Lumbalgia: por qué el abordaje fisioterapéutico es clave para recuperar funcionalidad

La lumbalgia es una de las causas más frecuentes de dolor y limitación funcional. Puede afectar al movimiento, al descanso, a la actividad laboral y, cuando se mantiene en el tiempo, también al bienestar emocional y a la calidad de vida.
Según la Organización Mundial de la Salud, en un solo año más de 600 millones de personas padecieron lumbalgia en todo el mundo, y la previsión es que en 2050 esta cifra se acerque a los 850 millones. Por ello, conocer cómo abordar este cuadro resulta clave para favorecer una recuperación adecuada.
"Muchas lumbalgias mejoran con el tiempo, pero eso no significa que deban abordarse únicamente con reposo o esperando a que pasen. La fisioterapia permite valorar qué está limitando el movimiento, recuperar la función y trabajar sobre los factores que pueden favorecer nuevas recaídas", explica la Dra. Esther Martínez, especialista en Medicina Física y Rehabilitación del Centre Mèdic Quirónsalud Rubí.
¿Qué es la lumbalgia?
La lumbalgia se define como la presencia de dolor en la parte inferior de la espalda, más específicamente en la zona situada entre el borde inferior de las costillas y los glúteos. Puede aparecer de forma repentina tras un mal gesto o un sobreesfuerzo, o mantenerse durante semanas o meses.
Según su duración, puede clasificarse en:
| Duración habitual | Cómo se manifiesta | Síntomas Frecuentes | Abordaje Habitual | |
|---|---|---|---|---|
| Lumbalgia aguda | Hasta 6 semanas |
• Dolor de forma intensa y repentina, normalmente tras un mal movimiento o sobreesfuerzo. |
• Dolor lumbar intenso |
• Calor local |
| Lumbalgia subaguda | Entre 6 y 12 semanas | • Puede estar relacionada con contracturas, movimientos bruscos o una recuperación incompleta. |
• Dolor lumbar mantenido |
• Mantener la movilidad. |
| Lumbalgia crónica | Más de 12 semanas | • Dolor constante o recurrente, a menudo relacionado con desgaste de la columna, envejecimiento u otros factores mantenidos en el tiempo. | • Dolor persistente, sordo o punzante, de intensidad variable, con impacto en la actividad diaria y la calidad de vida. | • Fisioterapia, ejercicio terapéutico, educación postural y, en algunos casos, otros tratamientos médicos. |
Por qué aparece y cómo se manifiesta
La mayoría de los casos corresponden a lumbalgia inespecífica, en la que no se identifica una enfermedad estructural concreta, sino una combinación de factores como sobrecargas, falta de movilidad, debilidad muscular, gestos repetidos, posturas mantenidas o estrés. En otros casos, el dolor puede estar relacionado con patologías específicas como hernias discales, artrosis, fracturas, estenosis de canal u otros problemas de la columna.
La lumbalgia puede manifestarse como dolor sordo o agudo en la zona lumbar, con o sin irradiación hacia los glúteos o las piernas. También puede provocar dificultad para moverse, agacharse, girar la cintura, mantenerse erguido o realizar actividades cotidianas.
"No todas las lumbalgias tienen el mismo origen ni evolucionan igual. Por eso es importante valorar el tipo de dolor, cómo aparece, qué movimientos lo empeoran y qué limitaciones provoca. Esa información permite orientar mejor el tratamiento y evitar pautas genéricas que no siempre ayudan", señala la Dra. Martínez.
¿Por qué es importante la fisioterapia?
"La fisioterapia es una de las herramientas más eficaces para el abordaje de la lumbalgia, porque no solo busca reducir el dolor, sino recuperar movimiento, fuerza y confianza para volver a las actividades habituales. Además, permite identificar qué factores pueden estar manteniendo el problema y trabajar sobre ellos para disminuir el riesgo de recaídas", explica la especialista.
Entre sus principales beneficios destacan:
- Valoración individualizada
- Reducción del dolor
- Recuperación de la movilidad y la funcionalidad
- Fortalecimiento muscular
- Educación y prevención
- Menor riesgo de cronificación
El abordaje fisioterapéutico ayuda a adaptar el tratamiento a cada paciente, teniendo en cuenta el tipo de dolor, su duración, el nivel de actividad y las limitaciones que provoca en el día a día. De esta forma, no se trabaja solo sobre el síntoma, sino también sobre la causa funcional que puede estar favoreciendo la sobrecarga.
"Cuando una lumbalgia no se aborda correctamente, es más fácil que el dolor reaparezca o que la persona empiece a moverse con miedo, limitando cada vez más su actividad. La fisioterapia ayuda a romper ese círculo, recuperar una movilidad segura y prevenir que una molestia puntual termine convirtiéndose en un problema más persistente", concluye la especialista en Medicina Física y Rehabilitación del Centre Mèdic Quirónsalud Rubí.






