Alopecia difusa

La alopecia difusa es la caída de pelo de forma generalizada y homogénea en toda la cabeza. Es un tipo de calvicie temporal y reversible.

Síntomas y causas

La alopecia difusa es la pérdida de cabello reversible que se da de forma generalizada en todo el cuero cabelludo. La caída del pelo se produce de forma homogénea debido a la reducción del tamaño de los folículos pilosos, que hace que el cabello se vuelva más fino y quebradizo, como consecuencia de una enfermedad subyacente.

El proceso es de dos tipos dependiendo de su duración. Mientras que la alopecia difusa aguda remite antes de los seis meses, la enfermedad se considera crónica cuando persiste durante más de seis meses.

El ciclo de crecimiento del cabello sano consta de tres fases: anágena (crecimiento), catágena (transición) y telógena (reposo o caída). Dependiendo de la fase folicular en la que se produce, existen dos tipos de alopecia difusa:

  • Alopecia difusa anágena: el cabello se cae cuando está en fase de crecimiento.
    • Efluvio anagénico agudo: la actividad del folículo se detiene como consecuencia de un tratamiento médico (fármacos, quimioterapia) y se pierde hasta el 90 % del pelo una vez transcurridos varios días.
    • Efluvio anagénico crónico: es una afección rara que afecta a las niñas rubias en mayor medida. El tallo piloso tiene baja adherencia al folículo, por lo que el pelo se arranca fácilmente. Suele remitir por sí solo con el paso de los años.
  • Alopecia difusa telógena: el pelo se pierde durante su fase de caída.
    • Efluvio telógeno agudo: se produce una vez transcurridos alrededor de tres meses desde el evento desencadenante, que suele ser una cirugía, estrés o una infección).
    • Efluvio telógeno crónico: suele asociarse a trastornos metabólicos o nutricionales. Se mantiene con altibajos durante varios años.
    • Efluvio por liberación inmediata de anágeno: el cabello pasa rápidamente desde la fase de crecimiento a la de caída como consecuencia de una enfermedad o de un proceso de estrés intenso.
    • Efluvio por liberación tardía de anágeno: la fase de crecimiento se prolonga en etapas de cambios hormonales, como el postparto.

El pronóstico de la alopecia difusa es generalmente bueno, ya que el cabello vuelve a crecer cuando la enfermedad que ha provocado su caída desaparece. Aunque, por lo general, es una enfermedad transitoria, es fundamental la detección temprana para revertir su progresión con una mayor garantía de éxito.

Síntomas

Los síntomas más característicos de la alopecia difusa son:

  • Miniaturización del cabello: el pelo es cada vez más fino y de por calidad.
  • Disminución de la densidad capilar: se pierde volumen y densidad, ya que el pelo se vuelve más lacio y seco.
  • Pérdida rápida del pelo en todo el cuero cabelludo, pero que no afecta al vello de otras partes del cuerpo. La caída de cabello, sobre todo en determinadas épocas del año o en momentos estresantes de la vida, puede ser preocupante pero no tratarse de una patología. Solamente se considera que un paciente tiene alopecia cuando pierde más de 100 cabellos al día.
  • Cuando el proceso está avanzado, comienza a verse el cuero cabelludo.

A diferencia de otros tipos de alopecia, la alopecia difusa no presenta descamación, irritación, picor ni inflamación de la piel del cuero cabelludo.

Causas

Las causas más frecuentes de la alopecia difusa son:

  • Estrés físico: enfermedades graves, infecciones o intervenciones quirúrgicas.
  • Estrés emocional: ansiedad, depresión.
  • Desequilibrios hormonales: los más comunes son el embarazo, postparto, la menopausia, el hipotiroidismo y el hipertiroidismo.
  • Algunos medicamentos, como los anticoagulantes, la quimioterapia o los utilizados para tratar la hipertensión.
  • Enfermedades autoinmunes.
  • Deficiencias nutricionales: la carencia de hierro, zinc, vitamina B o proteínas puede contribuir a la alopecia.

La caída del cabello suele producirse entre dos y cuatro meses después de que suceda el factor desencadenante, por lo que puede dificultar el diagnóstico.

