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El cáncer de próstata se mantiene entre los tumores más diagnosticados en España y es el más frecuente entre los hombres. Según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), cada año se estiman más de 29.000 nuevos casos en el país.

"El cáncer de próstata es el tumor más frecuente entre los hombres y, aun así, continúa rodeado de mitos, miedos y preguntas que muchas veces no se verbalizan en consulta", explica el Dr. Salvador Esquena, jefe UROCAT el Servicio Transversal de Urología del Hospital Universitari General de Catalunya, el Hospital Universitari Sagrat Cor y el Hospital Quirónsalud del Vallès.


Qué es el cáncer de próstata y quién tiene más riesgo

La próstata es una glándula del aparato reproductor masculino situada debajo de la vejiga y alrededor de la uretra. El cáncer de próstata aparece cuando las células de esta glándula comienzan a crecer de forma anormal y descontrolada. Aunque suele asociarse a una enfermedad grave, no todos los tumores prostáticos evolucionan igual.

El principal factor de riesgo es la edad. Su frecuencia aumenta a partir de los 50 años y el riesgo se incrementa con el envejecimiento. También pueden influir los antecedentes familiares de cáncer de próstata, especialmente en familiares de primer grado; los antecedentes de otros tumores vinculados a alteraciones genéticas hereditarias; la obesidad, el tabaquismo, el sedentarismo y determinados hábitos poco saludables.

"En hombres sin factores de riesgo, la valoración prostática suele plantearse a partir de los 50 años, pero cuando existen antecedentes familiares o factores de riesgo relevantes, puede ser recomendable adelantar esa consulta", sostiene el especialista.


Cuándo acudir a consulta

El cáncer de próstata puede no provocar síntomas en sus fases iniciales. Por eso, las revisiones permiten detectar posibles alteraciones antes de que aparezcan manifestaciones clínicas.

Cuando existen síntomas, suelen estar relacionados con cambios urinarios, como necesidad de orinar con más frecuencia, especialmente por la noche; dificultad para iniciar la micción; sensación de vaciado incompleto; chorro urinario débil o interrumpido; dolor o escozor al orinar; o presencia de sangre en la orina o el semen.

"Presentar síntomas urinarios no implica necesariamente padecer cáncer de próstata. Por ejemplo, el agrandamiento benigno de la próstata es una condición muy común que puede provocar molestias similares. No obstante, es importante realizar revisiones periódicas y consultar a un especialista ante la aparición de sintomatología", señala el Dr. Esquena.


Diagnóstico y opciones terapéuticas

La valoración inicial suele incluir el análisis del antígeno prostático específico, conocido como PSA, una proteína producida por la próstata cuyos niveles pueden orientar al especialista. Esta prueba debe interpretarse dentro del contexto clínico del paciente, ya que un PSA elevado no significa necesariamente cáncer, pero sí puede indicar la necesidad de ampliar el estudio.

Si existe sospecha clínica, el especialista puede solicitar pruebas como una resonancia magnética prostática o una biopsia, que permite confirmar el diagnóstico cuando está indicada.

Cuando se confirma el diagnóstico, las opciones terapéuticas dependen del tipo de tumor, su extensión, la edad del paciente, su estado general y sus preferencias. En algunos casos puede indicarse vigilancia activa; en otros, cirugía, radioterapia u otros tratamientos, siempre dentro de una valoración individualizada.

"Hoy disponemos de herramientas diagnósticas y opciones terapéuticas cada vez más precisas para abordar el cáncer de próstata de forma individualizada. La prevención y las revisiones siguen siendo la mejor forma de actuar a tiempo, pero también es importante transmitir que, cuando se diagnostica, existen alternativas eficaces y tratamientos avanzados para acompañar al paciente en todo el proceso", concluye el Dr. Salvador Esquena.