Otitis serosa
Todo sobre las causas, los síntomas y los tratamientos de la acumulación de líquidos en el oído medio.
Síntomas y causas
La otitis serosa es la acumulación de mucosidad en el oído medio sin que se produzca una infección. Suele darse como consecuencia de una otitis aguda no resuelta o de una obstrucción de la trompa de Eustaquio causada por una infección de las vías respiratorias superiores. A pesar de su nombre, que también puede ser otitis media con efusión, es una patología que no siempre está asociada a un proceso inflamatorio.
En la mayoría de los casos, no se muestran signos evidentes de enfermedad, puede tardar en diagnosticarse, sobre todo porque es una patología eminentemente pediátrica en la que los pacientes no son capaces de expresar con claridad lo que les sucede. La otitis media con efusión tiene una incidencia mayor en los bebés de entre 6 y 24 meses y se estima que alrededor del 80 % de los menores de 4 años la padece en algún momento.
El pronóstico de la otitis serosa suele ser bueno y se resuelve sin complicaciones por sí sola o siguiendo el tratamiento adecuado. Aun así, si no se detecta a tiempo o no responde a la terapia de la forma esperada, puede derivar en afecciones graves que causan daños permanentes en el oído.
Síntomas
Como se ha comentado con anterioridad, la otitis serosa suele ser asintomática. Cuando se presentan síntomas, los más frecuentes son:
- Hipoacusia: pérdida parcial de audición (entre un 30% y un 40 %).
- Sensación de presión.
- Ruido seco al tragar.
- Cambios en el color del tímpano, que se muestra gris oscuro o ámbar en lugar de blanco brillante o gris claro.
- Desplazamiento del reflejo luminoso: cuando se ilumina el tímpano con una fuente de luz, se percibe un triángulo brillante que indica que está en su posición normal y no presenta anomalías. Si este cono no se presenta en la localización habitual o no se produce, es un signo evidente de una otitis grave que afecta a la forma y funcionalidad de la membrana timpánica.
- Inmovilidad del tímpano, incluso aparición de burbujas, al insuflar aire.
- Los menores de 5 años pueden mostrar retraso en el lenguaje o de aprendizaje que suele atribuirse a falta de atención.
- Con muy poca frecuencia, dolor de poca intensidad.
Causas
Las causas más destacadas de la otitis serosa son:
- Agrandamiento de las adenoides (vegetaciones).
- Bloqueo de la trompa de Eustaquio, normalmente, como consecuencia del mayor tamaño de las vegetaciones. También puede deberse a una anomalía estructural.
- Infecciones de las vías respiratorias altas (resfriado, gripe, sinusitis).
- Algunos tipos de alergia, en especial la rinitis alérgica.
- Quiste benigno.
- Tumor canceroso.
Factores de riesgo
Los factores que aumentan el riesgo de otitis serosa son:
- Edad: aunque puede afectar a todo tipo de pacientes, es más frecuente entre los 6 meses y los 5 años.
- Estar escolarizado.
- Enfermedades autoinmunes que afectan a las membranas mucosas, como el síndrome de Sjögren.
- Exposición al humo de segunda mano, ya que provoca la inflamación de las vías respiratorias y la trompa de Eustaquio.
- Síndrome de Down: los pacientes suelen tener la trompa de Eustaquio más corta y estrecha, además de presentarse en posición horizontal. Estas características propician la acumulación de líquido, ya que resulta más difícil drenarlos.
- Paladar hendido: la alteración de los músculos del paladar interfiere en la funcionalidad de la trompa de Eustaquio, que ve reducida su capacidad de ventilación y drenaje.
Complicaciones
Las complicaciones más frecuentes de la otitis serosa son:
- Pérdida auditiva total, que suele ser reversible aunque es persistente en algunos pacientes.
- Dificultad de aprendizaje.
- Otitis media crónica.
- Perforación del tímpano.
- Acúfenos: se oyen zumbidos derivados de la presencia de líquido en el oído, ya que cambia la forma en la que se perciben los sonidos.
Prevención
No siempre es posible prevenir la otitis media con efusión, pero las siguientes recomendaciones son eficaces en la mayoría de los casos:
- Reducir el riesgo de contraer infecciones:
- Vacunación frente al neumococo cuando esté indicado.
- Lavarse las manos con frecuencia.
- Reducir el contacto con personas con enfermedades infecciosas.
- Llevar una dieta equilibrada rica en frutas y verduras.
- Evitar la exposición al humo.
- Utilizar tapones para los oídos para bañarse en el mar o la piscina.
- Secar los oídos adecuadamente después de la ducha o el baño, sin introducir objetos rígidos.
- Evitar los baños prolongados.
¿Qué médico trata la otitis serosa?
La otitis serosa es una afección que se diagnostica y se trata en la especialidad de otorrinolaringología. También intervienen los pediatras cuando afecta a menores de edad.
Diagnóstico
El diagnóstico de la otitis serosa incluye las siguientes pruebas:
- Otoscopia: es la exploración del oído con un instrumento con luz y una lente de aumento. Además de detectar signos de inflamación, permite comprobar el reflejo luminoso, el color del tímpano, la acumulación de cerumen o la presencia de objetos extraños.
- Timpanometría: se introduce una sonda en el conducto auditivo que genera cambios en la presión y emite un sonido. Mientras tanto, se registran los movimientos del tímpano y su respuesta ante los sonidos y los cambios de presión. Si la respuesta es anormal, indica anomalías o presencia de líquido en la trompa de Eustaquio.
- Audiometría: evalúa la capacidad de percibir sonidos de distinta frecuencia y la capacidad de entender aquello que escucha. Para ello, se utilizan unos auriculares para que el paciente indique cuándo comienza a oír los sonidos de intensidad creciente.
- Nasofibroscopia: está indicada en adultos, pero no se realiza en niños. Es un procedimiento en el que se explora la nasofaringe (parte trasera de la nariz y la garganta) con un tubo flexible con una cámara y luz en su extremo. Se lleva a cabo para detectar o descartar la presencia de quistes benignos o tumores cancerosos, así como obstrucciones por acumulación de líquido.
Tratamiento
El tratamiento de la otitis serosa combina diversos abordajes con objetivos distintos:
- Observación: los casos leves suelen resolverse por sí mismos, por lo que solamente requieren un seguimiento para comprobar la evolución y evitar complicaciones.
- Terapia natural: es útil para calmar los síntomas y mejorar el estado general del paciente, pero no cura la enfermedad.
- Aplicar calor seco para aliviar el dolor, si se presenta.
- Lavado nasal con solución salina para evitar que la mucosidad se acumule.
- Medicación: depende de las causas por las que se produce la enfermedad y de los síntomas.
- Antihistamínicos: si la otitis se debe a una alergia.
- Corticoides: reduce la inflamación cuando se presenta.
- Miringotomía: es un drenaje quirúrgico en el que se practica una incisión en el tímpano para aspirar los fluidos acumulados. Después, se coloca un tubo de drenaje para que la mucosidad se evacúe con normalidad durante los siguientes meses. Una vez transcurrido este tiempo, se cae por sí solo, por lo que no es necesario volver a intervenir.
- Adenoidectomía: está indicada en niños con las vegetaciones agrandadas para mejorar el funcionamiento de la trompa de Eustaquio.






































































































