¿Cómo afecta el cambio de hora a la vista? Ojo seco, cansancio visual y visión nocturna

El horario de invierno trae consigo menos horas de luz por la tarde y hace que muchos de nuestros desplazamientos y actividades cotidianas se desarrollen cuando ya ha oscurecido. Pero ¿cómo afecta el cambio de hora a nuestra vista?
En realidad, el cambio horario no daña directamente la salud visual. Lo que sí puede influir durante los primeros días es la alteración de nuestros patrones de sueño y descanso.
"El cambio de horario puede alterar durante unos días el sueño y el descanso, lo que favorece el cansancio visual y la sensación de ojo seco. Son molestias pasajeras y el organismo suele adaptarse en una semana", explica el Dr. Andrés BujándelInstituto Oftalmológico Quirónsalud Dexeus
A ello se suma un cambio que nos acompañará durante los próximos meses: tenemos menos horas de luz natural y pasamos más tiempo en espacios cerrados, con calefacción, ambientes secos y un mayor uso de ordenadores, móviles y otros dispositivos.
Cuando utilizamos pantallas, además, tendemos a parpadear menos, por lo que la superficie del ojo se lubrica peor. Todo ello puede favorecer molestias como escozor, irritación, sensación de arenilla, sequedad ocular y fatiga visual.
¿Por qué vemos peor y nos deslumbran más los faros por la noche?
Con el horario de invierno realizamos también más actividades y desplazamientos cuando ya ha oscurecido. Cuando disminuye la iluminación, la pupila se dilata para permitir la entrada de más luz. Sin embargo, nuestra agudeza visual disminuye en la oscuridad, por lo que puede resultar más difícil reconocer determinados detalles o calcular correctamente las distancias.
Esta situación puede hacerse especialmente evidente al conducir de noche. Con la pupila dilatada, la aparición repentina de una luz intensa, como los faros de otro vehículo, puede provocar deslumbramiento y obliga al ojo a readaptarse, aumentando momentáneamente la fatiga visual.
Las personas con cataratas, miopía u otros problemas visuales pueden notar todavía más estas dificultades cuando la iluminación es insuficiente. La edad también influye: con los años, la respuesta del sistema visual ante los cambios bruscos de iluminación se vuelve más lenta.
Por eso, situaciones tan habituales como entrar en un túnel, pasar de una zona iluminada a otra oscura o cruzarse con los faros de otro vehículo pueden resultar más incómodas. Si los halos o las dificultades para ver de noche son persistentes o empeoran, es recomendable realizar una revisión oftalmológica.
Menos luz natural: especial atención durante la infancia
La reducción de las horas de luz natural también hace que pasemos más tiempo dentro de casa. En el caso de los niños, más que el cambio de hora en sí mismo, es importante prestar atención a los hábitos que mantenemos durante los meses de otoño e invierno.
"Pasar pocas horas al aire libre se relaciona con un mayor riesgo de desarrollar miopía, mientras que la exposición a la luz natural ayuda a regular el crecimiento del ojo", señala el Dr. Buján.
Especialmente entre los 6 y los 12 años, es recomendable favorecer diariamente el tiempo y las actividades al aire libre, también durante los meses con menos horas de luz, así como limitar el uso prolongado de móviles y tabletas a corta distancia.
¿Cómo reducir el ojo seco y el cansancio visual?
Para reducir las molestias oculares en esta época del año puede ayudar evitar los ambientes interiores excesivamente secos, utilizar lágrimas artificiales cuando sea necesario y realizar descansos frecuentes si pasamos muchas horas delante de una pantalla.
Una medida sencilla es seguir la regla 20-20-20: cada 20 minutos, apartar la mirada de la pantalla durante 20 segundos y mirar a un objeto situado aproximadamente a seis metros.
Respecto a las gafas con filtros de luz azul, el Dr. Buján recuerda que no son imprescindibles para proteger los ojos de las pantallas actuales. En cambio, si utilizamos dispositivos hasta última hora del día, reducir la luminosidad de la pantalla puede ayudar, aunque lo más recomendable es limitar su uso antes de dormir.
En definitiva, el cambio de hora no perjudica directamente nuestra vista, pero puede favorecer temporalmente el cansancio visual y el ojo seco y, con la llegada del horario de invierno, hacer más evidentes algunas dificultades relacionadas con la menor exposición a la luz natural y la visión nocturna.




