Dolor de oído
El dolor de oído es la manifestación de diversas enfermedades tanto del propio oído como de las estructuras cercanas. Es un síntoma frecuente tanto en niños como en adultos.
Síntomas y causas
El dolor de oído, cuyo término médico es otalgia, es un síntoma frecuente de patologías diversas que afectan tanto a niños como a adultos. Es raro que el malestar sea bilateral, es decir, en la mayoría de los casos el dolor se produce en un solo oído.
Existen dos tipos de dolor de oído en función de los motivos por los que se produzca:
- Otalgia primaria: es la manifestación de afecciones del propio oído, más frecuente en niños.
- Otalgia secundaria: se produce como consecuencia de una enfermedad de las estructuras cercanas (mandíbula, garganta, cuello, dientes). Suele ser la causa principal de dolor de oído en adultos.
Hay formas de calmar la otalgia para mejorar el estado del paciente, pero el pronóstico del dolor de oído depende de la gravedad de la causa subyacente. Por este motivo, es importante llegar a un diagnóstico preciso y temprano para aplicar el tratamiento más adecuado en cada caso.
Síntomas
Los síntomas característicos de la otalgia son:
- Dolor de oído: varía en función de la causa que lo provoca. Puede ser leve o intenso, además de presentarse repentinamente o de forma gradual. En algunos casos, empeora al tocar la oreja o masticar.
- Pérdida auditiva: se oyen los sonidos amortiguados o hay dificultad para oír. Salvo en situaciones muy graves, es un síntoma temporal.
- Tinnitus: ruidos o zumbidos en el oído.
- Secreciones: es frecuente que el oído supure líquido o pus cuando el dolor proviene de una infección. En algunos casos, puede expulsar sangre.
- Picor en el canal auditivo.
- Enrojecimiento del conducto auditivo.
- Inflamación.
Los signos relacionados con una infección de oído, más frecuente entre los niños, suelen ser (además de la otalgia):
- Fiebre.
- Malestar general.
- Irritabilidad que, en el caso de los bebés, se manifiesta en forma de llanto inconsolable.
- Congestión nasal.
- Dolor de garganta.
- Tos.
- Dolor referido: el malestar se percibe también en la mandíbula, la cabeza o el cuello.
- Mareo o vértigo.
Causas
El dolor de oído puede tener causas muy diversas, entre las que destacan:
- Otalgia primaria: se debe a afecciones en el oído:
- Otitis media: infección en el oído medio, situado detrás del tímpano y compuesto por la cadena de huesecillos, la trompa de Eustaquio, la cavidad timpánica y las celdas mastoideas.
- Otitis externa: infección del oído externo, que es la parte visible del sistema auditivo. Está formado por la oreja (pabellón auricular) y el conducto auditivo externo.
- Foliculitis aguda: infección bacteriana que afecta a los folículos pilosos de la piel del oído.
- Miringitis bullosa: infección vírica o bacteriana que produce la inflamación del tímpano y la formación de pequeñas ampollas rellenas de líquido o sangre.
- Herpes ótico o síndrome de Ramsay Hunt: infección causada por la reactivación del virus de la varicela-zóster que daña los nervios faciales y auditivos.
- Barotrauma: lesión producida por un desequilibrio brusco de la presión entre el oído medio y el externo. Suele darse en los despegues y aterrizajes de aviones o en el descenso y ascenso para el buceo.
- Perforación timpánica: se trata de un desgarro o un orificio en la membrana que separa el oído medio del externo (tímpano). Puede ser la consecuencia de un traumatismo, un barotrauma o una infección.
- Mastoiditis: infección bacteriana del mastoideo, que es el hueso situado detrás del oído.
- Disfunción crónica de la trompa de Eustaquio: es la obstrucción del conducto que conecta la garganta con el oído medio (trompa de Eustaquio). Como consecuencia, no se adapta correctamente para mantener las presiones entre el oído interno y el medio igualadas.
- Obstrucción del canal auditivo: puede producirse por la acumulación de cerumen, jabón o agua, además de por la presencia de un objeto extraño.
- Tumores en el oído: los más frecuentes son los carcinomas de células basales o los de células escamosas. El dolor suele indicar que la neoplasia está localizada en el conducto auditivo externo.
- Pericondritis: infección bacteriana del tejido que recubre el cartílago de la oreja.
- Condritis: inflamación del cartílago auricular, normalmente, derivada de la pericondritis.
- Otalgia secundaria: es la consecuencia de una patología en una zona que comparte nervios con el oído:
- Trastornos de la articulación temporomandibular:
- Artritis: inflamación o degeneración de la articulación que limita la capacidad de abrir y cerrar la boca.
- Bruxismo: es el hábito de apretar los dientes de forma involuntaria, especialmente mientras se duerme.
- Maloclusión: encaje incorrecto de las arcadas superior e inferior por una mala alineación de los dientes.
- Traumatismos.
- Infección dental: acumulación de bacterias en la pulpa del diente, la encía o el hueso.
- Migrañas: dolor de cabeza acompañado de náuseas, vómitos y mayor sensibilidad a la luz o el sonido.
- Alergias: la alergia a los ácaros del polvo, al moho o al pelo de los animales, entre otras, pueden causar una inflamación que bloquea la trompa de Eustaquio.
- Tos severa.
- Parotiditis (paperas): inflamación de la glándula parótida producida por una infección vírica.
- Sinusitis: inflamación de la mucosa que recubre los senos paranasales (cavidades llenas de aire que hay en los huesos que rodean la nariz) debido a una infección o una alergia.
- Amigdalitis: inflamación de las amígdalas derivada de una infección por virus o bacterias.
