparecen restos de alimentos sin digerir por completo.
- Vómito bilioso: es de color amarillo o verdoso. Hay restos de bilis, líquido que descompone las grasas en el intestino delgado. Es frecuente en episodios de vómitos recurrentes o ayunos prolongados.
- Hematemesis: contiene sangre, normalmente procedente de una úlcera o varices esofágicas. Puede ser de color rojo, cuando el sangrado está activo, o marrón oscuro si la sangre ha sido digerida por el ácido del estómago.
- Vómito en posos de café: es muy oscuro, casi negro, y tiene un aspecto de polvo similar al de los posos del café debido a la mezcla entre sangre coagulada y los jugos gástricos. Es el signo de una hemorragia digestiva.
- Mucoso: blanco, espumoso, una mezcla de mucosidad con jugos gástricos.
- Vómito fecaloideo: puede ser de color marrón, amarillo oscuro o verde. Contiene material fecal, por lo que es signo de una obstrucción intestinal.
Síntomas
Los síntomas habituales que provocan los vómitos son:
- Náuseas.
- Arcadas: normalmente, primero preceden al vómito y son intentos de expulsar el contenido gástrico sin éxito. Después, lo acompañan. Finalmente, vuelven a producirse cuando el estómago ya se ha vaciado por completo.
- Palidez.
- Sudoración fría.
- Aumento de salivación.
- Dolor abdominal.
- Mareos.
- Fatiga.
- Dolor de cabeza.
- Pérdida de apetito.
Es importante estar atento a la aparición de signos indicativos de una intoxicación o una afección grave. Se debe acudir a urgencias cuando se presenten alguno de los siguientes síntomas:
- Vómito de color oscuro o con restos de sangre.
- Los vómitos se prolongan durante más de 2 días.
- No se retienen líquidos en el estómago durante más de 12 horas seguidas.
- Anuria (falta de orina) durante al menos 8 horas.
- Dolor fuerte de estómago.
- Más de 3 vómitos en un día.
- Hinchazón abdominal.
- Rigidez en el cuello.
- Confusión.
- Disminución de la alerta.
- Haber recibido un golpe en la cabeza, aunque pareciera inofensivo, antes de que comenzaran los vómitos.
- Dolor en el pecho.
- Cuando los vómitos son prolongados, se corre riesgo de deshidratación, que es un motivo para acudir al médico de inmediato. Los principales signos de alarma son:
- Aumento de la sed.
- Sequedad bucal.
- Llanto sin lágrimas.
- Ojos hundidos.
- Orina de color oscuro.
- Micción poco frecuente.
- Cambios en las características de la piel: cuando se pellizca, no vuelve a su posición normal de inmediato, como sucede en condiciones normales.
- En bebés y niños:
- Más de 38 °C de fiebre.
- Decaimiento.
- Irritabilidad.
- Dificultad para despertar.
- Lactantes que vomitan 2 o más tomas.
- Bebés que vomitan durante más de 12 horas.
- Niños que vomitan durante más de 24 horas.
Causas
Los vómitos pueden estar causados por diferentes circunstancias. Entre las más frecuentes están:
- Alergias a los alimentos.
- Intoxicación alimentaria.
- Ingesta accidental de sustancias tóxicas.
- Consumo de sustancias ilícitas.
- Infección estomacal o intestinal, con mayor frecuencia, la gastroenteritis vírica.
- Reflujo gastroesofágico: la presión en el abdomen aumenta o los esfínteres del esófago no cierran correctamente, por lo que los ácidos del estómago ascienden por el esófago y producen acidez y problemas en la deglución.
- Úlceras estomacales o intestinales.
- Obstrucción intestinal: bloqueo, parcial o total, del intestino que impide el paso de alimentos, líquidos y gases.
- Apendicitis: inflamación del apéndice, que es un saco de tamaño pequeño unido al intestino grueso que contribuye a la producción de inmunoglobulina tipo A, útil para regular la calidad y la densidad de la microbiota intestinal.
- Pancreatitis: inflamación del páncreas, que es la glándula que regula el azúcar en la sangre y ayuda a la digestión.
- Gastroparesia: malfunción de los músculos de la pared intestinal que dificulta la digestión.
- Cáncer de estómago.
- Síndrome de vómitos cíclicos: episodios recurrentes de vómitos intensos que no tienen causa aparente.
- Cambios hormonales en el embarazo (aumento de estrógenos y hCG).
- Hipertiroidismo: la excesiva producción de hormonas tiroideas puede sobreestimular los nervios intestinales y acelerar el metabolismo.
- Hipotiroidismo: al descender los niveles de hormonas producidas por la tiroides, se produce estreñimiento y baja motilidad intestinal que puede derivar en vómitos.
- Mareo por movimiento.
- Vértigo: sensación de movimiento provocada por una alteración en el oído interno o el cerebro.
- Dolor intenso.
- Migrañas: dolor de cabeza pulsátil, normalmente en un solo lado, acompañado de mayor sensibilidad a la luz y a los sonidos.
- Meningitis: inflamación de las meninges (el líquido y las membranas que rodean el cerebro) debido a una infección.
- Encefalitis: inflamación del encéfalo, que es el órgano ubicado en la cabeza y que está formado por el cerebro, el cerebelo y el tronco encefálico. Suele estar causada por una infección o por patologías autoinmunes en las que el organismo ataca a sus propias células.
- Aumento de la presión intracraneal: puede estar causada por diversas afecciones:
- Tumor cerebral.
- Hidrocefalia: acumulación de líquido cefalorraquídeo en los ventrículos del cerebro.
- Hemorragia cerebral.
- Epilepsia: enfermedad crónica del sistema nervioso que provoca crisis recurrentes en las que se presentan convulsiones y, en ocasiones, pérdida de conocimiento.
