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Una peca que parece distinta, un lunar que ha cambiado de color o una mancha nueva que no estaba antes suelen generar dudas cuando se revisa la piel, especialmente en los meses en los que pasamos más tiempo al sol. La mayoría de estas lesiones son benignas, pero algunos cambios pueden ser una señal de alerta y conviene saber cuándo requieren una valoración dermatológica.

El melanoma es un tipo de cáncer de piel que puede aparecer sobre un lunar previo, aunque también puede presentarse como una lesión nueva. La exposición solar intensa o repetida sin una protección adecuada es uno de los factores que puede aumentar el riesgo, por lo que la fotoprotección y la observación periódica de la piel son dos herramientas clave para detectar cambios de forma precoz.

"En dermatología insistimos mucho en que no todos los lunares o manchas tienen importancia clínica, pero sí hay cambios que deben revisarse. Una lesión que aparece de nuevo, que crece, que cambia de color o que se comporta de forma distinta al resto merece una valoración, porque el diagnóstico precoz cambia mucho el abordaje del melanoma", explica el Dr. Alessandro Giuseppe Greco, especialista en Dermatología del Hospital Quirónsalud del Vallès.


Qué cambios en la piel conviene vigilar

No todos los lunares o manchas tienen importancia clínica, y la mayoría de lesiones pigmentadas son benignas. Sin embargo, hay cambios que conviene no pasar por alto, especialmente si una lesión aparece de nuevo, crece, cambia de forma o color, sangra, pica, duele o no cicatriza.

Una herramienta útil para orientar la autoexploración es la regla ABCDE, que ayuda a identificar características sospechosas:

  • A de asimetría: una mitad del lunar no se parece a la otra.
  • B de bordes: los bordes son irregulares, dentados o poco definidos.
  • C de color: presenta varios tonos o cambios de color.
  • D de diámetro: mide más de 6 mm, aunque también pueden existir lesiones sospechosas más pequeñas.
  • E de evolución: cambia de tamaño, forma, color o aspecto con el tiempo.

"La regla ABCDE es una herramienta sencilla para que el paciente sepa cuándo debe consultar, pero no sustituye la valoración del dermatólogo. A veces una lesión no cumple todos los criterios y, aun así, puede requerir estudio si ha cambiado, sangra, pica de forma persistente o resulta claramente diferente a las demás", señala el especialista en Dermatología del Hospital Quirónsalud del Vallès.


El signo del patito feo y otros motivos de consulta

Además de la regla ABCDE, los dermatólogos utilizan el llamado "signo del patito feo". Hace referencia a aquel lunar o mancha que es claramente diferente al resto: más oscuro, más irregular, con otro color o con una evolución distinta. En estos casos, aunque no cumpla todos los criterios clásicos, conviene consultarlo.

"El llamado signo del patito feo es muy útil porque cada persona suele tener un patrón de lunares relativamente parecido. Cuando una mancha rompe ese patrón, destaca por su aspecto o evoluciona de forma distinta, conviene revisarla, aunque el cambio parezca pequeño", apunta el Dr. Greco Alessandro Giuseppe

También deben revisarse las lesiones que sangran espontáneamente sin un traumatismo claro, las que presentan dolor persistente, las heridas que no cicatrizan en unas semanas o lesiones maculares, comúnmente consideradas " manchas" que cambian de forma rápida y macroscópica

En personas con muchos lunares, antecedentes familiares de melanoma, piel clara o quemaduras solares repetidas, especialmente en la infancia o adolescencia, las revisiones dermatológicas adquieren todavía más importancia.


Fotoprotección y revisión dermatológica

La prevención del melanoma pasa por reducir la exposición solar de riesgo. Esto incluye evitar las horas de máxima radiación, utilizar fotoprotector adecuado y reaplicarlo con frecuencia, protegerse con ropa, gafas de sol y sombrero, y evitar el bronceado artificial mediante cabinas o lámparas de rayos UV.

"Las personas con piel clara, muchos lunares, antecedentes familiares de melanoma o quemaduras solares repetidas necesitan ser especialmente constantes con la fotoprotección y las revisiones. En estos casos, no se trata solo de mirar la piel cuando aparece una lesión llamativa, sino de mantener un seguimiento adaptado al riesgo de cada paciente", indica el Dr. Greco Alessandro Giuseppe

La autoexploración de la piel ayuda a detectar cambios, pero no sustituye la valoración médica cuando existe una lesión sospechosa. La consulta dermatológica permite examinar la piel con herramientas específicas, valorar si una mancha es benigna o requiere seguimiento y decidir si es necesario realizar alguna prueba o tratamiento.

"Consultar por una mancha que genera dudas no significa asumir que sea un melanoma. La mayoría de lesiones pigmentadas son benignas, pero revisarlas a tiempo nos permite diferenciar cuáles solo necesitan control y cuáles requieren tratamiento. Ese es el valor de la revisión dermatológica: actuar con criterio y evitar retrasos cuando una lesión sospechosa debe estudiarse", concluye el especialista en Dermatología del Hospital Quirónsalud del Vallès.