- Aftas orales: úlceras dolorosas que aparecen en la mucosa bucal.
- Reflujo ácido faringolaríngeo: el ácido estomacal asciende hasta la laringe y la faringe.
- Tiroiditis: inflamación de la glándula tiroides como consecuencia de una infección vírica o un trastorno autoinmune.
- Adenopatía inflamatoria: inflamación de los ganglios linfáticos como respuesta a una infección en el organismo.
- Espondilosis cervical: enfermedad degenerativa de la columna cervical que causa el desgaste de los discos, las vértebras y los ligamentos.
- Trastornos de la articulación temporomandibular:
Factores de riesgo
El riesgo de padecer dolor de oído es mayor en los siguientes casos:
- Edad: los niños son más propensos a la otalgia porque suelen contraer infecciones con mayor frecuencia.
- Baños de inmersión frecuentes, ya que propician la acumulación de agua y cerumen.
- Tendencia a acumular cerumen.
- Actividades que propician los cambios de presión (avión, buceo).
- Introducción de objetos en el oído: el uso de bastoncillos o de auriculares puede producir daños estructurales y propiciar la entrada de bacterias.
- Alergias.
- Exposición al humo del tabaco.
- Exposición directa al frío del pabellón auditivo.
- Vivir en climas muy fríos.
Complicaciones
Las enfermedades que causan dolor de oído pueden derivar en las siguientes complicaciones:
- Pérdida de audición permanente.
- Otitis crónica: infecciones reiteradas que hacen que la supuración se vuelva persistente.
- Vértigo derivado de las infecciones en el oído interno.
- Parálisis facial, cuando el nervio facial se ve afectado.
- Meningitis: inflamación de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal (meninges) producida por una infección.
- Abscesos cerebrales: acumulación de pus que queda encapsulada en el tejido cerebral.
- Retrasos en el habla en menores con infecciones de oído recurrentes.
- Lesiones en tímpano: perforación o desgarro.
¿Qué médico trata el dolor de oído?
Dependiendo de la gravedad de la afección que lo provoca, el dolor de oído se trata en las especialidades de Medicina familiar y comunitaria, Pediatría y sus áreas específicas, Otorrinolaringología, Neurología u Oncología médica.
Diagnóstico
El diagnóstico de la otalgia es clínico, ya que se basa en la historia médica del paciente y en el estudio de sus síntomas. Para determinar su origen, se procede a un examen físico del oído en el que se observa, con ayuda de una luz (otoscopio), el pabellón auricular, el conducto auditivo externo y el tímpano. De esta forma, es fácil identificar la otitis, la acumulación de cerumen o la rotura timpánica. También se observan la nariz y la garganta para determinar si hay inflamación o infección.
Cuando se sospecha que el origen del dolor de oído es otro, se recurre a pruebas adicionales:
- Audiometría: se evalúa la capacidad de escuchar los sonidos mediante la exposición a pitidos de distinto volumen y duración que el paciente indica cuándo comienza a oír.
- Endoscopia: se utiliza un tubo flexible con una cámara en su extremo para examinar los canales auditivo y nasal.
- Revisión odontológica: se comprueba el estado de los dientes, las encías y la mucosa bucal. Es posible que se haga una radiografía para observar los huesos.
- Radiografía de la articulación temporomandibular: se obtienen imágenes con rayos X que permiten detectar daños en su estructura.
- Pruebas de imagen: la resonancia magnética o el TAC (tomografía axial computarizada) ofrecen una representación detallada de las estructuras del oído, la cabeza y el cuello. De esta forma, se detectan inflamaciones, infecciones, daños estructurales o tumores.
Tratamiento
El dolor de oído se alivia tomando las siguientes medidas:
- Colocar compresas frías o calientes sobre el oído durante unos minutos.
- Descansar con el torso elevado para evitar un aumento de presión en el oído medio que cause mayor dolor.
- Paracetamol o ibuprofeno si el malestar persiste.
- Masticar chicle o tragar (en los bebés, se recomienda que tomen el biberón o se amamanten) durante los cambios de presión en viajes en avión o ascensos a latitudes altas.
Los tratamientos de la otalgia se deben adaptar a las causas que lo provocan. Los más habituales son:
- Otitis y otras infecciones bacterianas: antibióticos orales o tópicos (en forma de gotas).
- Perforación timpánica: tiene diversos abordajes:
- Es probable que el tímpano se regenere por sí solo con el paso del tiempo, por lo que se recomiendan revisiones periódicas y mantener el oído seco.
- Parche timpánico: si no se regenera, se coloca un parche creado con tejido del propio paciente que estimula la cicatrización del desgarro.
- Timpanoplastia: si el parche no es suficiente, se procede a una intervención endoscópica en la que se limpia la zona, se coloca un tejido de mayor tamaño en el lugar del tímpano y se reemplazan los huesecillos que puedan estar dañados.
- Obstrucción del canal auditivo: se procede a la irrigación médica en la que se aplica agua tibia con una solución salina en el canal auditivo para desobstruirlo. Cuando el líquido sale al exterior, arrastra los restos de cerumen u otros objetos que puedan estar atrapados.
- Tumores en el oído: suelen extirparse quirúrgicamente y, posteriormente, se aplica un tratamiento con quimio o radioterapia para destruir las células cancerosas que hayan podido quedar en el organismo.












































































































