Petequias

Las petequias son manchas de tamaño milimétrico que aparecen en la piel como consecuencia de la rotura de los capilares sanguíneos.

Síntomas y causas

Las petequias son puntos pequeños de color rojo, morado o marrón que aparecen en la piel debido a la rotura de los capilares (vasos sanguíneos de tamaño pequeño) presentes en zonas intradérmicas o submucosas. Al encontrarse debajo de la piel, las petequias son planas.

Es frecuente que las petequias se junten formando grupos que se asemejan a un sarpullido aunque no lo sean. Las principales diferencias son que las petequias no pican, no son dolorosas y no cambian de color ante la presión.

El pronóstico de la petequias es variable, ya que depende de la causa subyacente. Aunque en ocasiones desaparecen por sí solas en pocos días, pueden ser el signo de una enfermedad grave si aparecen súbitamente y presentan otros síntomas, por lo que se recomienda acudir al especialista cuando se presentan.

Síntomas

El síntoma característico de las petequias es la aparición de pequeños puntos rojizos o morados, de tamaño similar a la cabeza de un alfiler, en la piel que no producen ni dolor, ni picor. Aunque pueden surgir en cualquier parte del cuerpo, son más frecuentes en la cara, el cuello, los brazos y las piernas.

Si las manchas están acompañadas de alguno de los siguientes síntomas, es un motivo de alarma:

  • Fiebre.
  • Aparición repentina de las manchas.
  • Expansión rápida.
  • Hematomas sin causa aparente.
  • Sangrado en las encías, la nariz o la boca.

Causas

Las petequias se forman cuando un vaso sanguíneo se rompe y la sangre se filtra hacia la piel. Puede ser la consecuencia de un esfuerzo físico extremo, del consumo de algunos fármacos (anticoagulantes, antibióticos, anticonvulsivos) o el síntoma de diversas patologías:

  • Endocarditis: infección del tejido que reviste el interior del corazón (endocardio).
  • Infección por citomegalovirus: enfermedad vírica de la familia Herpesviridae.
  • Amigdalitis estreptocócica: infección bacteriana de la garganta.
  • Síndrome pulmonar hantavirus: enfermedad infecciosa viral que provoca dificultad para respirar.
  • COVID-19: enfermedad infecciosa producida por el coronavirus.
  • Mononucleosis: infección causada por el virus Epstein-Barr.
  • Rubeola: enfermedad infecciosa producida por el Rubivirus.
  • Escarlatina: infección bacteriana con el estreptococo A.
  • Fiebre hemorrágica: grupo de enfermedades víricas (ébola, dengue) que afectan a diversos órganos y dañan los vasos sanguíneos, propiciando el sangrado.
  • Crioglobulinemia: presencia anormal de crioglobulinas (anticuerpos anormales) en la sangre, que se vuelve más espesa.
  • Trombocitopenia: recuento bajo de plaquetas en sangre.
  • Escorbuto: falta de vitamina C.
  • Vasculitis: inflamación de los vasos sanguíneos como consecuencia de una respuesta errónea del sistema inmunitario.
  • Leucemia: cáncer de sangre que comienza en la médula ósea.
  • Traumatismos.
  • Picaduras o mordeduras.
  • Estrés: la tensión emocional intensa o el llanto prolongado pueden provocar la rotura de los capilares.

Factores de riesgo

El riesgo de petequias aumenta en los siguientes casos:

  • Edad: el envejecimiento hace a la piel más propensa a formar hematomas, ya que se vuelve más frágil.
  • Estar en contacto con animales.
  • Vivir en lugares con numerosos insectos.
  • Hacer ejercicio físico intenso o esfuerzos continuados.
  • No seguir una dieta equilibrada.
  • Tener alguna de las patologías citadas en el apartado anterior.

Complicaciones

Aunque las petequias suelen ser benignas y no causan problemas para la salud, en ocasiones pueden derivar en complicaciones graves:

  • Infecciones severas: meningitis, septicemia (reacción extrema del sistema inmunitario ante una infección).
  • Pérdida excesiva de sangre.
  • Dificultad para respirar.
  • Púrpura: manchas de color violeta de mayor tamaño que las petequias, entre 2 milímetros y 1 centímetro.

¿Qué médico trata las petequias?

Las petequias se tratan normalmente en la especialidad de Medicina familiar y comunitaria o Pediatría y sus áreas específicas. En casos graves, puede intervenir Dermatología médico-quirúrgica y Venereología o Hematología y Hemoterapia.

Diagnóstico

Las petequias se diagnostican mediante la observación, ya que el especialista las identifica fácilmente. El procedimiento suele incluir:

  • Estudio de las características de las manchas y su localización.
  • Prueba de presión para comprobar que no palidece.
  • Análisis del ritmo de aparición y de posibles síntomas asociados.

Para encontrar la causa que provoca las petequias, se llevan a cabo pruebas complementarias:

  • Hemograma completo: muestra información sobre el estado general de salud del paciente y el recuento de plaquetas.
  • Estudios de coagulación: miden diversos aspectos:
    • Tiempo de protrombina: se centra en la vía intrínseca de la coagulación, es decir, las reacciones que se inician cuando la sangre se expone al colágeno después de una lesión. Estima los segundos que tarda el plasma sanguíneo en coagularse.
    • Tiempo parcial de tromboplastina: estudia la vía extrínseca de la coagulación, que es el mecanismo de iniciación de la hemostasia ante una lesión vascular activada por el factor tisular. Determina el tiempo que tarda la sangre en coagularse.
    • Índice internacional normalizado: compara el tiempo de coagulación de un paciente con el valor estándar establecido.
  • Biopsia de la médula ósea: se toma una muestra para analizarla en el laboratorio y comprobar si hay enfermedades hematológicas que afecten a la producción de los componentes sanguíneos.

Tratamiento

Las petequias desaparecen por sí solas cuando son benignas o están provocadas por afecciones leves. Para acelerar el proceso, se recomienda:

  • Hacer reposo relativo.
  • Aplicar compresas frías en la zona afectada.
  • Mantenerse hidratado.
  • Elevar el miembro afectado, sobre todo las piernas, para favorecer la circulación.
  • No tomar medicamentos sin supervisión médica.

Cuando las petequias aparecen como consecuencia de una enfermedad más grave, el tratamiento se centra en esta causa subyacente:

  • Suspender o modificar los tratamientos farmacológicos.
  • Administrar suplementos alimenticios para compensar la carencia de vitaminas.
  • Antibióticos para las infecciones bacterianas.
  • Paracetamol o ibuprofeno para rebajar la inflamación o eliminar la fiebre.
  • Fármacos estimulantes del sistema inmunitario.
  • Trasfusión de plaquetas.
  • En el caso de leucemia: trasplante de médula ósea, quimioterapia, terapia dirigida, radioterapia.
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