Esguince de tobillo
El esguince de tobillo se produce cuando uno o varios de los ligamentos de la articulación se rompe o estira en exceso.
Síntomas y causas
El esguince de tobillo es el desgarro o la distensión (estiramiento) de los ligamentos que mantienen los huesos de la articulación unidos. Suele producirse por una torcedura o un giro extraño mientras se transita por una superficie irregular.
Existen tres tipos diferentes de esguince de tobillo dependiendo de la gravedad de la lesión:
- Esguince de tobillo de grado 1: es el caso más leve. Hay una distensión o una rotura parcial de las fibras del ligamento.
- Esguince de tobillo de grado 2: existe una rotura parcial del ligamento y, aunque es significativa, se mantiene la continuidad. Es el tipo más frecuente.
- Esguince de tobillo de grado 3: la rotura del ligamento es total, por lo que se produce inestabilidad articular.
El pronóstico del esguince de tobillo es eminentemente bueno, ya que suele curarse en pocas semanas (entre cuatro y seis) siguiendo el tratamiento adecuado y haciendo reposo. Sin embargo, los casos más graves pueden necesitar más tiempo para recuperarse.
Síntomas
Los síntomas del esguince de tobillo varían dependiendo de su grado. Los más destacados son:
- Grado 1: se produce una inflamación leve y se siente dolor ante la compresión o el movimiento, pero se puede caminar.
- Grado 2: hay una inflamación visible y hematoma. Normalmente, se puede caminar aunque causa dolor.
- Grado 3: causa dolor intenso, hematoma e inflamación severa. El movimiento está claramente limitado. En estos casos más graves, es habitual que el esguince esté asociado a una fractura ósea.
Causas
El esguince se produce cuando el tobillo se fuerza en exceso, hasta una posición fuera de lo normal. Como consecuencia, uno o más ligamentos se dañan. Las causas más frecuentes son:
- Caídas fortuitas que hacen que el tobillo se tuerza.
- Caminar o correr en una superficie irregular.
- Después de un salto, caer mal sobre un pie.
- Recibir un pisotón mientras se está en movimiento.
Factores de riesgo
Los factores que aumentan el riesgo de sufrir un esguince de tobillo son:
- Edad: es más frecuente en adolescentes, ya que la pubertad hace que la elasticidad aumente. Además, suele ser el comienzo de la práctica deportiva de mayor intensidad.
- Práctica deportiva: es una lesión habitual en deportes que implican cambiar de dirección rápidamente o saltar.
- Antecedentes personales de esguince o rotura de tobillo.
- Calzado inadecuado, como el uso de un tacón excesivamente alto.
Complicaciones
Los esguinces de tobillo graves o que no se curan adecuadamente pueden causar las siguientes complicaciones:
- Inestabilidad crónica con mayor propensión a las lesiones.
- Esguinces recurrentes.
- Dolor persistente.
- Rigidez: la formación de fibrosis en los tejidos limita el rango de movimiento.
- Alteración de la marcha para compensar el dolor o la inestabilidad.
- Artrosis: desgaste del cartílago, dolor y limitación funcional.
- Artritis: inflamación articular y movilidad reducida.
Prevención
El esguince de tobillo puede prevenirse siguiendo estas recomendaciones:
- Calentar antes de la práctica deportiva.
- Estirar una vez finalizado el ejercicio.
- Evitar las superficies irregulares, sobre todo al correr o hacer deporte.
- Utilizar calzado adecuado para la actividad que se vaya a realizar.
- Limitar el uso de zapatos de tacón.
- Fortalecer los músculos para que las articulaciones estén protegidas.
- Si el tobillo está debilitado como consecuencia de lesiones previas, utilizar tobilleras durante la práctica deportiva.
¿Qué médico trata el esguince de tobillo?
El esguince de tobillo se trata en las especialidades de Traumatología y Cirugía ortopédica, Medicina de la educación física y el deporte, Pediatría y sus áreas específicas o Medicina familiar y comunitaria.
Diagnóstico
El diagnóstico del esguince de tobillo incluye los siguientes abordajes:
- Historia clínica: se recopilan datos de interés sobre los antecedentes médicos del paciente, su estado general de salud, su estilo de vida y los síntomas que ha percibido.
- Examen físico: se observan el tobillo, el pie y la parte inferior de la pierna. Además, se presionan puntos específicos para detectar si hay dolor e inflamación. También se mueve la articulación para evaluar el rango de movimiento y las molestias que se producen.
- Ecografía: se emplean ondas de ultrasonido para conseguir imágenes de los ligamentos y los tendones en tiempo real. Es útil para comprobar la respuesta de los tejidos blandos ante el movimiento.
- Resonancia magnética: se consiguen imágenes de los ligamentos y el resto de estructuras blandas con ondas de radio y un campo electromagnético.
- Radiografía: se utiliza una cantidad mínima de rayos X para obtener imágenes de los huesos y descartar fisuras o fracturas.
- Tomografía computarizada: se emiten rayos X desde distintos ángulos para conseguir una imagen tridimensional de los huesos de la articulación que permite detectar lesiones leves que no se ven en una radiografía convencional.
Tratamiento
El tratamiento es diferente para los distintos grados de esguince de tobillo. Los abordajes más eficaces son:
- Grado 1: el protocolo PRICE (Protection, Rest, Ice, Compression and Elevation) suele ser suficiente:
- Protección: inmovilizar el tobillo con un vendaje, una férula o una órtesis que mantenga la funcionalidad.
- Reposo: no apoyar el tobillo dañado al caminar.
- Hielo: aplicar hielo sobre la articulación lesionada para calmar el dolor y rebajar la hinchazón.
- Compresión: colocar un vendaje que aplique presión (sin ser excesiva) en el tobillo para reducir la inflamación y proporcionar soporte.
- Elevación: mantener el tobillo dañado por encima del nivel del corazón para reducir el edema.
Para calmar el dolor, si es persistente, se pueden administrar analgésicos. Para disminuir la inflamación, pueden ser necesarios antiinflamatorios por vía oral o tópica.
- Grado2: se combina el protocolo PRICE con el uso de una férula para caminar. Para la rehabilitación, suele ser necesaria la fisioterapia para mantener la amplitud de movimiento, bajar la inflamación y aumentar la fuerza de los músculos que rodean el tobillo.
- Grado 3: es frecuente que se inmovilice el tobillo con yeso para evitar cualquier movimiento y acelerar la recuperación. La fisioterapia es fundamental para restablecer el movimiento y la fuerza, además de mejorar el equilibrio. En ocasiones, aunque es un abordaje controvertido, es necesaria la cirugía para reparar o reconstruir el ligamento dañado.






































































































