Dolor de estómago
El dolor de estómago provoca molestias de intensidad variable en la zona del cuerpo localizada entre el esternón y el ombligo. Aunque suele estar originado por molestias gástricas, puede ser el síntoma de afecciones coronarias o vasculares.
Síntomas y causas
El dolor de estómago se refiere a las molestias que se sienten en el epigastrio, que es la región corporal que se extiende desde el final del esternón hasta el ombligo. Puede tener orígenes diversos, desde patologías leves hasta afecciones graves que suponen un riesgo para la vida del paciente.
Dependiendo de su evolución, el dolor de estómago puede ser agudo (de duración corta) o crónico (persiste durante varios meses). Si se tienen en cuenta sus características, se clasifica en dolor localizado (en una zona específica) o generalizado (afecta a una gran parte del abdomen).
El pronóstico del dolor de estómago varía en función de la causa subyacente, aunque en la mayoría de los casos es de naturaleza benigna y se resuelve sin complicaciones. Para descartar afecciones graves, es fundamental acudir al especialista cuando las molestias son persistentes o están acompañadas de otros síntomas severos.
Síntomas
El dolor de estómago se manifiesta de las siguientes formas:
- Dolor sordo: molestia constante de naturaleza difusa, es decir, que cuesta localizar.
- Ardor o acidez: sensación de quemazón en la boca del estómago o en el pecho.
- Calambres: contracciones musculares lacerantes.
Se considera que el dolor de estómago es una emergencia médica en los siguientes casos:
- Dolor intenso de aparición repentina.
- Dolor leve que aumenta progresivamente con el paso de las horas.
- Dolor acompañado de:
- Fiebre superior a 38°C.
- Vómitos persistentes.
- Vómitos o heces con sangre.
- Abdomen duro.
- Mareos o desmayos.
- Sudoración fría.
- Dolor de estómago durante el embarazo.
- Dolor tras un accidente o un traumatismo.
Causas
El dolor de estómago puede tener causas muy diversas. Algunas de las más frecuentes son:
- Gastroenteritis: inflamación del revestimiento del estómago y el intestino.
- Gases: acumulación de aire en el estómago como consecuencia de comer rápido, masticar chicle, fumar o por la acumulación de alimentos sin fermentar.
- Dispepsia: se conoce normalmente como indigestión. Son molestias provocadas por comer en exceso o ingerir alcohol, café o alimentos grasos y picantes.
- Gastritis: inflamación e irritación de la mucosa gástrica (revestimiento del estómago).
- Intoxicación alimentaria: consumir alimentos o bebidas contaminados con sustancias químicas, parásitos, bacterias o virus.
- Intolerancia alimentaria: reacción adversa a los alimentos cuando el sistema digestivo no los puede descomponer adecuadamente. Normalmente se debe a la falta de enzimas y no está relacionada con la acción del sistema inmunológico.
- Alergias alimentarias: reacción del sistema inmunitario ante un alimento, que el organismo identifica como nocivo, aunque suele ser inocuo.
- Estreñimiento: las heces se desplazan excesivamente lento por el tracto intestinal. Se caracteriza por tener menos de tres deposiciones a la semana, con heces secas y duras.
- Enfermedad por reflujo gastroesofágico: el contenido estomacal asciende desde el estómago hasta el esófago.
- Apendicitis: inflamación del apéndice.
- Úlcera péptica: llaga abierta en el revestimiento del estómago
- Aneurisma aórtico abdominal: dilatación de la parte inferior de la aorta, que termina a la altura del ombligo.
- Colecistitis: inflamación de la vesícula biliar.
- Infarto de miocardio: bloqueo del flujo sanguíneo en el corazón.
- Oclusión intestinal: bloqueo, total o parcial, del intestino que impide que los alimentos y los gases pasen de forma natural.
- Isquemia mesentérica: obstrucción del flujo sanguíneo en el intestino.
- Cálculo renal: formación de piedras en los riñones.
- Peritonitis: inflamación de la membrana que recubre la cavidad abdominal.
- Hemorragia interna: rotura de un vaso sanguíneo que provoca la pérdida de sangre en el interior del cuerpo.
- Cáncer de estómago.
