Rosácea
La rosácea es una enfermedad crónica de la piel que puede llegar a afectar a los ojos. El enrojecimiento de la piel que produce (de ahí su nombre) es característico, especialmente en la cara. Es más frecuente en mujeres y en personas de piel clara.
Síntomas
Inicialmente, la enfermedad puede presentarse de forma intermitente y manifestarse con enrojecimiento de la nariz, las mejillas y el mentón.
En las primeras etapas, la rosácea se manifiesta con:
- Enrojecimiento facial (frente, nariz, mejillas y mentón).
- Sensación de ardor, hinchazón o calor en la piel, que puede empeorar si la persona con la enfermedad se encuentra en lugares con temperaturas ambientales más elevadas.
- Pequeños vasos sanguíneos rojos visibles bajo la piel (cuperosis).
- Piel irregular o desigual, o con lesiones que a veces contienen pus.
En estados más avanzados, la enfermedad puede presentar los siguientes síntomas:
- Nariz engrosada e irregular (generalmente en hombres).
- Hinchazón facial.
Muchas personas con rosácea también presentan problemas oculares, que pueden incluir:
- Ojos enrojecidos y secos, con escozor, ardor, lagrimeo o sensación de arena en los ojos.
- Párpados hinchados e inflamados.
- Sensibilidad a la luz.
- Visión borrosa o nublada, además de otros problemas oculares.
Tratamiento
No existe un tratamiento único para la rosácea. Por lo general, los distintos tipos de síntomas se tratan de forma individual, por ejemplo:
- Para las lesiones: suelen tratarse con cremas (metronidazol o Finacea®), antibióticos orales o isotretinoína oral.
- Para los vasos sanguíneos: láser Candela VBeam.
- Para los episodios de enrojecimiento: no existe un tratamiento completamente eficaz, por lo que normalmente se dan recomendaciones sobre qué puede ayudar a prevenir su aparición (ver consejos de salud para la rosácea).