Factores de riesgo

Los factores que aumentan el riesgo de padecer alopecia difusa son:

  • Sexo: las mujeres suelen ser más propensas debido a las fluctuaciones hormonales a lo largo de su vida (embarazo, postparto, menopausia, síndrome de ovario poliquístico). Aun así, también se da con frecuencia entre los hombres.
  • Anemia ferropénica: falta de hierro.
  • Dietas estrictas que lleven a tener carencias nutricionales.
  • Enfermedades graves, cirugías, fiebre elevada, ansiedad o situaciones de duelo que causen estrés físico o emocional.
  • Enfermedades sistémicas, es decir, que afectan a todo el cuerpo.
  • Abuso de productos químicos en el cabello.

Complicaciones

La alopecia difusa puede derivar en las siguientes complicaciones:

  • Impacto psicológico profundo: ansiedad, baja autoestima, depresión, aislamiento social.
  • Hipersensibilidad en el cuero cabelludo.
  • Al estar el cuero cabelludo más expuesto, aumenta el riesgo de fotoenvejecimiento o cáncer de piel.

Prevención

Tener un estilo de vida saludable y buenos hábitos de cuidado capilar es la mejor forma de prevenir la alopecia difusa, aunque no siempre se puede evitar. Entre las principales recomendaciones, destacan las siguientes:

  • Seguir una dieta equilibrada rica en proteínas, minerales y vitaminas.
  • Practicar ejercicio de forma regular.
  • Mantener una buena rutina de sueño.
  • En la medida de lo posible, controlar el estrés.
  • Corregir los desequilibrios hormonales con la supervisión de un médico especializado.
  • Cuidar y lavar el cabello y el cuero cabelludo adecuadamente.
  • Cepillado suave a diario del cabello.
  • Proteger el cuero cabelludo del sol.
  • Evitar los peinados tirantes, el exceso de calor en el pelo y el uso de productos químicos agresivos (tintes, alisados, permanentes).

¿Qué médico trata la alopecia difusa?

La alopecia difusa se trata en la especialidad de Dermatología médico-quirúrgica y Venereología.

Diagnóstico

La alopecia difusa se diagnostica con los siguientes procedimientos:

  • Historia clínica: se estudian los antecedentes médicos y familiares del paciente, así como su estilo de vida. Además, se analizan los eventos significativos que hayan sucedido en los meses previos a percibir la caída, para identificar la causa de la alopecia.
  • Observación directa: se comprueba visualmente el estado y las características del cabello, el cuero cabelludo y los folículos pilosos.
  • Prueba del tirón (pull test): el especialista tira suavemente de un mechón de cabello, compuesto por alrededor de 40 pelos, para comprobar cuántos se desprenden. Si se caen más de seis cabellos, se confirma la alopecia. El test se repite en varias zonas del cuero cabelludo.
  • Tricoscopia: se consiguen imágenes ampliadas del cuero cabelludo y los folículos pilosos para observar aquello que una inspección visual normal no detecta. Es un procedimiento no invasivo que ayuda a determinar el tipo de alopecia.
  • Análisis de sangre: proporciona información útil sobre el estado general de salud del paciente. Ayuda a detectar procesos infecciosos, déficits nutricionales o alteraciones hormonales.
  • Biopsia capilar: es muy raro que se utilice en casos de alopecia difusa, solamente es necesaria si resulta complicado determinar el tipo de alopecia que tiene el paciente. Para ello, se toma una muestra de tejido del cuero cabelludo y de un folículo piloso para analizarlo con detenimiento en el laboratorio con ayuda de un microscopio.

Tratamiento

La alopecia difusa suele remitir por sí misma cuando desaparece la causa que la provoca. Por lo tanto, los tratamientos se centran en la causa subyacente.

Para favorecer el crecimiento del cabello y mejorar su calidad, se puede optar por:

  • Minoxidil: medicación tópica en forma de lociones o espumas para estimular el crecimiento.
  • Fototerapia o terapia láser: se aplica luz láser de baja intensidad en toda la superficie del cuero cabelludo para favorecer el crecimiento del pelo y mejorar la densidad del cabello.
  • Mesoterapia capilar: se inyectan vitaminas, aminoácidos o medicamentos para frenar la caída, aumentar el grosor y propiciar el crecimiento del pelo.
  • Plasma rico en plaquetas: se toma una muestra de sangre del propio paciente para tratarla en el laboratorio y obtener plasma rico en plaquetas que se inyecta en el cuero cabelludo. Como resultado, se estimula la actividad de los folículos pilosos.
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