Hombro congelado (capsulitis adhesiva)

La capsulitis adhesiva se conoce como hombro congelado porque es una afección que limita el rango de movimiento de la articulación.

Síntomas y causas

El hombro congelado, cuyo nombre médico es capsulitis adhesiva, es la inflamación y engrosamiento del tejido conectivo de la articulación, que causa una fibrosis (formación de tejido cicatricial) espontánea. Es una afección dolorosa que limita notablemente la capacidad de movimiento.

La característica principal de la capsulitis adhesiva es la rigidez articular, que impide el movimiento completo del hombro, aunque también provoca un dolor intenso.

El pronóstico del hombro congelado es generalmente bueno. Aunque la mejoría es lenta, la mayoría de los pacientes recuperan la movilidad por completo sin secuelas.

Síntomas

La capsulitis adhesiva se desarrolla en tres fases en las que los síntomas evolucionan poco a poco:

  • Fase inflamatoria: es el periodo inicial, que dura entre 2 y 9 meses. Se percibe rigidez en el hombro y un dolor difuso (difícil de localizar), pero intenso, que aumenta durante la noche.
  • Fase de rigidez: se trata de la fase intermedia, que suele tener una duración de entre 4 y 12 meses. Se presenta una restricción significativa del rango de movimiento de la articulación y una disminución del dolor. Se caracteriza, por lo tanto, más por la rigidez que por el dolor.
  • Fase de resolución: también conocida como la fase de deshielo, se desarrolla paulatinamente y puede llegar a durar entre 1 y 3 años. En este periodo, se recupera poco a poco el rango de movimiento y el dolor desaparece.

Causas

El hombro congelado se clasifica en dos tipos dependiendo de la circunstancia que lo provoca:

  • Capsulitis adhesiva primaria: es una enfermad idiopática, es decir, sin causa conocida. Aparece de forma espontánea y los síntomas se agravan paulatinamente. Suele estar asociado a desequilibrios hormonales, inmunológicos o biomecánicos.
  • Capsulitis adhesiva secundaria: surge como consecuencia de una causa subyacente:
    • Hombro congelado intrínseco: se debe a enfermedades de las estructuras internas del hombro:
      • Lesión en el manguito rotador (el conjunto de músculos y tendones que permiten que el hombro se mueva).
      • Tendinopatía del bíceps: inflamación del tendón que soporta al músculo bíceps.
      • Síndrome subacromial o pinzamiento: los tendones del manguito rotador quedan comprimidos por el hueso.
      • Inmovilización prolongada después de una cirugía o una fractura.
  • Hombro congelado extrínseco: deriva de patologías fuera del hombro:
    • Radiculopatía cervical: compresión de una raíz nerviosa en el cuello.
    • Fractura del húmero o la clavícula.
    • Artritis acromioclavicular: el cartílago que conecta la clavícula con el acromion (parte del omóplato) se desgasta debido a los movimientos repetitivos.
    • Anomalías escapulotorácicas: hay una alteración en el movimiento o la posición del omóplato.
    • Accidente cerebrovascular (ictus): el flujo sanguíneo en el cerebro se interrumpe.
    • Tumor en la pared torácica.
    • Cáncer de mama.
  • Hombro congelado sistémico: se origina por enfermedades que afectan a todo el cuerpo:
    • Diabetes.
    • Enfermedad cardiaca.
    • Afecciones de la tiroides: hipertiroidismo, hipotiroidismo.
    • Anemia.

Factores de riesgo

Los factores que aumentan el riesgo de desarrollar el síndrome del hombro congelado son:

  • Sexo: es más frecuente en mujeres.
  • Edad: suele darse entre los 40 y los 60 años.
  • Diabetes.
  • Alteraciones tiroideas.
  • Enfermedad de Parkinson.
  • Traumatismos en el hombro.
  • Intervenciones quirúrgicas de hombro previas.
  • Inmovilización prolongada del hombro.