- Cáncer de páncreas.
- Cáncer de intestino delgado.
Factores de riesgo
Además de padecer alguna de las enfermedades cuyo síntoma es el dolor de estómago, el riesgo de padecer este tipo de molestias es mayor en los siguientes casos:
- Dieta poco equilibrada, rica en alimentos grasos o muy condimentados.
- Comer demasiado rápido.
- Tabaquismo: además de propiciar la llegada de aire al estómago, la nicotina relaja el esfínter esofágico inferior aumentando las probabilidades de que reflujo gastroesofágico.
- Consumo excesivo de alcohol.
- Embarazo: los cambios hormonales relajan los músculos digestivos y la presión física por el crecimiento del útero oprime el estómago.
- Obesidad: el exceso de grasa abdominal ejerce una presión constante sobre el estómago.
- Estrés.
- Ansiedad.
- Medicamentos: el uso continuado de antiinflamatorios no esteroideos.
Complicaciones
Las complicaciones del dolor de estómago están condicionadas por la enfermedad subyacente. Algunas de las más frecuentes son:
- Deshidratación: cuando el malestar está acompañado de vómitos o diarrea.
- Pérdida de peso excesiva.
- Metástasis, en los casos de cáncer.
- En casos extremos, muerte.
¿Qué médico trata el dolor de estómago?
El dolor de estómago se trata, en la mayoría de los casos, en la especialidad de Cirugía general y del aparato digestivo, Aparato digestivo o en Medicina familiar y comunitaria. Es posible que sea un síntoma que deba abordarse en Cardiología, Alergología o Angiología y Cirugía vascular.
Diagnóstico
El diagnóstico de las causas del dolor de estómago requiere un abordaje diferente dependiendo de los síntomas que acompañan a las molestias y la enfermedad de la que se sospeche. Los procedimientos más habituales son:
- Historia clínica: se recopila información sobre los antecedentes médicos, los hábitos de vida y la salud general del paciente.
- Exploración física: se palpa el abdomen para detectar posibles masas, inflamación o rigidez. También se buscan puntos de dolor.
- Análisis de sangre y orina: ofrecen información sobre posibles procesos infecciosos o inflamatorios, alteraciones endocrinas o problemas hepáticos.
- Análisis de heces: la presencia de sangre en las heces indica la posibilidad de que haya un sangrado en el tubo digestivo.
- Pruebas de diagnóstico por imagen: permiten observar el interior del organismo.
- Ecografía: se utilizan ultrasonidos para conseguir imágenes en tiempo real. Suele utilizarse para diagnosticar apendicitis o cálculos renales.
- Tomografía axial computarizada (TAC): se emiten rayos X desde ángulos diversos para crear una imagen tridimensional. Es útil en el diagnóstico de apendicitis o tumores cancerosos.
- Radiografía: utiliza rayos X para lograr una representación plana del abdomen. Es habitual en el diagnóstico de obstrucciones intestinales.
Endoscopia: se introduce un tubo flexible con una cámara en el extremo a través de la boca y se desliza suavemente hasta el estómago para observar el estado de las estructuras del sistema digestivo.
Tratamiento
El dolor de estómago remite si se hacen cambios en la dieta. Aunque no interfiere en el tiempo que tarda en curarse la enfermedad que lo provoca, los pacientes sienten síntomas más leves cuando se evitan los picantes, las especias o el café. También se recomienda evitar las comidas copiosas y limitar el tiempo que se dedica a ingerirlas.
Los síntomas también mejoran al dejar de fumar, ya que el tabaco aumenta la secreción de ácidos estomacales y disminuye la segregación de bicarbonato, moco y prostaglandinas encargadas de neutralizar el ácido y proteger la superficie epitelial del estómago. Además, reduce el flujo sanguíneo y, por lo tanto, impide su correcto funcionamiento.
Además de las recomendaciones generales, cada enfermedad asociada al dolor de estómago debe tratarse de una forma diferente:
- Gastroenteritis: retomar la ingesta de sólidos una vez que se toleran los líquidos. Después seguir una dieta blanda en la que se introduzcan los alimentos progresivamente.
