VaginismoVaginismo

El dolor durante las relaciones sexuales, la sensación de ardor o escozor, o las molestias intensas durante una exploración ginecológica son síntomas que muchas mujeres viven en silencio, a veces porque los normalizan y otras por vergüenza o desconocimiento.

Con motivo del Día Mundial de la Salud Sexual, conviene recordar la importancia de hablar con naturalidad de los problemas que afectan a la vida sexual. Romper tabúes permite consultar antes, poner nombre a lo que ocurre y evitar que estas molestias condicionen la vida íntima, emocional o de pareja.

"Muchas mujeres conviven con dolor, miedo o evitación durante meses o incluso años. Cuando acuden a consulta, el primer paso que damos es abrir una conversación segura para entender qué está ocurriendo y evitar que el problema se mantenga por vergüenza o falta de información", explica el Dr. Miguel Ángel Jiménez, jefe de Servicio del área de Ginecología del Hospital Universitari Sagrat Cor.


¿Qué es el vaginismo? ¿Cuáles son sus principales síntomas?

El vaginismo es una disfunción sexual femenina que provoca una contracción involuntaria de la musculatura del suelo pélvico que rodea la entrada de la vagina. Existen dos tipos principales: el vaginismo primario, que aparece en mujeres que nunca han podido mantener relaciones sexuales con penetración; y el vaginismo secundario, que se presenta después de haber mantenido relaciones sin dificultad en el pasado.

No se manifiesta igual en todas las mujeres, pero entre los síntomas más frecuentes se encuentran:

  • Dolor, ardor, escozor o sensación de bloqueo al intentar la penetración.

  • Contracción involuntaria del suelo pélvico.

  • Dificultad para introducir tampones.

  • Molestias durante exploraciones ginecológicas.

  • Miedo, ansiedad o tensión ante las relaciones sexuales.

"Una de las claves es explicar que el cuerpo puede anticipar el dolor y responder con tensión antes incluso de que se produzca la penetración. La musculatura responde de forma refleja, como un mecanismo de defensa, y eso puede generar dolor, bloqueo o evitación. Entender este funcionamiento ayuda a reducir la culpa y a enfocar el problema desde una perspectiva clínica", señala el Dr. Jiménez.


¿Cómo puede abordarse desde Ginecología?

No hay una sola causa en el origen del vaginismo. Puede estar relacionado con factores emocionales, como ansiedad, miedo al dolor, experiencias sexuales negativas, vivencias traumáticas, baja autoestima o desconocimiento del propio cuerpo. En otros casos, existen causas físicas que conviene descartar, como infecciones, inflamación, sequedad vaginal, alteraciones hormonales, dolor pélvico u otras condiciones ginecológicas.

Por eso, la valoración ginecológica es un primer paso importante. El diagnóstico es principalmente clínico y se basa en escuchar la historia de la paciente, valorar cuándo aparece el dolor, revisar antecedentes y realizar una exploración adaptada a cada caso, siempre de forma suave, progresiva y respetando sus tiempos.

El tratamiento suele ser individualizado y, en muchos casos, multidisciplinar. Puede incluir fisioterapia de suelo pélvico, apoyo psicológico o sexológico, educación sexual y tratamiento médico si se identifica una causa física asociada.

"El abordaje del vaginismo requiere tiempo, confianza y coordinación. No se trata de forzar ni de acelerar etapas, sino de acompañar a la mujer para que entienda qué le ocurre, recupere seguridad y pueda avanzar con un tratamiento adaptado a su situación", concluye el jefe de Servicio del área de Ginecología del Hospital Universitari Sagrat Cor.