Los dolores de crecimiento podrían ser las señales de alerta en niños que practican deporte

Los conocidos como dolores de crecimiento son frecuentes durante la infancia, especialmente después de jornadas de mayor actividad física. Sin embargo, atribuir cualquier molestia al crecimiento puede hacer que pasen desapercibidas lesiones deportivas o alteraciones que requieren valoración, sobre todo en niños y adolescentes que practican deporte de manera habitual.
Los dolores relacionados con el crecimiento suelen ser molestias generalmente óseas que aparecen durante determinadas etapas del desarrollo. Tiene que ver con el rápido crecimiento óseo. El sistema musculo-esquelético tiene la particularidad que primero crece el hueso y luego el sistema muscular, durante el proceso de maduración. Por tal motivo, en muchas ocasiones, al crecer en longitud del hueso y no tanto el musculo, aparecen estos dolores como consecuencia de una "sobre tensión en la inserción de los tendones musculares en ciertas apófisis o cartílagos de crecimiento. Las molestias más frecuentes se localizan en la rodilla, el Osgood-Schlatter, o en el talón, Server.
También pueden aparecer molestias musculares por sobrecarga de entrenamiento o por mal uso al realizar los movimientos repetitivos con mala técnica.
Hay que recordar que los niños y adolescentes no son adultos en miniatura y su sistema musculoesquelético está en pleno desarrollo y presenta características diferentes a las del adulto", explica la doctora Soledad Hernández, pediatra especialista en Medicina Deportiva Infantojuvenil del Hospital Quirónsalud Torrevieja.
Habitualmente afectan a ambas piernas y generan dolor que no limitan la actividad cotidiana. "Debemos consultar cuando el dolor se localiza siempre en el mismo punto, es constante, aparece durante el ejercicio, provoca cojera, limita el movimiento o se acompaña de inflamación. Un dolor que modifica la actividad habitual del niño merece ser valorado", advierte la especialista.
Crecer y entrenar al mismo tiempo
La práctica deportiva en niños y adolescentes aporta numerosos beneficios durante la infancia, pero la especialización y los entrenamientos intensivos comienzan cada vez a edades más tempranas. En este periodo pueden aparecer sobrecargas, desequilibrios biomecánicos, problemas nutricionales o molestias relacionadas con las distintas etapas del desarrollo.
Por ello, los chequeos médico-deportivos en niños permiten conocer cómo está creciendo el menor y detectar posibles factores de riesgo de lesiones antes de que se conviertan en un problema.
"Los niños y adolescentes están en pleno desarrollo y la práctica deportiva debe adaptarse a cada etapa. La prevención de lesiones es especialmente importante cuando entrenan de manera regular", señala la doctora Hernández.
La importancia de una correcta valoración del niño deportista
La valoración médico-deportiva incluye el estudio de los antecedentes personales y familiares y una exploración física integral. Además, permite analizar posturas compensatorias, desequilibrios musculoesqueléticos, pisada, fuerza y flexibilidad, así como posibles factores que puedan predisponer a lesiones.
El seguimiento puede completarse con un estudio antropométrico, que aporta información sobre composición corporal, estado nutricional y crecimiento, y con recomendaciones de alimentación e hidratación adaptadas a la edad y al deporte practicado.
"El objetivo no es conseguir que el niño entrene más, sino que pueda practicar deporte de forma segura, respetando su crecimiento y desarrollo", concluye la doctora Hernández. "No debemos considerar normal cualquier dolor simplemente porque esté creciendo".




