Mareo o vértigo: cuándo puede tener origen neurológico

El mareo y el vértigo son síntomas frecuentes, pero no significan exactamente lo mismo. A veces se utilizan como sinónimos, aunque pueden tener causas muy diferentes: desde alteraciones del oído interno hasta problemas cardiovasculares, ansiedad, bajadas de tensión o enfermedades neurológicas.
Desde el Instituto de Neurociencias Teknon
se recuerda la importancia de diferenciar el mareo del vértigo, identificar las señales que pueden orientar hacia un origen neurológico y consultar cuando los síntomas son intensos, persistentes o se acompañan de signos de alarma.
Diferencia entre mareo y vértigo
El mareo suele describirse como una sensación imprecisa de inestabilidad, aturdimiento, debilidad, visión borrosa o sensación de que uno puede caerse o perder el conocimiento.
El vértigo, en cambio, se caracteriza por una sensación de movimiento o giro. La persona puede sentir que todo gira a su alrededor o que es ella quien se mueve, aunque en realidad esté quieta.
Por qué es importante diferenciarlos
Distinguir entre mareo y vértigo ayuda a orientar el diagnóstico. El vértigo suele relacionarse con el sistema vestibular, situado en el oído interno, aunque también puede tener un origen central cuando existe afectación del cerebelo o del sistema nervioso.
El mareo, por su parte, puede deberse a múltiples causas, como bajadas de tensión, deshidratación, anemia, ansiedad, problemas visuales, alteraciones cardiovasculares o trastornos neurológicos.
Qué es el vértigo de origen neurológico
El vértigo de origen neurológico, también llamado vértigo central, aparece cuando la causa se encuentra en estructuras del sistema nervioso encargadas de integrar la información del equilibrio, como el cerebelo, el tronco cerebral o determinadas vías neurológicas.
Dentro de los trastornos del sistema nervioso central, algunas causas frecuentes de vértigo son la migraña vestibular y los problemas de origen vascular.
Cuándo sospechar un origen neurológico
La mayoría de los episodios de vértigo se relacionan con el oído interno, pero existen señales que pueden hacer sospechar una causa neurológica y requieren una valoración cuidadosa.
Señales de alerta neurológica
Conviene consultar de forma urgente si el mareo o el vértigo se acompañan de:
- Visión doble.
- Dificultad para hablar.
- Pérdida de fuerza en un brazo o una pierna.
- Alteración de la sensibilidad.
- Dificultad para caminar o pérdida marcada de coordinación.
- Dolor de cabeza intenso y repentino.
- Confusión.
- Pérdida de conciencia.
- Desviación de la boca o asimetría facial.
- Vómitos persistentes.
- Vértigo intenso de inicio brusco que no mejora.
Estos síntomas pueden indicar afectación del sistema nervioso y deben valorarse cuanto antes.
Migraña vestibular y vértigo
La migraña vestibular es una causa neurológica de vértigo o mareo recurrente. Puede aparecer en personas con antecedentes de migraña, aunque no siempre se acompaña de dolor de cabeza en todos los episodios.
Síntomas frecuentes
Puede provocar:
- Sensación de giro o inestabilidad.
- Mareo con movimientos de la cabeza.
- Sensibilidad a la luz o al ruido.
- Náuseas.
Episodios recurrentes.
- Dolor de cabeza antes, durante o después del episodio, aunque no siempre aparece.
- Identificar esta causa es importante porque su abordaje es diferente al de otros tipos de vértigo.
- Mareo, síncope y bajadas de tensión
No todo mareo tiene origen neurológico. En algunos casos, la sensación de aturdimiento, visión borrosa, sudoración, náuseas o sensación de desmayo puede estar relacionada con una bajada de tensión o un síncope.
Estos cuadros suelen aparecer tras permanecer mucho tiempo de pie, ante calor intenso, dolor, emociones fuertes o deshidratación. Aunque muchas veces son benignos, deben valorarse si se repiten, aparecen sin causa clara o se acompañan de dolor torácico, palpitaciones o pérdida de conocimiento.
El mito del vértigo cervical
Es habitual atribuir el vértigo al cuello, pero el llamado "vértigo cervical" es un concepto controvertido. El dolor cervical puede acompañar a muchos cuadros de mareo o inestabilidad, pero no siempre explica la causa del problema.
Por eso, cuando los síntomas persisten, es importante evitar diagnósticos simplificados y realizar una valoración adecuada para identificar el origen real del mareo o del vértigo.
Cómo se diagnostica el origen del mareo o vértigo
El diagnóstico comienza con una historia clínica detallada. Es importante saber cómo empezó el episodio, cuánto dura, si existe sensación de giro, si se desencadena con cambios de postura, si hay dolor de cabeza, pérdida auditiva, acúfenos, síntomas neurológicos o antecedentes de migraña.
Pruebas que pueden ser necesarias
Según el caso, pueden realizarse:
- Exploración neurológica.
- Valoración del equilibrio y la marcha.
- Exploración vestibular.
- Pruebas auditivas.
- Pruebas de imagen si se sospecha una causa central.
- Estudio cardiovascular si hay síncope, palpitaciones o pérdida de conocimiento.
La clave es orientar el estudio según los síntomas de cada paciente, evitando pruebas innecesarias y facilitando un diagnóstico preciso.
Cuándo consultar
Se recomienda consultar si el mareo o el vértigo son intensos, se repiten, limitan la vida diaria o aparecen acompañados de síntomas neurológicos.
También conviene pedir valoración si el episodio se asocia a dolor de cabeza nuevo o diferente, alteraciones visuales, pérdida de fuerza, dificultad para hablar, inestabilidad importante o pérdida de conciencia.
Escuchar el síntoma y buscar la causa
El mareo y el vértigo pueden tener muchas causas. En la mayoría de los casos no se deben a una enfermedad grave, pero cuando aparecen señales neurológicas o los síntomas son persistentes, es fundamental realizar una valoración adecuada.
Diferenciar entre mareo, vértigo periférico y vértigo de origen neurológico permite orientar el tratamiento y mejorar la calidad de vida del paciente.
Instituto de Neurociencias Teknon
El Instituto de Neurociencias Teknon
está especializado en el diagnóstico y tratamiento de patologías neurológicas y neuroquirúrgicas, ofreciendo una atención integral, personalizada y coordinada entre diferentes especialidades.
Su equipo combina experiencia clínica, tecnología avanzada y un enfoque centrado en el paciente para abordar enfermedades complejas del sistema nervioso, desde el diagnóstico precoz hasta el tratamiento y seguimiento, con el objetivo de mejorar la calidad de vida y reducir el impacto de posibles secuelas.