- Malformación de Chiari: defecto estructural de la base del cráneo caracterizada porque el cerebelo se extiende hasta el canal espinal comprimiendo el tronco encefálico.
Factores de riesgo
El riesgo de vomitar aumenta en los siguientes casos:
- Montar en vehículos en movimiento.
- Alcoholismo.
- Anafilaxia: reacción alérgica grave y sistémica ante un alérgeno.
- Enfermedad de Crohn: al inflamarse los tejidos que forman el tracto digestivo, el organismo es más propenso a los vómitos.
- Síndrome del intestino irritable: trastorno funcional crónico que causa dolor, distensión abdominal y cambios en el tránsito.
- Tomar medicamentos o seguir tratamientos médicos en los que uno de los efectos secundarios sea provocar vómitos:
- Quimioterapia.
- Anestésicos.
- Analgésicos opioides.
- Antiinflamatorios no esteroideos.
- Narcóticos.
- Antibióticos.
- Anticonceptivos orales.
- Radioterapia.
- Trastornos alimentarios, como la anorexia o la bulimia, en estos casos los vómitos suelen estar provocados por el propio paciente.
- Comer demasiado rápido, en exceso o ayunar.
- Fiebre.
- Tos intensa.
- Ansiedad generalizada: las hormonas liberadas, como el cortisol, alteran el sistema digestivo.
- Diabetes: la falta de control de los niveles de azúcar en la sangre puede derivar en cetoacidosis (acumulación de ácidos) o gastroparesia.
En los bebés y los niños, puede deberse a:
- Inmadurez del sistema digestivo, en especial del esfínter esofágico inferior que, al no cerrar adecuadamente, propicia el reflujo.
- Sobrealimentación
- Estenosis pilórica: estrechamiento del píloro, que es la válvula que conecta el estómago con el duodeno (intestino delgado).
- Invaginación: una parte del intestino se desplaza dentro de otra y causa una obstrucción dolorosa.
Complicaciones
Los vómitos, sobre todo cuando son persistentes, pueden causar complicaciones graves, como:
- Deshidratación.
- Desgarro esofágico.
- Esofagitis erosiva: el ácido gástrico provoca inflamación del esófago.
- Síndrome Boerhaaver: rotura esofágica completa debida a vómitos violentos.
- Erosión de los dientes (por los efectos del ácido).
- Desnutrición.
- Pérdida de peso.
- Arritmias cardiacas (por el desequilibrio de electrolitos).
- Aspiración pulmonar: parte del vómito entra en los pulmones y puede derivar en:
- Inflamación.
- Neumonía (infección).
- Asfixia.
- Muerte.
¿Qué médico trata los vómitos?
Los vómitos suelen tratarse en las especialidades de Medicina familiar y comunitaria, Pediatría y sus áreas específicas o Urgencias. En ocasiones, pueden intervenir médicos especialistas en Medicina general, Aparato digestivo o Neurología.
Diagnóstico
Los vómitos tienen un diagnóstico clínico que el propio paciente o sus familiares pueden hacer, ya que basta con comprobar que se expulsa el contenido del estómago por la boca. No siempre es necesaria la valoración médica, ya que se recomiendan los cuidados en casa y acudir al hospital solamente cuando se perciben los síntomas de alarma descritos anteriormente.
Para descartar o detectar afecciones graves, se suele proceder de la siguiente manera:
- Toma de los signos vitales: temperatura, pulso, frecuencia respiratoria y presión arterial.
- Signos físicos de deshidratación: sed, boca seca, poca producción de orina, estado de los ojos y la piel, cansancio, debilidad.
- Comprobación del estado de alerta.
- Palpación abdominal para comprobar si hay distensión, inflamación o dolor.
- Análisis de sangre y orina: ayudan a detectar la posible causa subyacente de los vómitos, como infecciones, inflamación y problemas renales, hepáticos o digestivos. También muestran signos de deshidratación.
- Prueba de embarazo.
- Gastroscopia: se lleva a cabo cuando se sospecha que hay una afección gastrointestinal. Se introduce un tubo flexible con una cámara en el extremo a través de la boca y se observa el estado de los órganos hasta llegar al estómago.
- Punción lumbar: se toma una muestra de líquidos cefalorraquídeo para determinar si hay encefalitis, meningitis o presión intracraneal elevada.
- Tomografía computarizada de cráneo: se utilizan rayos X emitidos desde distintos ángulos para obtener imágenes de la cabeza. Sirve para detectar hidrocefalia, hemorragias, inflamación o tumores.
Tratamiento
Cuando los vómitos no están asociados a una enfermedad grave, se recomienda reposo domiciliario y la ingesta de pequeñas cantidades de líquidos claros (agua, infusiones, caldo) una vez transcurrida media hora desde el último episodio de vómito. La cantidad de líquido aumenta progresivamente a medida que se comprueba que el paciente los tolera. Después, se introducen poco a poco los alimentos sólidos.
Para evitar la deshidratación, se recomiendan las soluciones orales de rehidratación, que aportan electrolitos. Se trata de bebidas con sodio, potasio y glucosa que pueden adquirirse sin receta médica, normalmente en forma de sobres que se disuelven en agua.
Los fármacos son eficaces cuando las náuseas son muy intensas:
- Antihistamínicos cuando están causados por el mareo.
- Proclorperazina, prometazina o metoclopramida para vómitos moderados.
- Dolasetrón, ondansetrón o aprepitant para vómitos intensos.
Si los vómitos son un síntoma, el tratamiento se centra en la enfermedad que los causa.












































































































