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La primera visita al ginecólogo no debería estar asociada al miedo, la vergüenza o la aparición de un problema de salud. Con este objetivo, el jefe del Servicio de Ginecología de Policlínica Gipuzkoa, el Dr. Juan Céspedes, recomienda que las jóvenes establezcan un primer contacto con el especialista entre los 13 y los 15 años, coincidiendo con el final del seguimiento pediátrico y el inicio de una nueva etapa de cuidados orientados específicamente a la salud femenina.

Según explica el especialista, esta primera consulta tiene sobre todo un carácter informativo y educativo. En muchos casos no requiere ninguna exploración física, sino que se plantea como un espacio de confianza en el que las adolescentes pueden resolver dudas, conocer mejor su cuerpo y recibir asesoramiento sobre prevención de embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual. El objetivo es normalizar la visita al ginecólogo y establecer una relación de confianza que acompañe a la mujer a lo largo de toda su vida.

"El primer contacto no tiene por qué generar nerviosismo. Muchas veces lo importante es hablar, conocernos y responder a todas las preguntas que puedan surgir", señala el Dr. Céspedes. Además, destaca la importancia de ofrecer información personalizada sobre métodos anticonceptivos, teniendo en cuenta los antecedentes médicos y las necesidades individuales de cada paciente.

No obstante, más allá de la edad recomendada para una primera visita, existen circunstancias que hacen aconsejable acudir a consulta cuanto antes. El especialista advierte de que no deben normalizarse situaciones como las menstruaciones excesivamente dolorosas que impiden realizar actividades cotidianas, deportivas o escolares, ni los sangrados abundantes o irregulares. "Cualquier circunstancia que se aleje de la normalidad o que genere preocupación merece una valoración profesional", subraya.

En cuanto al seguimiento habitual, desde el Servicio de Ginecología de Policlínica Gipuzkoa se recomienda realizar revisiones periódicas, preferiblemente anuales, ya que permiten detectar patologías que pueden desarrollarse sin síntomas evidentes. Estas consultas preventivas cobran especial relevancia porque favorecen el diagnóstico precoz y ofrecen la posibilidad de abordar cualquier duda o inquietud relacionada con la salud ginecológica.

La revisión ginecológica rutinaria incluye una entrevista clínica para conocer la historia médica de la paciente, una exploración física ginecológica, palpación abdominal y mamaria, así como una ecografía abdominal y transvaginal. Dependiendo de la edad y de las circunstancias de cada mujer, también pueden realizarse pruebas incluidas en los programas de detección precoz del cáncer de mama y del cáncer de cuello uterino, como la mamografía o la citología con detección del virus del papiloma humano (VPH).

El Dr. Céspedes también quiere desmontar algunas de las falsas creencias más extendidas sobre las consultas ginecológicas. Entre ellas, la idea de que las exploraciones son necesariamente dolorosas o incómodas. "Hoy en día trabajamos con equipos muy cercanos y cuidadosos. Realizamos únicamente las exploraciones necesarias y siempre procurando el máximo confort de las pacientes", explica. Asimismo, anima a las mujeres a expresar sus miedos o inquietudes durante la consulta para adaptar la atención a sus necesidades.

El especialista recuerda igualmente la importancia de consultar ante cualquier señal de alarma, como la aparición de un bulto mamario, sangrados anormales o la ausencia de menstruación durante más de seis meses. En su opinión, es preferible realizar una consulta de más que pasar por alto síntomas que podrían estar relacionados con problemas de mayor relevancia.

Finalmente, el jefe del Servicio de Ginecología de Policlínica Gipuzkoa insiste en la necesidad de cambiar la percepción tradicional de estas consultas. "Al ginecólogo no hay que venir solo cuando una está mal", afirma. Del mismo modo que se practican hábitos saludables para cuidar el bienestar físico, acudir al ginecólogo debe entenderse como una herramienta más de prevención, educación y autocuidado. Un recurso para resolver dudas, ganar tranquilidad y mantener una buena salud a lo largo de todas las etapas de la vida de la mujer.