Prueba de antígeno prostático específico (PSA)
La prueba de PSA consiste en un análisis de sangre que detecta la presencia anormal de la proteína encargada de favorecer el movimiento de los espermatozoides que puede ser indicativo de una patología de la próstata.

Descripción General
La prueba de antígeno prostático específico (PSA, prostate-specific antigen) mide la cantidad de PSA, proteína producida por la próstata para licuar el semen, presente en la sangre. Esta proteína se encuentra principalmente en el semen, pero una pequeña parte (menos de 4 ng/ml hasta los 70 y menos de 6,5 Ng/ml a partir de esta edad) pasa a la sangre de cualquier hombre sano. Los niveles de PSA en la sangre aumentan progresivamente con la edad o cuando se produce un agrandamiento de la próstata. Si la cantidad de PSA crece repentinamente y alcanza valores muy altos, es un indicio de sospecha de infección (prostatitis), inflamación, hiperplasia benigna de próstata o cáncer de próstataCáncer de próstataCáncer . Por lo general, entre 4 y 10 ng/ml suponen un nivel límite, con alrededor del 25 % de tener un tumor maligno. Niveles por encima de 10 ng/ml aumentan el riesgo al 50 %.
Para confirmar el diagnóstico de una patología prostática, es necesario llevar a cabo otras pruebas complementarias, por lo que la prueba de PSA solamente sirve para detectar una anomalía o descartar la enfermedad en grupos de pacientes seleccionados, en forma de cribado.
¿Cuándo está indicada?
La prueba de PSA se lleva a cabo cuando hay sospechas de enfermedad prostática o de forma rutinaria en hombres de entre 55 y 69 años con factores de riesgo. Se utiliza para diagnosticar las siguientes enfermedades:
- Cáncer de próstataCáncer de próstataCáncer .
- Hiperplasia benigna de próstata: agrandamiento de la glándula sin presencia de células cancerosas.
- Prostatitis: inflamación de la próstata.
¿Cómo se realiza?
La prueba de PSA se hace con un análisis de sangre, para lo que se toma una muestra del mismo modo en que se extrae para una prueba rutinaria:
- El paciente se sienta o recuesta en una camilla con el brazo estirado y el puño cerrado.
- Se coloca un torniquete por encima del codo.
- Tras desinfectar la zona, se inserta una aguja en una de las venas del antebrazo.
- Se retira el torniquete al mismo tiempo que el paciente abre la mano.
- Una vez lleno el tubo (con tapa amarilla, ya que contiene un gel separador y un aditivo coagulante que facilita el estudio en el laboratorio), se retira la aguja.
Una vez en el laboratorio, se centrifuga la muestra para separar el plasma del suero y se aplican diversas técnicas para cuantificar la cantidad de antígeno prostático específico:
- ELISA (enzimoinmunoanálisis de adsorción ligado a enzimas): se añaden anticuerpos marcados con enzimas que, al reaccionar con un sustrato de estreptavidina-biotina, generan un cambio de color que permite identificar la cantidad de moléculas de PSA.
- Quimioluminiscencia: es una técnica avanzada que utiliza la luz para detectar el PSA. Se añaden anticuerpos específicos marcados con una molécula que produce luz que se unen al PSA. Después, se agrega un reactivo para que el luminóforo se oxide y emita luz. Esta luz se capta con un quimioluminómetro y permite detectar la cantidad de PSA.
Riesgos
El análisis de PSA no supone un riesgo para el paciente, aunque puede aparecer un hematoma en la zona en la que se inserta la aguja para la extracción.
Qué esperar de una prueba PSA
El paciente solamente está presente el día de la extracción de la muestra de sangre. Ese día, no es necesario acudir en ayunas, aunque puede que se solicite si se va a aprovechar la muestra para estudiar otros parámetros.
Aunque no es un procedimiento doloroso, algunos pacientes tienen mayor sensibilidad y perciben molestias cuando se introduce la aguja, pero remiten en poco tiempo. Aquellas personas propensas a los mareos deberán tumbarse para el procedimiento y permanecer en reposo durante un tiempo después para evitar complicaciones mayores.
Es aconsejable no doblar el brazo y presionar la zona donde se ha insertado la aguja para evitar la aparición de hematomas.
Por norma general, los resultados tardan en estar disponibles uno o dos días. En caso de ser positivos, el especialista explicará los siguientes pasos en una consulta.
Especialidades en las que se solicita la prueba de PSA
La prueba de PSA se solicita en la especialidad de Urología.
Cómo prepararse
En los días previos a la extracción de sangre para hacer una prueba de PSA se deben seguir determinadas recomendaciones para evitar que los resultados estén alterados:
- Una semana antes: no someterse a otros procedimientos médicos relacionados con el estudio de la próstata, como un tacto rectal o una ecografía transrectal.
- En las 24 o 48 horas previas:
- No eyacular.
- No practicar ejercicio intenso.
El especialista informará al paciente si es necesario que suspenda alguno de los tratamientos farmacológicos que esté tomando. Además, hay que vigilar posibles infecciones urinarias porque, de haberlas, es mejor retrasar el procedimiento unos días.







































































































