Insuficiencia mitral
Todo sobre las causas, los síntomas y el tratamiento del defecto de la válvula cardiaca que conecta la aurícula y el ventrículo izquierdos.
Síntomas y causas
La insuficiencia mitral, también llamada regurgitación mitral, es un defecto por el que la válvula mitral no cierra adecuadamente. Como consecuencia, se produce una fuga (regurgitación) desde el ventrículo izquierdo a la aurícula izquierda que reduce la cantidad de sangre que circula por el organismo. Además, con el paso del tiempo la aurícula puede dilatarse debido a la sobrecarga.
Según su gravedad, la insuficiencia mitral se divide en tres grados:
- Insuficiencia mitral leve: el flujo de retorno es muy bajo, por lo que apenas interfiere en el funcionamiento normal del corazón. No suele mostrar síntomas ni provocar complicaciones.
- Insuficiencia mitral moderada: la cantidad de sangre regurgitada es considerable, por lo que la aurícula izquierda se agranda mientras que el ventrículo pierde capacidad de bombeo.
- Insuficiencia mitral severa: el retorno de sangre es elevado y, al aumentar la presión en la aurícula y el ventrículo, se produce una insuficiencia cardiaca congestiva y afectación pulmonar.
La insuficiencia mitral hace que el torrente sanguíneo encuentre dificultad para pasar al ventrículo, por lo que la aurícula se agranda para acoger el exceso de sangre. Si esta situación se prolonga en el tiempo, los pulmones pueden verse afectados.
El pronóstico de la insuficiencia mitral varía dependiendo del grado de afectación de la válvula. Si se diagnostica a tiempo y con el tratamiento adecuado, se puede recuperar la funcionalidad de la válvula por completo. Sin embargo, se puede desarrollar una insuficiencia cardiaca si las cavidades del corazón se dañan permanentemente debido al malfuncionamiento valvular. La esperanza de vida de aquellos pacientes que no pueden someterse a un tratamiento quirúrgico se reduce considerablemente, con tasas de mortalidad de entorno al 50 % en dos años.
Síntomas
La insuficiencia mitral, cuando es crónica, permanece asintomática durante mucho tiempo. Cuando se manifiestan, puede ser de forma paulatina o presentarse de repente. Los síntomas más destacados son:
- Dolor en el pecho que suele empeorar con el ejercicio.
- Fatiga, sensación de agotamiento.
- Acumulación de líquido en los tobillos (edema).
- Arritmia: latidos irregulares, palpitaciones.
- Cuando el daño llega a los pulmones:
- Disnea: falta de aliento.
- Tos seca.
Causas
Las causas de la insuficiencia mitral pueden dividirse en dos grandes grupos:
- Insuficiencia mitral primaria: la causa es un defecto anatómico de la válvula.
- Prolapso de la válvula mitral: los componentes valvulares se rompen o se alargan, por lo que protruyen hacia la aurícula izquierda e impiden que se cierre correctamente.
- Agrandamiento del anillo que conforma la válvula, por lo que el cierre no es adecuado.
- Alteraciones congénitas de las válvulas.
- Insuficiencia mitral secundaria: la anatomía de la válvula es normal, pero otra afección cardiaca impide que se cierre correctamente.
- Enfermedad coronaria: el endurecimiento de las arterias que llegan al corazón provoca un cambio en la anatomía del ventrículo izquierdo, así como en los músculos papilares que conectan el interior del ventrículo con la válvula. Como consecuencia, se produce una insuficiencia mitral isquémica que impide a la válvula cerrarse con normalidad.
- Fiebre reumática: los tejidos del corazón se inflaman como respuesta a una infección por estreptococos. Esta inflamación puede causar fibrosis y endurecimiento de la válvula mitral, que pierde su capacidad de cierre.
- Infarto de miocardio: el músculo que sostiene la válvula mitral se daña en el ataque cardiaco, por lo que no puede funcionar adecuadamente.
