Cuando el hombro duele: cómo tratar una dolencia que limita la vida diaria

Cuando el hombro duele: cómo tratar una dolencia que limita la vida diaria

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20 de enero de 2026
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El dolor de hombro es una de las causas más frecuentes de limitación funcional en la vida diaria. Actividades tan habituales como vestirse, peinarse o dormir pueden convertirse en un problema cuando esta articulación se ve afectada. En la Unidad del Dolor del Hospital Quirónsalud Vitoria, cada vez son más los pacientes que acuden en busca de una solución especializada ante un dolor que, si no se trata a tiempo, puede volverse crónico.

Determinadas profesiones presentan un mayor riesgo de desarrollar este tipo de dolencias. "Son trabajos en los que se pasa mucho tiempo con los brazos elevados por encima de los noventa grados, como peluquería, pintura, mecánica o electricidad. Esa postura mantenida provoca un mayor desgaste de estructuras clave del hombro, como los ligamentos o el manguito de los rotadores", explica el doctor Rubén Álvarez, jefe de la Unidad del Dolor.

Diferenciar el tipo de dolor, clave para el tratamiento

El hombro es la articulación con mayor rango de movimiento del cuerpo humano y, precisamente por ello, una de las más complejas. No todos los dolores tienen el mismo origen ni requieren el mismo abordaje. "Lo más importante es diferenciar si se trata de un dolor muscular, articular o nervioso, porque el tratamiento cambia completamente en función de la causa", señala el doctor Álvarez.

La doctora Eider García, especialista de la Unidad del Dolor, explica que el dolor articular suele acompañarse de una limitación clara del movimiento, como ocurre en la capsulitis adhesiva o ‘hombro congelado’. "En el caso del manguito de los rotadores, el problema afecta a los tendones que permiten mover el brazo con normalidad. Por eso, la exploración física es fundamental para distinguir un dolor articular de uno muscular o tendinoso", apunta.

Los dolores de origen nervioso, añade la especialista, se manifiestan de forma diferente: "Suelen describirse como calambres, hormigueos o sensación de quemazón".

Cuando el dolor persiste

La mayoría de los pacientes que llegan a la Unidad del Dolor lo hacen tras haber probado otros tratamientos sin éxito. "Son personas que no han mejorado con fisioterapia, rehabilitación o incluso después de una cirugía previa", explica el jefe de la unidad.

En estos casos, se realiza una reevaluación completa del hombro, apoyada en pruebas de imagen y, en muchas ocasiones, ecografía en la propia consulta. "La ecografía nos permite ver el hombro en movimiento, a diferencia de la resonancia magnética, que es estática. Esta información es clave para detectar determinadas lesiones", subraya el doctor Álvarez.

Cuando el dolor se mantiene más de tres o cuatro meses, se considera dolor crónico. "No es recomendable esperar más de seis u ocho meses, porque a partir de ese momento la recuperación puede complicarse", advierte.

Tratamientos personalizados para recuperar la funcionalidad

Los tratamientos en la Unidad del Dolor se adaptan a cada paciente. Incluyen infiltraciones selectivas, técnicas de radiofrecuencia sobre los nervios para disminuir la señal de dolor y terapias para mejorar la lubricación articular. "El objetivo es reducir el dolor para poder rehabilitar mejor el hombro y recuperar la función", explica la doctora García.

La combinación de tratamientos es fundamental. "Una cirugía de hombro necesita siempre una buena fisioterapia posterior. Si no se rehabilitan correctamente los músculos y tendones que rodean la articulación, no se consigue una recuperación funcional completa", destaca el doctor Álvarez.

Impacto en la calidad de vida y prevención

El dolor de hombro no solo afecta al ámbito laboral, sino también al descanso y a la autonomía personal. "Muchos pacientes nos cuentan que no pueden dormir porque el dolor les despierta al apoyarse sobre ese lado, o que no pueden realizar tareas básicas de aseo", relata el especialista. Sin embargo, la mejoría tras un tratamiento adecuado es notable: "Cuando el dolor desaparece, el cambio en la calidad de vida es radical".

La prevención también desempeña un papel importante. "Mejorar la postura en el trabajo y evitar mantener los brazos elevados durante largos periodos reduce de forma significativa el riesgo de lesiones", concluye el doctor Álvarez. Identificar los primeros síntomas y consultar a tiempo puede marcar la diferencia entre un problema puntual y un dolor crónico que limite la vida diaria.

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