El reflujo crónico puede derivar en complicaciones graves si no se trata adecuadamente

El reflujo crónico puede derivar en complicaciones graves si no se trata adecuadamente

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12 de agosto de 2025
Hospital Quirónsalud Tenerifeen/health-centers/hospital-quironsalud-tenerife
Cirugía General y del Aparato Digestivoen/specialities/cirugia-general-aparato-digestivo

. El verano es una época propicia para los excesos como las comidas copiosas, las cenas tardías, las bebidas azucaradas o alcohólicas, etc. Todo ello puede desencadenar síntomas como acidez, ardor y malestar estomacal. Frente a estas molestias, muchas personas recurren a antiácidos o medicamentos inhibidores del ácido gástrico sin consultar con un especialista, olvidando que el uso prolongado de estos fármacos puede tener consecuencias importantes para la salud.

Lo que comienza como una simple acidez puede esconder un problema más complejo como es el reflujo gastroesofágico. Esta patología digestiva aparece cuando el esfínter esofágico inferior no cierra correctamente y permite que el contenido gástrico regrese hacia el esófago, provocando irritación y sensación de quemazón.

"El ácido gástrico quema la porción inferior del esófago, causando inflamación ( Esofagitis), y con el tiempo puede alterar gravemente la mucosa esofágica", explica el doctor Hermógenes Díaz, Jefe del Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo del Hospital Quirónsalud Tenerife, "A menudo", añade el especialista, "este problema se asocia con la hernia de hiato, una alteración anatómica en la que parte del estómago asciende hacia el tórax, aunque no siempre ambas condiciones van de la mano".

Los síntomas del reflujo pueden ser variados y afectar seriamente la calidad de vida. Entre los más frecuentes se encuentra la pirosis, una sensación de ardor o quemazón que aparece detrás del esternón; las regurgitaciones, es decir, el retorno del contenido del estómago hacia la boca; y el dolor abdominal epigástrico o molestias en la parte alta del abdomen. "También pueden presentarse dolor torácico inespecífico, afonía, tos persistente sin causa aparente y alteraciones del sueño, especialmente cuando el reflujo ocurre en posición horizontal durante la noche", añade el especialista

Aunque se trata de una enfermedad benigna en la mayoría de los casos, el reflujo crónico puede derivar en complicaciones graves si no se trata adecuadamente. "En algunos pacientes se desarrolla un esófago de Barrett, una condición premaligna que puede evolucionar hacia un cáncer de esófago en el largo plazo", advierte el doctor Díaz.

Tratamiento terapéutico y solución quirúrgica

El abordaje terapéutico del reflujo gastroesofágico se realiza de forma progresiva. El primer paso implica cambios en el estilo de vida como es la pérdida de peso, la eliminación del tabaco y el alcohol, evitar comidas copiosas, evitar agentes irritantes como los picantes, exceso de café y chocolate. Además, el cenar temprano, así como elevar la cabecera de la cama para dormir, pueden mejorar los síntomas.

Cuando estas medidas no son suficientes, se recurre a la terapia farmacológica. Los antiácidos y los medicamentos que reducen la acidez pueden ser útiles a corto plazo, pero su uso crónico debe estar supervisado por un médico. "No se deben tomar estos fármacos indefinidamente sin control. Algunos estudios han vinculado su consumo prolongado con efectos secundarios como daño renal, demencia o fracturas óseas", subraya el especialista.

En casos en los que los síntomas persistan o que recidiven los mismos de forma frecuente, pese al tratamiento médico, la cirugía tiene un papel determinante. Antes de indicar la misma, es preciso, aparte de la clínica del paciente, un estudio minucioso y completo para determinar si el RGE que presenta el paciente es patológico o no. Para ello es preciso realizar una Gastroscopia, una Manometría y una PH-metría esofágica. La cirugía laparoscópica, que nos permite realizar una Técnica Antirreflujo, ofrece una alternativa muy eficaz y duradera. "Esta intervención permite solucionar el problema de raíz y evitar la medicación de por vida", asegura el doctor Díaz.

La cirugía mínimamente invasiva para el tratamiento del reflujo gastroesofágico

La cirugía clásica y más frecuente, consiste, aparte de corregir la hernia de hiato, si existiera, ajustar ese hiato al paso del esófago a la cavidad abdominal y, por último, en crear un manguito con la parte superior del estómago que rodea al esófago, reforzando el esfínter esofágico inferior, creando un manguito de presión y evitando, así, el reflujo.

Existen otros tipos de técnicas antirreflujo, también, efectivas, que se realizan a determinados pacientes, tras los resultados de los estudios diagnósticos practicados. Todas las técnicas se realizan por vía laparoscópica, es decir, a través de pequeñas incisiones milimétricas, lo que nos permite una recuperación mucho más rápida y cómoda, aparte del factor estético, que también tiene su importancia, para el paciente.

"La intervención se realiza bajo anestesia general y ofrece unos resultados excelentes: el 90% de los pacientes experimenta una notable mejoría de los síntomas, y solo un 15% presenta recurrencias a los cinco años", apunta el cirujano del Hospital Quirónsalud Tenerife. Esos excelentes resultados se consiguen, no sólo por indicar correctamente la cirugía, si no que, además, la técnica la realice un cirujano experto en este tipo de cirugías funcionales.

Otro aspecto interesante, es indicar la cirugía en edades tempranas, porque un reflujo mal controlado o refractario al tratamiento médico, puede ocasionar trastornos severos de la motilidad esofágica que hagan contraindicar una cirugía antirreflujo en edades más avanzadas.



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