Hidradenitis supurativa

Todo sobre las causas, los síntomas y los tratamientos de la formación de abscesos en los pliegues de la piel.

Síntomas y causas

La hidradenitis supurativa, también llamada hidrosadenitis o acné inverso, es una enfermedad inflamatoria no contagiosa por la que se forman pequeñas protuberancias dolorosas bajo la piel, que popularmente se conocen como golondrinos. Es una enfermedad crónica en la que se manifiestan los síntomas de forma intermitente en brotes de distinta intensidad.

Las protuberancias aparecen principalmente en los grandes pliegues de la piel, es decir, en las axilas, las ingles, los genitales externos, los glúteos, la zona perineal (entre el ano y los genitales), la zona perianal (alrededor del ano) y, en las mujeres, la región submamaria, en zonas donde hay más sudor y glándulas sebaceas o donde la piel tiene más roce.

Los especialistas no siempre identifican la hidradenitis supurativa con facilidad, ya que los síntomas son inespecíficos. Por lo tanto, es habitual que el diagnóstico tarde varios años en llegar, aunque cada vez se está avanzando más en este aspecto.

La hidrosadenitis no tiene cura, por lo que los tratamientos se enfocan en paliar los síntomas y espaciar los brotes para mejorar la calidad de vida de los pacientes. El pronóstico varía dependiendo de las características del paciente y la gravedad de la enfermedad, pero suele ser bueno si se siguen las pautas indicadas por el especialista.

Síntomas

Los síntomas habituales de la hidradenitis supurativa son:

  • Nódulos dolorosos: son bultos de tamaño pequeño que se inflaman en zonas en las que la piel es muy sensible.
  • Abscesos: protuberancias llenas de pus que, además de dolor, causan supuración maloliente.
  • Cicatrices: las lesiones dejan señales profundas cuando desaparecen.
  • Queloides: el tejido cicatricial crece de forma exagerada debido a un exceso de colágeno y sobresale de la piel.
  • En fases avanzadas, fístulas: los abscesos profundizan y se conectan entre sí, formando túneles bajo la piel que causan un dolor intenso.

Causas

La hidradenitis supurativa surge por la obstrucción de un folículo piloso. Normalmente, es la consecuencia de una reacción inflamatoria, pero todavía no están claras todas las causas.

En contra de lo que muchas personas piensan, no es una enfermedad contagiosa.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo más destacados de la hidradenitis supurativa son:

  • Edad: es más habitual en la adolescencia y la primera juventud (alrededor de los veinte años).
  • Sexo: suele ser ligeramente más frecuente entre las mujeres.
  • Raza: la etnia y la raza pueden afectar al nivel de riesgo, aparece con más frecuencia en personas de piel negra, posiblemente debido a factores genéticos.
  • Sobrepeso y obesidad.
  • Acné severo.
  • Artritis.
  • Diabetes.
  • Enfermedades inflamatorias crónicas.
  • Tabaquismo.
  • Predisposición genética: es habitual que se presenten varios casos en la misma familia.
  • Algunos medicamentos con litio o inhibidores de la tirosina quinasa.

Complicaciones

La hidrosadenitis supurativa puede causar las siguientes complicaciones:

  • Infección secundaria en las zonas cercanas a los nódulos.
  • Cambios en la piel, pudiendo dejar cicatrices.
  • Limitación del movimiento como consecuencia del tejido cicatricial.
  • Inflamación de los brazos, las piernas o los genitales debido a un drenaje linfático deficiente.
  • Dolor crónico.
  • Cáncer de piel: si los síntomas se mantienen durante mucho tiempo, sobre todo en la zona perianal, puede desarrollarse carcinoma de células escamosas.
  • Falta de autoestima.
  • Ansiedad.
  • Depresión.
  • Aislamiento social debido a la localización de las lesiones, olor y supuración.

Prevención

La hidradenitis supurativa no siempre se puede prevenir, pero los síntomas son menos graves y los brotes menos frecuentes si se adquieren buenos hábitos de vida, como:

  • No fumar.
  • Mantener un peso saludable.
  • Tener una higiene adecuada, sin utilizar productos irritantes.
  • Mantener los pliegues de la piel secos.
  • Evitar métodos de depilación tradicionales (rasurado o cera).
  • Utilizar ropa holgada de algodón para evitar la fricción.
  • Llevar una dieta saludable.
  • Practicar ejercicio regular de forma moderada.

¿Qué médico trata hidradenitis supurativa?

La hidrosadenitis supurativa es una enfermedad propia de la especialidad de dermatología médico-quirúrgica y venereología.

Diagnóstico

Como se comentaba anteriormente, el diagnóstico de la hidradenitis supurativa no es sencillo. En ocasiones, puede tardar incluso diez o doce años debido a que los síntomas son compatibles con otras enfermedades.

La evaluación clínica es la base del diagnóstico, ya que la presencia de nódulos supurativos o fístulas en los pliegues de la piel es un indicio claro. Para determinar la extensión real de los abscesos, puede hacerse una ecografía de la piel.

Tratamiento

El tratamiento de la hidrosadenitis supurativa se adapta a las necesidades de cada paciente y a la respuesta de su organismo en brotes anteriores. Es frecuente que se apliquen distintos abordajes para obtener los resultados esperados. Los más destacados son:

  • Medicamentos tópicos: los antibióticos reducen el tamaño de los nódulos y los productos antibacterianos previenen la aparición de los brotes. En casos de inflamación aguda, se recurre a los corticoides.
  • Medicación sistémica: los fármacos orales tienen un efecto en todo el organismo, no solo en las zonas con lesiones, por lo que se utilizan en casos severos. Suelen administrarse antibióticos o agentes inmunosupresores.
  • Fármacos biológicos: bloquean las proteínas que causan la inflamación crónica, en especial la interleucina-17. Son muy eficaces el adalimumab, el secukinumab y el bimekizumab.
  • Depilación láser: la eliminación definitiva del vello en los pliegues corporales previene la aparición de los golondrinos.
  • Drenaje de los abscesos: no es un procedimiento definitivo, pero alivia el dolor y reduce la inflamación. Se corta el absceso para extraer el pus y limpiar la zona en profundidad.
  • Destechamiento de las fístulas: mediante una intervención quirúrgica mínimamente invasiva, se elimina la parte superior del túnel para limpiarlo y dejar que cicatrice por sí mismo.
  • Intervención quirúrgica: se practica una incisión de mayor tamaño para retirar el absceso y toda la piel afectada. Una vez retirados, se reconstruye la zona con injertos de piel o colgajos para que tenga un aspecto lo más natural posible.

Además, es importante seguir las recomendaciones descritas para la prevención de la aparición de brotes.

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