- Miocardiopatía: el músculo cardiaco (miocardio) se engrosa y el corazón pierde capacidad de bombeo, algo que afecta al funcionamiento natural de la válvula.
- Endocarditis infecciosa: se inflama el tejido interno que recubre las cavidades y las válvulas cardiacas como consecuencia de una infección, por lo que la válvula no puede cerrarse por completo.
- Lupus eritematoso sistémico: esta enfermedad autoinmune puede provocar el crecimiento de los tejidos y formar protuberancias (vegetaciones) que interfieran en el funcionamiento de la válvula mitral.
- Síndrome de Marfan: se trata de una afección que daña el tejido conectivo, por lo que puede provocar un engrosamiento de la válvula mitral que impida su cierre adecuado.
Factores de riesgo
Los factores que aumentan el riesgo de padecer insuficiencia mitral son:
- Edad: es más frecuente a partir de los 75 años.
- Antecedentes personales de otras enfermedades de la válvula cardiaca.
- Haber recibido radiación en el pecho.
- Defectos cardiacos congénitos.
- Patologías relacionadas con las causas de la enfermedad:
- Enfermedad coronaria.
- Fiebre reumática.
- Infarto de miocardio.
- Miocardiopatía.
- Endocarditis infecciosa.
- Lupus eritematoso sistémico.
- Síndrome de Marfan.
Complicaciones
En la mayoría de los casos, la insuficiencia mitral no causa complicaciones. Aun así, cuando avanza sin que se haya detectado, se agrava y puede provocar la debilidad del músculo cardiaco y propiciar:
- Agrandamiento cardiaco: específicamente dilatación de aurícula y ventrículo izquierdos.
- Fibrilación auricular: trastorno del ritmo cardiaco, que se vuelve irregular y excesivamente rápido.
- Hipertensión pulmonar: aumento de la presión en las arterias del pulmón.
- Insuficiencia cardiaca congestiva: el corazón no es capaz de bombear la sangre con normalidad, por lo que se acumula en las cavidades cardiacas y deriva en un exceso de líquido en los pulmones y otros órganos del cuerpo.
Prevención
La insuficiencia mitral no se puede prevenir, aunque es posible reducir las complicaciones si se lleva un estilo de vida saludable y se controlan los factores de riesgo cardiovasculares. En general, se recomienda:
- Seguir una alimentación equilibrada, rica en frutas y verduras y baja en grasas.
- Practicar ejercicio de forma regular.
- Evitar el tabaco y limitar el consumo de alcohol.
- Mantener un peso adecuado.
- Dormir el tiempo suficiente.
- Controlar la hipertensión.
- En la medida de lo posible, prevenir las infecciones:
- Cuidar la higiene bucodental.
- Lavarse las manos frecuentemente.
- Ponerse las vacunas preceptivas.
- Seguir las recomendaciones médicas.
¿Qué médico trata la insuficiencia mitral?
La insuficiencia mitral es una afección propia de las especialidades de cardiología y cirugía cardiovascular.
Diagnóstico
El diagnóstico de la insuficiencia mitral requiere una evaluación completa del paciente que incluye las siguientes pruebas:
- Historia clínica: se recopilan datos detallados sobre los antecedentes médicos y familiares, así como los síntomas que manifiesta.
- Auscultación: se escuchan los sonidos del organismo en busca de indicios de enfermedad.
- Corazón: un sonido sibilante (soplo) puede indicar que la válvula mitral no cierra adecuadamente.
- Pulmones: los estertores crepitantes (crujidos) suelen ser un signo de presencia de líquido en los pulmones (edema pulmonar).
- Ecocardiograma: es la prueba principal para detectar una insuficiencia mitral. Se trata de una ecografía del corazón en la que se obtienen imágenes que permiten estudiar tanto su anatomía como su funcionamiento mediante el uso de ondas de ultrasonido.
- Ecocardiograma transesofágico: cuando los resultados del procedimiento anterior no son concluyentes, se introduce una sonda a través de la boca que desciende por el esófago para conseguir imágenes más cercanas del corazón. Normalmente, se utiliza sedación para evitar molestias al paciente.
