Chequeo cardiológico: cuando empezar y cada cuánto repetirlo
Revisar la salud del corazón antes de que aparezcan los síntomas es una de las formas más eficaces de prevenir las enfermedades cardiovasculares.

El corazón puede funcionar durante años sin dar señales de alarma, incluso cuando ya existe algún factor de riesgo. Por eso el chequeo cardiológico es una herramienta clave de prevención. Permite detectar a tiempo alteraciones que, tratadas de forma precoz, evitan complicaciones más graves.
¿Cómo cuidar la salud cardiovascular?
La prevención cardiovascular debe comenzar desde edades tempranas, incorporando hábitos saludables como una alimentación equilibrada, ejercicio físico regular y evitando el tabaco.
"La mejor forma de cuidar la salud cardiovascular es comenzar desde pequeño con hábitos saludables, evitando el tabaquismo, el sobrepeso o el sedentarismo", explica el Dr. Romano Trionfi, especialista en Cardiología del Hospital universitari El Pilar.
¿En qué consiste un chequeo cardiológico?
Es una revisión orientada a valorar la salud del corazón y del sistema circulatorio. Suele incluir una entrevista sobre antecedentes y hábitos de vida, la toma de la tensión arterial, un análisis de sangre y un electrocardiograma. En función de los resultados, el especialista puede indicar pruebas adicionales, como una ecocardiografía o una prueba de esfuerzo.
"El objetivo no es esperar a que aparezcan los síntomas, sino identificar el riesgo antes de que el problema se manifieste", explica el doctor.
¿A qué edad conviene empezar?
No existe una edad única válida para todos. En personas sanas y sin antecedentes, suele recomendarse una primera valoración a partir de los 35 - 40 años, dentro de las revisiones generales de salud. Sin embargo, conviene adelantarla cuando existen factores que aumentan el riesgo cardiovascular:
- La edad, a mayor edad, mayor es el riesgo
- Antecedentes familiares de enfermedad cardíaca precoz.
- Hipertensión, colesterol elevado o diabetes.
- Tabaquismo.
- Sobrepeso, obesidad o sedentarismo.
- Práctica de deporte intenso o de competición.
"En quienes tienen antecedentes familiares o algún factor de riesgo, la revisión debe iniciarse antes y no esperar a una determinada edad", señala el especialista.
¿Cada cuánto tiempo debemos realizar un chequeo?
La periodicidad no es la misma para todo el mundo. En personas sanas y sin factores de riesgo, los controles pueden realizarse dentro de las revisiones médicas habituales. En cambio, quienes presentan hipertensión, colesterol elevado, diabetes, obesidad, tabaquismo o antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular pueden necesitar un seguimiento más frecuente.
Por este motivo, será el profesional sanitario quien determine la periodicidad más adecuada en función de las características de cada paciente.
¿Un chequeo cardiológico sirve para prevenir un infarto?
El objetivo principal del chequeo no es únicamente detectar una enfermedad ya existente, sino identificar y controlar los factores que pueden aumentar el riesgo cardiovascular. Mantener bajo control la presión arterial, el colesterol, la glucosa y otros factores modificables puede contribuir a reducir este riesgo.
Además, las revisiones permiten adaptar las recomendaciones de prevención a las necesidades de cada persona.
¿Cuándo acudir sin esperar al chequeo?
Al margen de las revisiones programadas, hay señales que aconsejan consultar cuanto antes:
- Dolor u opresión en el pecho.
- Falta de aire ante esfuerzos que antes se toleraban.
- Palpitaciones o latidos irregulares.
- Mareos o desmayos sin causa aparente.
"Ante síntomas como el dolor en el pecho o la dificultad para respirar no hay que esperar a la siguiente revisión conviene consultar de inmediato", concluye el Dr. Trionfi.
Recuerda
La prevención cardiovascular comienza con unos hábitos de vida saludables y un adecuado seguimiento médico. No existe una frecuencia de chequeos válida para todas las personas, ya que las necesidades dependen de la edad, los antecedentes y los factores de riesgo de cada paciente. Consultar con un profesional permite establecer qué controles son necesarios y con qué frecuencia realizarlos para cuidar la salud del corazón.