Complicaciones

Si la capsulitis adhesiva no se trata adecuadamente o el hombro no responde a las terapias como se esperaba, puede derivar en alguna de las siguientes complicaciones:

  • Alteraciones posturales que afecten a la columna vertebral.
  • Pérdida de masa muscular.
  • Rigidez.
  • Incapacidad para realizar las tareas diarias.
  • Insomnio.
  • Ansiedad.

Prevención

No siempre se puede prevenir el hombro congelado, ya que su evolución depende de la causa subyacente. Una de las formas de reducir las probabilidades de desarrollarlo, es mantener la movilidad de la articulación después de una intervención quirúrgica o una lesión. Para ello, se recomienda:

  • Movilización temprana: comenzar con movimientos ligeros tan pronto como lo permita el especialista.
  • Realizar ejercicios de amplitud de movimiento todos los días, aunque se tengan molestias:
    • Ejercicios pendulares: balancear el brazo adelante y atrás, y en círculos.
    • Rotaciones externas.
    • Levantar suavemente el brazo lesionado con ayuda del sano.
    • Fortalecer los músculos de forma progresiva.
    • Mantener una postura adecuada durante las actividades diarias.
    • Evitar dormir sobre el hombro dañado.

¿Qué médico trata el hombro congelado?

La capsulitis adhesiva es una patología que se trata en la especialidad de Traumatología y Cirugía ortopédica.

Diagnóstico

El diagnóstico del hombro congelado suele ser clínico y se lleva a cabo en la consulta del especialista:

  • Anamnesis: se realiza la historia clínica, con información sobre los antecedentes, el estilo de vida, el estado general de salud y los síntomas que manifiesta el paciente.
  • Examen físico: además de observar el estado del hombro en reposo, el especialista solicita que el paciente lo mueva para evaluar la intensidad del dolor y la capacidad de movimiento. Además, suele comprobar la amplitud de movimiento pasivo manipulando él mismo el brazo. Por último, palpa la zona en busca de puntos de dolor, inflamación o malformaciones.

Para descartar la presencia de otras afecciones que cursan con síntomas similares, es posible que se soliciten pruebas de diagnóstico por imagen:

  • Radiografía: es una técnica que utiliza rayos X y permite detectar fracturas, luxaciones, infecciones, depósitos de calcio, artritis, artrosis o tumores óseos.
  • TAC (tomografía axial computarizada): se consiguen imágenes tridimensionales del hombro mediante el uso de rayos X desde ángulos diversos. Se utiliza para localizar fracturas complejas, lesiones, luxaciones o tumores.
  • Resonancia magnética: se emiten ondas de radiofrecuencia no ionizantes y se genera un campo electromagnético para obtener imágenes detalladas de los huesos y las estructuras blandas del hombro. Es eficaz para diagnosticar tendinitis, bursitis, desgarros del manguito rotador, luxaciones, infecciones, fracturas, artritis o tumores.

Tratamiento

Los tratamientos más frecuentes para el hombro congelado, que suelen combinarse, son:

  • Ejercicios de fortalecimiento y para mantener el rango de movimiento de la articulación. Suelen ser los mismos que se recomiendan para prevenir la afección.
  • Medicación: los analgésicos y los antiinflamatorios ayudan a calmar el dolor y reducir la hinchazón.
  • Fisioterapia: los ejercicios de rehabilitación ayudan a recuperar la movilidad del hombro.
  • Infiltraciones: en los casos persistentes que no se solucionan con el ejercicio, se recurre a la inyección de sustancias que favorezcan la recuperación directamente en el hombro.
    • Esteroides: mejoran el movimiento y disminuyen el dolor.
    • Solución estéril para estirar el tejido y propiciar el movimiento.
    • Artroscopia: cuando ninguno de los tratamientos anteriores funciona, se procede a una intervención quirúrgica poco invasiva. A través de varias incisiones de entre 0,5 y 1 centímetro, se introduce el instrumental necesario, incluyendo una cámara que guíe al especialista, para retirar el tejido cicatricial.
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