- Electrocardiograma: se colocan unos dispositivos en el tórax, las piernas y los brazos para registrar la actividad eléctrica del corazón y detectar posibles alteraciones del ritmo.
- Holter cardiaco: es un electrocardiograma portátil que registra la información durante 24 horas, por lo que se puede conocer el comportamiento del corazón en diferentes situaciones y grados de actividad.
- Ergometría: analiza el comportamiento del corazón ante el esfuerzo físico. Para ello, se hace un electrocardiograma en reposo y, a continuación, se repite mientras el paciente camina en una cinta o monta en bicicleta estática.
- Radiografía de tóraxRadiografía de tóraxRadiografía : se utilizan rayos X para conseguir una representación del corazón. Suele utilizarse para detectar alteraciones en el tamaño del corazón o presencia de líquido en los pulmones.
- Cateterismo cardiaco: se introduce un catéter fino desde una de las arterias de la muñeca o la ingle y se lleva hasta el corazón para comprobar su estado con ayuda de una sustancia de contraste que permite observar cómo fluye por los vasos sanguíneos.
Tratamiento
El tratamiento de la insuficiencia mitral se personaliza teniendo en cuenta la gravedad de la afección y el estado de salud general del paciente.
Cuando la insuficiencia mitral es leve, es posible que solamente se recomienden cambios en el estilo de vida y revisiones cada cierto tiempo para comprobar su evolución. En casos más graves, la terapia puede consistir en alguno de los siguientes abordajes:
- Cambios en el estilo de vida: para mantener una buena salud cardiovascular, se recomienda:
- Alimentación baja en sal.
- Dieta rica en frutas, verduras, legumbres y grasas insaturadas (aceite de oliva, frutos secos, pescado azul, aguacate).
- Consumo limitado de grasas saturadas (bollería, carne roja) y alimentos procesados.
- Practicar ejercicio moderado regularmente.
- No fumar.
- Evitar el consumo de alcohol.
- Controlar la hipertensión, la hipercolesterolemia, la diabetes y el estrés.
- Mantener un peso saludable.
- Acudir a revisiones médicas periódicas.
- Medicación: aunque no pueden revertir la patología, se utilizan para controlar los síntomas.
- Diuréticos: previenen la acumulación de líquidos.
- Anticoagulantes: evitan la formación de coágulos que puedan provocar un trombo o un accidente cerebrovascular.
- Vasodilatadores: se reduce la cantidad de sangre regurgitada.
- Fármacos para controlar la hipertensión, como betabloqueantes o bloqueantes de los canales de calcio).
- Tratamiento quirúrgico: es el abordaje necesario en los casos graves y, en la mayoría de los casos, ofrece resultados definitivos que permiten una recuperación completa.
- Reparación de la válvula mitral: se mantiene la válvula, por lo que es la opción preferente. La reconstrucción depende de la anomalía que se presente.
- Cierre de los orificios anómalos.
- Reconectar las valvas.
- Eliminar las vegetaciones que impiden el cierre.
- Devolver a la válvula su estructura original.
- Anuloplastia: refuerzo del anillo valvular.
- Valvuloplastia: se ensancha la abertura de la válvula con ayuda de un globo conectado a un catéter que se introduce a través de una arteria.
- Colocación de un clip para mejorar el cierre de las valvas.
- Reemplazo de la válvula mitral: se extirpa la válvula dañada y se sustituye por una artificial, que puede estar fabricada con materiales sintéticos o a partir de tejido humano o animal (normalmente, vaca o cerdo).
- Reparación de la válvula mitral: se mantiene la válvula, por lo que es la opción preferente. La reconstrucción depende de la anomalía que se presente.










































































