- Gases: se recomienda comer despacio, evitar los chicles, no fumar y reducir el consumo de bebidas gaseosas y determinados alimentos, como el brócoli, la coliflor, las legumbres o los edulcorantes artificiales.
- Dispepsia: realizar entre 5 y 6 comidas frugales al día, masticar despacio, esperar un tiempo para tumbarse después de comer y evitar los alimentos que aportan gases. Es posible que sea necesario tomar protectores estomacales o antiácidos.
- Gastritis: además de seguir una dieta blanda, se administran inhibidores de la bomba de protones, antagonistas H2 o antiácidos para neutralizar el exceso de producción de ácido en el estómago. Si se detecta la bacteria Helicobacter pylori, se prescriben antibióticos.
- Intoxicación alimentaria: reponer los líquidos para evitar la deshidratación es fundamental. Además, es posible que sea adecuado tomar, con prescripción médica, antibióticos o antiparasitarios.
- Intolerancia alimentaria: la principal estrategia es la eliminación de la dieta de aquellos alimentos que causan la intolerancia. En los casos más graves, se deben tomar antibióticos o probióticos para restablecer el equilibrio en la flora intestinal.
- Alergias alimentarias: además de dejar de consumir los alimentos que provocan la alergia, se toman antihistamínicos si los síntomas son leves y epinefrina o adrenalina si se produce una reacción grave.
- Estreñimiento: los síntomas mejoran aumentando el consumo de agua y zumos naturales, tomando entre 25 y 30 gramos diarios de fibra (fruta, verdura, cereales integrales, legumbres) y hacer ejercicio de forma regular.
- Enfermedad por reflujo gastroesofágico: el malestar remite cuando el paciente mantiene un peso saludable y no fuma, además de que se recomienda no tumbarse justo después de comer. Además, se prescriben inhibidores de la bomba de protones o bloqueadores de H2 para reducir el ácido del estómago. Los casos más graves requieren cirugía para restablecer la función del esfínter esofágico.
- Apendicitis: se extirpa el apéndice en una intervención quirúrgica de urgencia para evitar que se rompa.
- Úlcera péptica: se reduce el ácido del estómago con medicamentos y, si es necesario, también se toman antibióticos. En raras ocasiones se trata mediante cirugía.
- Aneurisma aórtico abdominal: mientras que los pequeños solamente requieren un control periódico, los grandes se reparan en una intervención quirúrgica en la que se refuerza la pared vascular.
- Colecistitis: el ayuno, la rehidratación y los medicamentos analgésicos o antibióticos mejoran los síntomas. Además, suele ser necesario extraer los cálculos mediante cirugía. En los casos más graves, se extirpa la vesícula por completo.
- Infarto de miocardio: suele tratarse con medicamentos anticoagulantes, trombolíticos, betabloqueantes o antiagregantes plaquetarios para evitar la formación de coágulos y reducir el esfuerzo del corazón. La obstrucción de las arterias se retira mediante una angioplastia con balón o un bypass coronario.
- Oclusión intestinal: para una oclusión parcial se recomienda una dieta baja en fibras, ya que suele resolver el problema sin necesidad de cirugía. En oclusiones totales o parciales que no desaparecen con cambios en la alimentación, se realiza una intervención quirúrgica para retirar la obstrucción.
- Isquemia mesentérica: es necesaria una cirugía para eliminar el coágulo o ensanchar el vaso taponado.
- Cálculo renal: aunque en algunos casos se expulsan por sí solos, puede ser necesario utilizar ondas de choque para fraccionar los cálculos más grandes o, incluso, extirparlos en una intervención quirúrgica.
- Peritonitis: el tratamiento suele consistir en una combinación de antibióticos y cirugía para extraer el tejido infectado.
- Hemorragia interna: en los casos más graves, se precisa una trasfusión de sangre y una cirugía para reparar el vaso dañado.
- Cáncer: suele requerir un tratamiento combinado con quimio, radio o inmunoterapia y cirugía para extirpar las células tumorales.






































































































